Polémica entre los Ayuntamientos de la ciudad neerlandesa y de Roma. Los ultras 'laziali' tienen la reputación de coquetear con el neonazismo.
El próximo 12 de diciembre la Lazio visitará al Ajax con motivo de la sexta jornada de la Liga Europa. El partido, jugado bajo el auspicio de la UEFA, será presumiblemente declarado de alto riesgo por la enemistad que se profesan las secciones ultra de las aficiones de ambos clubes. Esas facciones están separadas por la ideología política. Los neerlandeses se han declarado como antifascistas y los italianos se identifican con la extrema derecha. Así las cosas, un amplio protocolo de seguridad será parte de la organización del evento... o eso parecía.
En estos días el Ayuntamiento de Ámsterdam, ciudad que acogerá el mencionado partido, ha emitido una nota en la que proclama que no permitirá a los aficionados romanos acceder a la ciudad para asistir al encuentro futbolístico. En el comunicado asegura el consistorio que se ha llegado a esta decisión tras haber estudiado la situación la alcaldesa (Femke Halsema), el jefe de Policía y el Fiscal general de la capital de Países Bajos. "Los aficionados del S.S. Lazio de Roma no son bienvenidos en Ámsterdam", anuncia el consistorio.
"Algunos aficionados del S.S. Lazio son conocidos por sus simpatías ultraderechistas y fascistas y por sus expresiones antisemitas y racistas. En particular, hicieron el saludo hitleriano, exhibieron esvásticas e insultaron la efigie de Ana Frank", esgrime la comunicación de la gerencia de la ciudad. Y argumentan que la prioridad es mantener la calma y la seguridad en la urbe. Cabe recordar que en la reciente visita de los ultras del Maccabi de Tel Aviv, el 7 de noviembre, los hebreos realizaron destrozos por las calles y los radicales del Ajax respondieron con la dureza con la que se han ganado una fama infame en Europa. Hubo persecuciones callejeras y agresiones filmadas y difundidas en las redes sociales.
"No lo dejaremos pasar por alto y veremos cómo acaba"
Ante esa imagen Ámsterdam se niega a dar la oportunidad de que ocurran nuevas escaramuzas, porque hay en el municipio, añade, un ambiente "tenso por la guerra en Palestina, Israel y otros países de Oriente Medio". Pero al Ayuntamiento de Roma no le ha gustado nada la declaración institucional que cataloga a parte de sus ciudadanos como "fascistas", así que ha contestado a través de su alcalde, Roberto Gualtieri. En una llamada telefónica con su homóloga neerlandesa, el edil italiano comunicó su enfado.
"El alcalde quiso tranquilizar a Halsema asegurando que la gran mayoría de los aficionados del Lazio no tienen ninguna relación con posturas antisemitas, racistas y violentas y que las acciones de una pequeña minoría de aficionados no pueden permitir ninguna generalización (...) Gualtieri también precisó a la alcaldesa que el club es sano y que siempre se ha comprometido firmemente a marginar a estas franjas extremistas que dañan la imagen del equipo y de la ciudad", reza la nota pública de la ciudad romana.
Salió Gualtieri en defensa de los hinchas de la Lazio al igual que el ministro de Deportes Andrea Abodi. "Es muy poco conveniente, creo que ha sido una falta muy grave desde el punto de vista formal. Expresarse de esa manera hacia los ciudadanos italianos, generalizando, no está en las reglas de las buenas relaciones y del respeto entre nuestros pueblos que son amigos. Desde luego, no lo dejaremos pasar por alto y veremos cómo acaba", ha denunciado el dirige del Gobierno de Giorgia Meloni.