Paliza histórica al Twente en un partido decisivo hacia los cuartos de final (7-0). Nueva exhibición y golazo de Caroline Weir. Doblete de María Méndez.
El proyecto del Real Madrid sigue quemando etapas. Esta temporada el club aumentó el monto económico para la apuesta que representa la sección femenina y trazó como objetivo volver a pisar los cuartos de final de la Liga de Campeones, hito sólo alcanzado en 2022. La plantilla se ha reforzado para elevar el nivel general y conseguir que la rotación no se resienta ni haya diferencias abismales entre las titulares y las suplentes. Esa es la filosofía ganadora que baja del palco hasta el césped y que en tardes como la de este miércoles encuentra respaldo. En esta fecha las merengues consiguieron dos metas importantes: arrasaron al Twente, su principal rival para pasar de ronda, y construyeron la mayor goleada de su historia en competición europea. En resumen, el Alfredo di Stéfano vivió una de esas jornadas que perduran en la memoria. Quién sabe si el punto de inflexión definitivo.
Alberto Toril lleva repartiendo los esfuerzos desde que arrancó el curso. El técnico cordobés apunta a "jugar finales", por eso planea visualizando el medio y largo plazo. Para este encuentro aplicó seis modificaciones con respecto al once que venció en Badalona el pasado fin de semana. El Clásico del próximo sábado estaba en el horizonte -y no hay mayor examen de categoría que el combate ante el Barcelona-, así que se guardó a la enrachada Alba Redondo. Pero alineó a los pilares que están cimentando un recorrido continental que ilusiona en Valdebebas. Sólo las bajas del lateral diestro y la de Athenea del Castillo provocaron la inclusión de secundarias, pero qué secundarias. Oihane Hernández y Naomie Feller ocuparon los escaños vacíos y cumplieron de sobra.
La francesa, MVP del encuentro liguero previo, está despuntando por su sacrificio y una potencia física que marca las diferencias. Ella y Linda Caicedo, en el otro extremo, dirigieron una ofensiva local que mordió temprano y con contundencia. La fórmula era clara: había que aprovechar los espacios que dejan las valientes neerlandesas, que compitieron presionando a toda cancha y con la línea defensa en el centro del campo. La idea debía hacer llegar la pelota a las atacantes, combinando si se podía o buscando en largo a la inteligente Signe Bruun, que ofreció una obra maestra de juego de espaldas. La delantera danesa sabe bajar, aguantar y descargar balones para sus compañeras como nadie. De esa fuente bebieron las españolas, con la lucidez y calidad técnica de Caroline Wier añadiendo el veneno necesario para hacer daño.
El mejor Madrid en el día clave
La escocesa destaca sobremanera. Fina en la conducción, ágil mentalmente, juega al primer toque o conduce según dicta la jugada. La precisión de su zurda es la corona de una futbolista descomunal, que lleva el número '10' con todo merecimiento. Su visión de juego acunó el primer tanto, en el minuto tres. Inició una transición vertiginosa, Bruun abrió con fluidez a Caicedo y la colombiana llegó hasta línea de fondo para devolver al cuero a Weir, que centró con peligro para que la danesa embocase con astucia. El colmillo capitalino mostró su potencial rápido y al tiempo que las visitantes traducían su buen sentido del juego colectivo en centros laterales inocuos, el Madrid avanzó hacia el 2-0. La perla colombiana y Feller amenazaron siempre por sus costados y el repliegue neerlandés demostró ser bastante inferior a la creación de fútbol de sus centrocampistas.
En el 16 una llegada por banda derivó en el córner bien lanzado por Leupolz que María Méndez conectó a las mallas. La central asturiana se adelantó a todas en el primer palo, amplió la renta y constató la endeblez de la zaga rival -que llegó a términos absolutos en el achique del balón parado-. Entonces, con el colchón bien cimentado, las merengues dieron un paso atrás y, visto lo visto, se entregaron de forma decidida al repliegue y contragolpe, con Angeldahl remarcada como todoterreno. Relevante su labor, ocupando mucho campo, incansable, apoyando en la salida de pelota y llegando a tres cuartos de cancha. Sólo le faltó el gol -chutó al larguero-.
El Twente dispondría del territorio para generar en estático y lo hizo, bien liderado por Van Dooren -la máxima goleadora de la competición si se contempla la fase previa- y afilado por las extremos Peddemors (22 años, Países Bajos) y Andradóttir (20 años, Islandia). Ambas sobresalieron como jugadoras diferentes, dotadas por encima de la media de su delegación. La primera engrasó las circulaciones verticales y la segunda se aplicó a la finalización. El bloque preparado por Joran Pot -el más joven de esta Champions, que viaja a cinco puntos de la cima de su liga y venía de perder contra el Ajax- atacó con determinación el perfil defendido por Olga Carmona. La internacional española y campeona del mundo llegó a sentirse sobrepasada por las subidas continuas de la lateral Vliek y de Andradóttir. Esa senda provocó inestabilidad a la retaguardia madrileña, que concedió remates claros como el enviado arriba por Van Dijk -tras un control soberbio de Van Dooren, minuto 18-, el derechazo demasiado angulado de la islandesa -después de tirar un sombrero a Olga, minuto 23- o los intentos de Peddemors -uno estrenó los guantes de Misa, en el 25, y el otro desperdició un centro preciso de Vliek, minuto 34-. Y en el 36 Andradóttir malgastó un error en la salida de juego de la portera canaria.
