Derrota del equipo de Flick, que no pudo imponerse a la mejor Real Sociedad (1-0). Kubo, sobresaliente. Polémico gol anulado a Lewandowski.
El Barcelona sufrió este domingo su segunda derrota liguera en uno de sus peores partidos del curso. Todo esto ha ocurrido antes del parón de selecciones nacionales y con Lamine Yamal fuera de la convocatoria. Es decir, el contexto en el que ha acontecido este resbalón ante la Real Sociedad da para pensar largo y tendido, entre otras cosas sobre si el renovado estilo provoca cansancio prematuro. Porque los donostiarras se mostraron superiores en la receta que ha encumbrado al conjunto azulgrana: presionando a toda cancha con ardor volcánico, combinando rápido y con verticalidad, y defendiendo al filo de la imprudencia. El beneficiado indirecto de la sorpresa vivida en el Reale Arena (Anoeta si se despoja de los intereses comerciales) es el Real Madrid, que anula la pérdida estadística del 'Clásico' y recorta su desventaja -está a seis puntos con una jornada menos-.
El fútbol es bello porque con más de 100 años de vida sigue guardando incógnitas que ni el más sabio resuelve. Llegaba el equipo preparado por Imanol Alguacil en uno de sus momentos más bajos desde que retomó las riendas en 2018, con cinco encuentros perdidos en LaLiga y otros dos en la Liga Europa -en cuatro jornadas-. La irregularidad les ha gobernado desde que se deshicieran de dos pilares como Mikel Merino y Robin Le Normand en verano. Y el sistema de Hansi Flick aterrizó en San Sebastián al galope de una inercia que hacía mucho tiempo que no saboreaban los 'culés' -con goleadas todavía frescas al eterno rival y al Bayern-. Pues bien, en el césped ambos clubes cambiaron los papeles y la afición local disfrutó del ejemplo perfecto de los máximos que pueden alcanzar sus jugadores.
Y los catalanes se quedaron sin marcar por vez primera en este curso. La ofensiva más goleadora de España y del Viejo Continente -40 dianas acumuladas en el torneo doméstico- se quedó seca. No tiró a puerta en todo el encuentro, hecho inaudito desde hace una década. Se intuía desde lejos que iban a notar la ausencia del diamante español, pero la decisión del técnico germano de colocar a Fermín López en el extremo diestro y a Pedri en la mediapunta tampoco ayudó. El juvenil daña más en el centro y llegando al área. Fuera de sitio, apenas influyó en el juego de un esquema visitante que no supo igualar la intensidad y presencia vascas. Ya a los 46 segundos el valioso Luka Sucic avisó de lo venidero cuando remató alto un centro de Aramburu. Los donostiarras apretaron la salida de pelota rival con valentía e incomodaron al favorito.
El determinante fuera de juego
Casi nadie ha conseguido poner al Barça en los aprietos que padeció esta noche. Aún así, Raphinha quiso tirar de sus compañeros y comenzó hiperactivo. La movilidad del brasileño descentró de inicio a los guipuzcoanos tanto como la habilidad de Lewandowski para bajar y dar fluidez vertical a la circulación de su conjunto. Y a punto estuvieron de hacer caja con estos dos factores en el minuto 13, cuando Cubarsí filtró un buen balón, Frenkie De Jong -hoy titular, lesionado en el intermedio- rompió en conducción, la pelota rebotó, Zubeldia cometió un error de bulto en el despeje y el polaco embocó una volea de las suyas. El 0-1 subió al marcador pero el colegiado mandó parar y esperar al dictamen del fuera de juego semi-automático. La máquina decretó una infracción ajustadísima del pichichi (polémico es poco) y la igualdad regresó, con Flick encendido en protestas.
Estiró la primacía en las sensaciones la delegación visitante hasta pasado el minuto 20, dando sensación de que competía con más de 11 jugadores por su excelencia en la ocupación de los espacios. Sus emboscadas funcionaban y Cubarsí cabeceó cerca del larguero una falta lateral botada por Raphinha y prolongada por Íñigo Martínez. Hasta entonces la Real había impuesto físico sin precisión. Buscaban a Sheraldo Becker, que recibió la alternativa en lugar de Barrenetxea para amenazar al espacio y tratar de disolver la táctica del fuera de juego barcelonesa. Koundé fue su par y el francés selló al extremo con solvencia (casi siempre) del mismo modo que el central Nayef Aguerd empezaba a anular a Lewandowski. El marroquí brilló, además, como un corrector excelente por su potencia en carrera.
