Patrimonio Nacional ha presentado este miércoles el
Belén Napolitano instalado en el Palacio Real de Madrid que incluye unas 220 figuras y este año celebra los 300 años de inauguración del Palacio Real de La Granja de San Ildefonso con la recreación de fuentes, jardines y personajes clave de la época.
El Belén, de 40 metros cuadrados y que incluye 88 figuras del Belén original, iniciado por Carlos III para su hijo, el futuro Carlos IV del siglo XVIII, se complementa con figuras napolitanas, genovesas y españolas más tardías y con arquitecturas y objetos realizados exprofeso por los restauradores de Patrimonio Nacional.
Así, este año, el Belén está dividido en dos grandes escenas, la primera de las cuales está dedicada a los jardines de La Granja e incluyen una espectacular fuente de los Dragones Bajos en plena construcción, donde se pueden ver a los arquitectos consultando sus planos, los fontaneros instalando las canalizaciones de agua y a un obrero subiendo a una grúa de madera para colocar las piedras. Por los jardines pasea el propio Farinelli, el ‘castrato’ favorito del rey por que era el único capaz de “quitar las melancolías a Felipe V”, explica la restauradora y sastre María José Segura, que se ha encargado de realizar el traje del cantante.
También aparece el laberinto de los jardines con Ariadna y su ovillo de lana a las puertas. Del otro lado de la pared, el laberinto sigue y entre sus setos de boj está oculto el Minotauro a quien busca Teseo, bien atado a la cuerda de Ariadna, claro.
Este segundo espacio del Belén incluye el portal, que siguiendo la tradición napolitana está montado sobre la cueva el demonio; a la Sagrada Familia y una coherte de ángeles, y a los tres Reyes Magos, sus pajes, cargamentos, y animales exóticos. A continuación, está instalada la aldea de Belén, con sus comerciantes de frutas, carne o telas y, en medio del lío, un Policía que ha apresado a un ladrón.
El montaje del Belén lo realiza un equipo de unos 20 restauradores de Patrimonio de los talleres de pintura, porcelana, estuco, cantería y sastrería, entre otros, que trabajan de forma voluntaria durante un mes y medio arreglando las figuras, tallando y pintando nuevos objetos y recreando la sofisticada escena.