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DESDE ULTRAMAR

Quisicosas de Miss Universo 2024 en México

Marcos Marín Amezcua
jueves 21 de noviembre de 2024, 19:01h

La aclamada edición 73 del archiconocido concurso mundial de Miss Universo (Miss Universe) nuevamente se verificó en México. Ciudad de México fue la sede y desde finales de octubre pasado, irrumpieron en las redes sociales los reels y demás formatos mostrando a las concursantes prodigando sus encantos, sus estudiadas poses y maneras, su porte con distintos vestuarios en diferentes momentos, atentas siempre a la lente, derrochando encanto y glamour, dispuestas para conseguir la preciada corona que las encumbra como el prototipo de belleza dominante y las catapulta a oportunidades laborales sin precedentes. La organización asegura que no solo pondera belleza y sonrisa perfecta, sino que busca destacar el desenvolvimiento, la confianza, la soltura, la seguridad para expresarse y la capacidad de reacción para afrontar situaciones reales en el mundo real, al preguntárselo a cada representante.

Debe usted saber amigo lector, que a inicios del año se comunicó que el empresario mexicano Raul Rocha Cantú, originario de Monterrey, quien es dueño de Legacy Holding Group, compró el 50 % de las acciones de la empresa impulsora de Miss Universo, JKN Global Group, volviéndose el presidente de la franquicia y manejando ahora la firma junto con Ann Jakkaphong Jakrajutatip, dueña del concepto y sellando una alianza que promete. El comunicado, precisaba: “(se trata de una) inversión estratégica por el crecimiento que mejorará nuestras ofertas en el mundo y nos permitirá crear nuevos productos y oportunidades para todos nuestros delegados”. El regiomontano ha sido dueño de Casino Royale y funge como vicepresidente de relaciones con órganos empresariales de la Cámara Nacional de Comercio de la Ciudad de México.

Así, entonces, apelamos a su carísima atención, respetable público, dirigiendo la mirada a tan resonada competición, estentóreo concurso que suele nutrir la crónica rosa y nos evade de los sucesos más dramáticos que barruntan la realidad mundial con sus acuciantes nubarrones que contrastan con la luz radiante que emite este certamen. El esqueleto y el ojo merecen su sosiego y su retozo, admirando la belleza en sus distintas manifestaciones si en ello cabe, como sinónimo de esparcimiento y merecida fuga momentánea, vista como un impetu moderado y modulador de nuestras percepciones cotidianas ante un mundo diverso, cambiante, complejo. Sea, pues.

¿Cómo han evolucionado las cosas recordándonos que este torneo de atractivo, finura, gracia y sublimidad no exenta de lucimiento, si cabe referirlo así, goza de cabal salud, por ser más incluyente? de ahí provendrá su éxito futuro. Hasta ha pululado la palabra missiología, es decir, una disciplina avocada a escudriñar el resultado final definiendo a la posible ganadora, analizando el porte, la apariencia, el desenvolvimiento, los diversos atributos de las participantes y la presencia de cada una de las mujeres que se apuntan a cada ocasión. Anótela. Dicen que es como el vocablo vaticanista, aludiendo a la sucesión pontificia. ¿Y el cotilleo? también, que a estas alturas no vanos a negarlo.

Pues bien, a diferencia de la edición de 2023, verificada en El Salvador, contando con 84 participantes, la de Ciudad de México sumó 130. Una pléyade encomiable, con menos restricciones de admisión –sin límite de edad, salvo contar con la mayoría de edad estatutaria, sin excluir a las madres o casadas– manteniendo exigencias puntuales tales como carecer de antecedentes penales o no registrar hechos controversiales que mancillen la imagen que corresponde a un evento de esta magnitud y que desea difundir al mundo entero, apelando a una más equitativa competición y a parámetros de belleza más diversificados y verdaderamente, universales. La delegada de Egipto lució hermosa y su rostro con vitíligo no la opacó. Acudieron de Bonaire o Australia, de Gibraltar a Argentina, desplegando sus atractivos. Hubo nuevamente, una representante de Cuba –elegida en Miami– que visibiliza a la Gran Antilla, después de todo, que no elige a una concursante desde la última en 1960, cuando Fidel Castro tildó al acto de “frivolidad”. Se vio por igual a las originarias de China, Rusia, Ucrania e Israel. Y en la final entre las 12 elegidas, 7 hispanoamericanas. Nada mal, sin duda. Y se nota que les gustó México. La ganadora el 16 de noviembre, la señorita Dinamarca, Victoria Kjaer Theilvig, ha dicho con gracia y salero ique se siente latina! después de su estancia en México. Su triunfo colocó a su país por primera vez en la lista de las ganadoras.

