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Relaciones entre Irán y Líbano

Paulo Botta
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paulobottaelimparciales/10/10/22
viernes 21 de noviembre de 2008, 21:56h
Más allá de las relaciones entre la República Islámica de Irán y el Movimiento Hezbollah desde inicios de los años 80 del siglo pasado, se ha convertido casi en un lugar común hablar de las estrechas relaciones Irán - Hezbollah como sinónimo de las relaciones Irán - Líbano. Tal como decíamos, si bien esto podría haber sido cierto hace par de años ya no lo es en la actualidad.

La retirada Siria de Líbano, presionada por la comunidad internacional luego del asesinato del ex-Primer Ministro libanés Rafiq Hariri ha concluido, formalmente, con el establecimiento de relaciones diplomáticas plenas entre Líbano y Siria y la apertura de embajadas a inicios de este mes.

Por otra parte, los acuerdos de Doha, del 21 de Mayo de 2008, pusieron fin a una crisis institucional de más de 18 meses en El Líbano y abrió las puertas para la elección de un nuevo Presidente, Michel Suleiman, así como para la conformación consensuada de los distintos ministerios.

Hoy en día las relaciones entre Irán y Líbano se han diversificado más allá de Hezbollah, un socio que no sólo ha ganado en independencia (política y financiera) sino que confía cada día menos en Siria (sobre todo luego del asesinato en Damasco en Febrero de este año de uno de sus jefes operativos más importantes, Imag Mugniyeh).

Para demostrar la creciente influencia de Irán en la política libanesa, más allá de Hezbollah, podemos señalar dos hechos importantes en estas últimas semanas: La visita (hoy, 30 de Octubre) del ex-Presidente libanés Emile Lahoud a Teherán y, la visita del líder Michel Aoun (20 y 21 de Octubre). Por otra parte el líder druso Walid Junblatt está interesado en viajar a Irán según lo ha manifestado en publicaciones realizadas esta misma semana.

Además, el día 16 de Septiembre, el vicepresidente iraní Parviz Davudi, entregó formalmente al embajador del Líbano en Teherán, Zeinali Al Musavi, una carta de invitación para el actual presidente libanés Michel Suleimán, lo que, de concretarse, sería una visita oficial de jefe de estado libanés a Irán.

Con todos estos elementos podemos afirmar que las relaciones entre Irán y Líbano no se limitan a las relaciones con Hezbollah sino que alcanzan a las principales fuerzas políticas libanesas. Aún si las limitáramos a las mantenidas con este grupo shiita deberíamos considerar la reunión que el pasado fin de semana han mantenido el líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah, con el líder del Movimiento Futuro, Saad Hariri (hijo de Rafiq Hariri).
En definitiva, Irán se ha convertido en un actor con creciente influencia en El Líbano, algo que es reconocido abiertamente por los líderes políticos libaneses. Teherán ya no se limita a contactos con los grupos shiitas, como lo hiciera en el pasado, sino que alcanza a todas las fuerzas políticas. La retirada de Siria, creemos, ha abierto nuevas puertas al gobierno de Teherán. Resulta sorprendente que mientras algunos miembros de la comunidad internacional pretendan aislar a Irán lo que en realidad lograr es que se implementen políticas que aumentan su influencia regional.
En definitiva, desde nuestro punto de vista, el debate acerca de la influencia regional de Irán no debe centrarse en otra cosa que no sea si Teherán puede, con sus acciones, llevar un mayor grado de equilibrio y estabilidad a la problemática vida política libanesa o no puede hacerlo.

Un Líbano inestable tal como se demostrara durante los crueles años de la Guerra Civil libanesa no ayuda al orden regional. Hoy, con crisis de gobernabilidad en Israel, violencia política en Irak, Afganistán, y en los últimos días incluso en Siria, se echa de menos un poco más de orden. Aunque el orden regional no sea del gusto de todos.

Paulo Botta

Analista político

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