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Teatro

Alberto Conejero: Leonora

domingo 24 de noviembre de 2024, 22:58h
Alberto Conejero: Leonora

Pepitas de calabaza. Logroño, 2024. 96 páginas. 14,90 €.

Por Luisa Martínez

El feliz encuentro del dramaturgo Alberto Conejero (Vilches, Jaén, 1978) y la pintora surrealista Leonora Carrington ha dado como resultado un libro que no debe pasar desapercibido, y del que, gracias a la iniciativa de Pepitas de calabaza, podemos disfrutar a la espera de que la obra suba al escenario.

No resulta extraño que Conejero se sienta fascinado por la artista, fascinación que sabe transmitirnos con brillantez en esta obra, un intenso monólogo de su protagonista, escrito por Conejero con aliento poético. No en vano, además de ser una de las voces más interesantes de las últimas generaciones de nuestro actual teatro, tiene en su haber dos más que notables poemarios: Si descubres un incendio y En esta casa.

Nacida el 6 de abril de 1917 en Lancaster (Inglaterra), en el seno de una familia aristocrática, Leonora Carrington nunca se acomodó a una vida convencional, dando siempre muestras de rebeldía. En su infancia, se refugió en un mundo de fantasía poblado por la mitología celta, con sus gnomos, duendes, gigantes y fantasmas. Pasó por numerosas escuelas en su país, y fue enviada a estudiar a Florencia y a París.

En su vida, hay un acontecimiento crucial: conocer al pintor alemán Max Ernest, que la puso en contacto con el movimiento surrealista, en el que Leonora Carrington desarrollaría su obra. Cuando se conocieron en Londres, tenían una gran diferencia de edad, Ernest se acercaba a la cincuentena y Leonora era una joven de veinte años. Se reencontraron en París, donde a través de su amado conoció a figuras capitales como Picasso, Salvador Dalí y André Breton, y afianzaron una relación sentimental no exenta de momentos tormentosos. No obstante, vivieron también tiempos felices hasta que al estallar la II Guerra Mundial Max Ernest es detenido por la Gestapo, aunque consigue escapar y finalmente emigrar a Estados Unidos.

Leonora viaja a España, donde le sucede uno de los episodios más traumáticos de su existencia al ser violada por un grupo de requetés, con los que se encuentra en un bar y prácticamente la secuestran: «Me arrojan a una cama, /me arrancan las ropas, / me violan /uno después de otro; / lloro /pataleo, /muerdo, /grito grito grito; ellos parecen excitarse más / con mis súplicas», leemos en la pieza de Conejero. Esta violación le afectó tremendamente en su estabilidad psíquica hasta el punto de que es internada en un hospital psiquiátrico en Santander.

A través de la propia Leonora, conocemos varios momentos de su vida, en especial precisamente el tiempo que pasó en España, que ella misma explica con bastante detalle en su diario Memorias de abajo, que a Conejero le ha valido como material, según él mismo señala en una Nota del autor al comienzo del volumen. La obra de Conejero finaliza con el viaje de su protagonista a México, país en el que se nacionalizó y donde falleció el 25 de mayo de 2011. Alberto Conejero nos regala una propuesta bella y desgarradora.

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