Estrenaron corona –de dice que la anterior se inspiró en la que usaba la finada Isabel II– creada por el joyero francés Jacques Branellec y el empresario filipino Manuel Cojuangco. Fue confeccionada a mano en Filipinas por la marca local Jewelmer, siendo su valor estimado de 5.3 millones de dólares. Cuenta con 23 perlas, una base de oro puro y zarcillos de diamantes. La denominaron como “Luz Infinita”, siendo descrita por la organización de Miss Universo como un homenaje a la vida y a sus elementos universales. Otorga majestad y hermosura soberbia y portentosa a la ganadora.

Tengo el gusto de compartir con ustedes la experiencia de Alexis García, quien como parte del fundamental montaje y producción aquí en México, accedió a contarnos lo que vio y mucho se lo agradezco: “La preparación de este show llevó más de 6 meses. Fue un poco complejo, ya que todo el montaje y ensayos finales se llevaron a cabo casi en una semana. Hubo pruebas, una miss lesionada, muchos ajustes en producción, iluminación, audio, pantallas, etcétera, cuidando los detalles: la complejidad de acomodar todo para que los vestuarios no desconectaran en nada, el acomodo de cables, los registros para todo el crew (grupo de personas de apoyo), el costo de los billetes. Como estudioso de Relaciones Internacionales fue un evento que jamás me había tocado y por el gran choque cultural, creo que fue algo ¡increíble! Desde ver el menú que tenían para las chicas, mucho vegano, por cierto, ya que como crew podíamos comer muy cerquita de ellas o hasta me tocó coincidir varias veces en el ascensor con el dueño de Miss Universo. Una persona muy amable y muy sencilla. El movimiento de todos los maquillistas, stylist y de toda la gente que acompañaba a las misses era impresionante. La gente de producción les hablaba fuerte y claro a las chicas (todo en inglés) ya que eran muchas y era un poco complicado mantener el orden. Sí las vi cansadas, las traían en friega, algunas no salían en los momentos que tenían y no se las perdonaban, y así ya quedaban eliminadas de tal o cual rango. Nunca le había puesto atención al concurso, pero todo lo que hay detrás, es espectacular.”

Este certamen sigue pidiendo lo esencial: ser representantes de la belleza de su país. Sigue convocando a muchas simpatizantes a apuntarse y no dejemos de lado que mueve industrias enteras e importantes como el maquillaje, la moda, la hostelería, la logística, los servicios de alimentación y el transporte. Es promoción turística. Involucra el trabajo de ingentes equipos de apoyo y técnicos, mueve millones y a millones. Sí, y desde hace decadas busca que todo ese movimiento sea con sentido, con destino a la promoción de causas notables y valederas. No olvidemos que para muchas de las competidoras es una oportunidad de órdago abriéndoles las puertas del intrincado mundo laboral en áreas destacadas de su gusto y donde su desempeño es insuperable: alta costura, modelaje, fotografía, publicidad y las comunicaciones, así como hay quien prosigue las tareas filantrópicas y hasta alcanzan el mundo de la política. No está nada mal.

Cuando veía la alegría en sus rostros –algunas muchachas eran provenientes de países tan castigados– pensaba si estos efímeros y evanescentes momentos de felicidad revestida de fama y fulgor, estofados en caché y extrovertidos ademanes, merecían ser permanentes y, desde ahí, proseguir su ascenso al estrellato contribuyendo a las mejores metas. Amerita valorarse y mirarse el certamen con ojos renovados. ¡Enhorabuena! por todos y por la ganadora del año 2024, además. No aspiramos a formular un madrigal ni una égloga sobre este acontecimiento, pero como entretenimiento que es, se lució. El Zócalo en Ciudad de México apareció magnífico con su estadía en la sesión de fotos. Ojalá que regresen pronto. Este concurso merece justipreciarse de manera diferente si manifiesta aspirar a ser algo diferente y salvo su mejor opinión, apreciados lectores en ambas orillas del Atlántico…y del Pacífico.

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