Las visitantes evidenciaron que saben crear en ataque porque varias de sus futbolistas poseen buen pie... pero también se reivindicaron como una defensa poco consistente y tendente al desequilibrio si la presión no cumple con coordinación. Bruun siguió desesperando al entrenador neerlandés con su aplomo para desahogar en punta y la guardameta Clark trabajaría hasta el descanso para evitar una goleada prematura. Estuvo sensacional la galesa en el 21, cuando repelió un mano a mano de Weir tras un pase maravilloso que se había inventado Linda. La colombiana, que cuenta con la electricidad en el regate y la pobre finalización del Vinicius que llegó a España -todavía tiene 19 años-, cambió de banda con Feller e insistió en el 38, sentando a su par y pintando un pase al que no llegó de milagro la rematadora danesa. Y las locales bajaron el telón al intenso primer acto con la francesa rompiendo y siendo derribada en el área. Penalti nítido. El colegiado dejó seguir incomprensiblemente y Weir chutó por encima del larguero.
Weir y Feller, las mejores
Toril y todos los presentes comprendieron que el reparto de puntos quedaría sellado si aumentaban las revoluciones y la pericia en los pases que abren transiciones. En consecuencia, sus jugadoras aceleraron en la reanudación, igual que habían hecho en el inicio del encuentro, e hicieron saltar por los aires al escuadrón oponente. Antes del minuto 70 el estresado marcador mostraba ya un 6-0 incontestable. Cuando la noche llenó de frío al estadio las españolas desataron su propia tormenta dentro de un encuentro jugado al ataque (las locales chutaron 12 veces, ocho de ellas entre palos, y las visitantes completaron 13 remates, tres bien dirigidos). Y la tromba aconteció desde todos los frentes. En estático, a la carrera y en acciones de estrategia. Activaron una pesadilla para Clark, que evitó el tanto de Caicedo en el 47 y se cansó de recoger la pelota de su portería en lo sucesivo.
Abrió la espita la excepcional Weir. En el 50 dibujó un centro de museo desde el pico del área -tenso, se va cerrando, a favor de los atacantes y lejos del portero- para que Feller marcase a placer de cabeza y en el minuto 55 lanzó una falta a la escuadra para el 4-0. Puso en pie al graderío con un zurdazo distinguido desde la frontal, que superó la barrera y trazó una rosca deliciosa hasta colarse por el ángulo. Clark dio un respiro al electrónico al despejar, in extremis, un movimiento espectacular y remate de Bruun, pero de nuevo su resistencia quedó rebosada. Se marcharon al banquillo pilares como Leupolz, Lakrar, Weir y Feller mas comparecieron suplentes ilustres como Tere Abelleira -asistencia-, la centenaria Rocío Gálvez, la canterana Carla Camacho y la icónica Toletti -en proceso de ganancia de ritmo tras su lesión-. Todas ellas sostuvieron el esfuerzo y amplificaron el sonrojo de unas visitantes en las que no se subrayaría hasta el final nada más que las buenas maneras en la distribución de la sustituta Proost, de 17 años.
Tan cómodas estaban las madrileñas que Bruun buscó una vaselina desde 35 metros. El saque de esquina terminaría de torturar al abatido conjunto de Enschede con los tantos de María Méndez -doblete particular y venganza de la eliminación que las neerlandesas le dedicaron en la previa de la Champions de 2023, minuto 64- y de Camacho, que cazó un rechace en el descuento -minuto 93-. Antes, en el 65, se dio el gusto de festejar su primera diana como merengue Oihane, que robó la pelota en el eje y siguió la acción para recibir una asistencia al espacio brillante de Bruun y resolver con solvencia ante la portera. Incluso Misa se sumó a este festival colosal con un par de paradas que redondearon la mayor goleada del Madrid en este torneo -supera el 6-0 que le metieron al Sturm Graz en la temporada 2022/23-. A días del Clásico liguero.
Ficha técnica
7- Real Madrid: Misa; Olga Carmona (Moller, min. 79), Lakrar (Rocío Gálvez, min. 67), María Méndez, Oihane Hernández; Leupolz (Carla Camacho, min. 57), Angeldahl; Weir (Tere Abelleira, min. 57), Linda Caicedo, Feller (Toletti, min. 57); y Bruun.
0- Twente: Clark; Tuin (Everaerts, min. 69), Carleer, Knol, Vliek; Van Ginkel (Ravensbergen, min. 79), te Brake (Proost, min. 69), Van Dooren; Peddemors, Andradóttir (Hulst, min. 83) y Van Dijk (Galic, min, 79).
Goles: 1-0, min. 3: Bruun; 2-0, min. 16: María Méndez; 3-0, min. 50: Feller; 4-0, min. 55: Weir; 5-0, min. 64: María Méndez; 6-0, min. 65: Oihane Hernández; 7-0, min. 92: Carla Camacho.
Árbitro: Christian-Petru Ciochirca (Rumanía). Amonestó a Galic.
Incidencias: partido correspondiente a la 3ª jornada del Grupo B de la Liga de Campeonas, disputado en el Estadio Alfredo di Stéfano (Madrid). Antes del inicio del encuentro se guardó un minuto de silencio por las víctimas de la dana en Valencia.