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Novela

Nijō: Confesiones de la dama Nijō

domingo 20 de octubre de 2024, 19:30h
Actualizado el: 23 de octubre de 2024, 11:38h
Nij: Confesiones de la dama Nij

Prólogo de Carlos Rubio. Traducción de Rumi Sato. Satori. Gijón, 2024. 372 páginas. 25 €.

Por José Pazó Espinosa

Qué hubiera pensado el público si, en la última entrega del premio Planeta, hace escasos días, hubieran abierto el sobre y hubieran declarado “Y la ganadora del premio Planeta, en su edición del año 2024, es ¡Nijō!, con la obra titulada Confesiones de la dama Nijō”. Sin duda, todo el mundo habría pensado que se trataba del pseudónimo de alguna escritora joven, aficionada a la literatura japonesa. ¿Pero qué pasaría si no fuera así, si ese no fuera el pseudónimo de nadie, sino el nombre y la obra reales de una autora nipona nacida en 1258 y muerta en 1307, es decir, de hace más de setecientos años? Pues, en opinión de quien esto escribe, si algo tan impensable ocurriera, se daría un acto de justicia literaria de enormes dimensiones. En lo que sigue, voy a intentar justificar esta afirmación.

Las Confesiones de la dama Nijō es un libro extraordinario, sorprendente, inesperado, y eso que han transcurrido siglos hasta poder leerlo en español, en una fantástica traducción de Rumi Sato, por cierto. Básicamente, cuenta la vida de Nijō, una dama de la corte de Heian-kyo -la actual Kioto- consorte del emperador Go-Fukakusa. Nijō vivió en la era Kamakura, cuando los guerreros crearon una capital administrativa y militar cerca de Tokio, pero mantuvieron Kioto, como capital imperial, con una de las cortes más sofisticadas que ha existido. En la era Kamakura, el budismo se enraizó en Japón, los guerreros se hicieron samuráis y ritos como la ceremonia del té o el teatro Noh surgieron como flores austeras y a la vez deslumbrantes por su belleza.

Junto a estas nuevas tendencias, el mundo Heian pervivía todavía con toda su delicadeza cultural. A algunos lectores les pueden sonar títulos como La historia de Genji o El libro de la almohada, libros excepcionales, ambos escritos más de cien años antes que el que nos ocupa y también por mujeres. Pues Las confesiones de la dama Nijō está a ese nivel o incluso más me atrevería a decir, por razones de lo que cuenta, quién lo cuenta y cómo lo cuenta.

En estas confesiones, nos encontramos con un relato enormemente sincero, a veces doloroso a veces placentero, y siempre ameno, de la vida de una mujer, desde su nacimiento hasta su muerte. Narra su llegada al mundo, la muerte de su madre cuando tenía dos años, la posterior de su padre siendo adolescente, su entrada en la corte del emperador como dama de corte -lo que implicaba ser su amante y la posible madre de sus hijos-, los hijos que engendró y que se le fueron quitando, sus otros amantes, sus desvelos literarios y espirituales...

En definitiva, es el compendio de una vida extraordinaria, pero que, a pesar de estar en la corte con los privilegios que ello conlleva, no se queda en eso, ni en los avatares mundanos, sino que escudriña su alma y su espíritu en todo momento. La narración, prosa narrativa con poemas ocasionales intercalados, compone un collage sutil en su poética y ligera forma, pero de una textura literaria y testimonial densa y rica, reveladora del mayor misterio al que la literatura puede aspirar, que es la vida. La vida y su devenir, sus misterios, sus recovecos, sus subidas y bajadas, sus naufragios y sus descubrimientos.

Hay momentos en la narración de una actualidad simplemente impresionante, que hoy en día costaría expresar mejor, como cuando es violada y analiza los sentimientos ambiguos que algo así le produce; otros hilarantes, como cuando decide, aprovechando un juego de corte, apalear al emperador después de que este dejara que mantuviera relaciones sexuales con un amante mientras el propio emperador espiaba la escena tras un biombo. El emperador, ofendido, decide juzgarla por ello en la corte, pero el juicio se acaba disolviendo cuando alguno de los presentes sugiere que si Nijō lo apaleó quizá fue porque él había hecho algo malo, y que por tanto habría también que juzgarlo.

Las confesiones de la dama Nijō están compuestas por cinco libros, y en cada capítulo, breve, intercala poemas que acentúan el tono lírico y a veces mundano de sus sentimientos. Se repiten expresiones como “mojar las mangas”, que no significan otra cosa que estar sumamente triste, desolada, y que es una convención de la época. Mas allá de las convenciones estilísticas, muy buen resueltas por la traductora, por el libro transitan monjas de belleza deslumbrante, bailarinas que pasan la noche danzando a la luz de la luna en recónditos templos, amantes ataviados con coloridos trajes, prostitutas humanizadas, amos y sirvientes preocupados por cosas como el dinero y el qué dirán. Y referencias al color, al tacto, al olor, y a la impermanencia de las cosas humanas.

Por los misterios de la influencia literaria, esa que le gustaba a Harold Bloom, las Confesiones de la dama Nijō es un libro muy proustiano. El escritor se convierte en un médium entre la vida que le tocó vivir y sus sentimientos, e hila con ello un tapiz que tiene algo de sagrado. En vez de acabar en una habitación aislada, como Marcel, Nijō acabó como monja errante, desprendiéndose de sus bienes materiales. Pero encontró tiempo para sumergirse también en sus recuerdos y legarnos los sufrimientos y los placeres que dan vida a las palabras que visten el pasado: “No solo las flores / que no puedo olvidar. / Mi corazón te persigue, /pero mis palabras no te alcanzan.”

Sería raro que Confesiones de la dama Nijō recibiera el premio Planeta 2024, o el de cualquier otro año. Pero, quién sabe, a lo mejor la autora lo soñó en uno de esos fantásticos e íntimos sueños que nos ha dejado escritos. Al que esto escribe le gustaría que lo recibiera, solo porque significaría que más gente podría tener acceso a estas confesiones. Aunque hay que decir que el libro de Satori es una edición muy cuidada, y está precedido por un buen prólogo que, sin embargo, se puede leer o no leer, ya que en este caso el valor intrínseco del texto opaca cualquier acto de presentación, esta crítica incluida.

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