Los 'txuri urdin' crecieron a medida que Zubimendi escapaba de la vigilancia estrecha que ordenó el técnico 'blaugrana'. A su lado resplandeció Brais Méndez en la labor distributiva -en corto y con los cambios de juego hacia Becker-. Su claridad limpiando jugadas generó huecos para que Takefusa Kudo despertase. El nipón se puso a tono, sonrojo a Balde y creó una exhibición para el recuerdo. Partiendo desde la derecha, desbordó por el exterior y en diagonal, asociándose con frenesí. Asistió a Oyarzabal en el remate que éste estrelló en un compañero -minuto 19- y sentó a Balde para conectar un latigazo que estrenó los guantes de Iñaki Peña -minuto 31- . Era la apertura del telón previa a la aceleración local de verdad. Brais lanzó una falta en la frontal con peligro y el meta oponente lució reflejos antes de que la presión guipuzcoana ganase una pelota que Sucic peinó al espacio en la medular. Casadó perdió el cuerpeo con el croata, Cubarsí marró el despeje y se escapó Becker para ejecutar un derechazo ajustado e imparable. Premiando el esfuerzo impresionante de su escuadrón -minuto 33-.

Un Barcelona inferior
El Barça no reaccionó con determinación. Seguía denso y apresado por su propia fórmula. Antes del descanso no produjeron más que unos cuantos saques de esquina venenosos de Raphinha. El más destacado, en el minuto 38, conllevó una volea de Casadó que rebotó en un zaguero 'in extremis' cuando se colaba. Lo demás correspondió a la idea de Imanol. El ritmo explosivo sacaba de eje al líder, lo nunca visto, y Kubo a punto estuvo de ampliar al renta de los suyos al sentar al novedoso mediocentro azulgrana y emitir un pase sensacional hacia Becker, que centró y Oyarzabal perdonó en la finalización con todo a favor. Se marcharon a vestuarios los vascos con la sensación de una ocasión perdida de haber sentenciado y ese sentimiento se mantendría vigente en la reanudación, porque no aflojaron en su autoridad y volvieron a inquietar a Peña.
El estratega alemán hubo de sentar a De Jong y deshizo el entuerto al colocar a Dani Olmo en la mediapunta y retrasar a Pedri al pivote. El flamante fichaje se gusta en ese rol de puñal entre líneas y entró en dinámica con clase. Motivado y concentrado, el talento desarrollado entre Zagreb y Leipzig activó a su ataque con verticalidad, en busca de herir a la espalda de la retaguardia contrincante. Su lucidez intervino en el córner que Cubarsí cabeceó rozando la madera -minuto 50- y en el centro-chut de Fermín que Remiro despejó con apuros -minuto 57-. Sin embargo, no consiguió refrescar la constancia el Barcelona y los 'txuri urdin' respondieron rápido con más gasolina. De nuevo habían advertido temprano, en la primera jugada del segundo acto -pase eléctrico de Kubo y pifia en la finalización de Becker, minuto 46-, y después completaron su maniobra.
La energía del fútbol y la presión donostiarras terminó por inyectar dudas en la zaga del coloso barcelonés. Peña despejó mal un cuero que concluyó en el chut parabólico de Oyarzabal que el propio arquero desvió con reflejos -minuto 51-; Aramburu irrumpió en la indecisión de varios zagueros visitantes para centrar y Becker volvió a perdonar -minuto 53-; y Aguerd sacó de inmediato una falta que cuadró desajustado al repliegue azulgrana y Barrenetxea llegó hasta el área pequeña sin rematar bien -minuto 72-. Íñigo Martínez escapó a ese desequilibrio sobrevenido y fue el más destacado de su línea defensiva. Mas Flick no localizó reservas para revolucionar el choque más allá de un Ansu Fati venido a menos y, por el contrario, los relevos blanquiazules sí dieron más aire a un equipo que se desfondó (tarde) en campo contrario, achuchando. Cuatro cambios de una tacada en el minuto 60 bastaron para que la apuesta llegase a la orilla. Así se castiga el atrevimiento posicional del Barça. Así se corta la racha de siete triunfos seguidos de los 'blaugranas' y se cambia la inercia de una Real que no les tumbaba desde enero de 2015.
Ficha técnica
1- Real Sociedad: Remiro; Aihén Muñoz (Javi López, min. 84), Nayef Aguerd, Zubeldia, Aramburu (Elustondo, min. 60); Zudimendi, Luka Sucic (Sergi Gómez, min. 60), Brais Méndez, Becker (Barrenetxea, min. 60); Takefusa Kubo y Oyarzabal (Oskarsson, min. 60).
0- Barcelona: Iñaki Peña; Alejandro Balde, Íñigo Martínez, Cubarsí, Koundé (Gavi, min. 84); Casadó, Frenkie De Jong (Dani Olmo, min. 46); Pedri (Pau Victor, min. 91), Fermín López (Ansu Fati, min. 69), Raphinha; y Lewandowski.
Goles: 1-0, min. 33: Becker.
Árbitro: Guillermo Cuadra Fernández. Amonestó a Aramburu, Íñigo Martínez, Brais Méndez y a Zubeldia.
Incidencias: partido correspondiente a la 13ª jornada de LaLiga, disputado en el Reale Arena (San Sebastián). Antes del inicio del encuentro se guardó un minuto de silencio por las víctimas de la dana en Valencia.