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Ensayo

Jesús de la Morena y Pablo Muñoz: El patio trasero de ETA

domingo 08 de diciembre de 2024, 22:19h
Jesús de la Morena y Pablo Muñoz: El patio trasero de ETA

Almuzara. Córdoba, 2024. 304 páginas. 21,95€

Por Teresa Sánchez González

Jesús de la Morena y Pablo Muñoz en El patio trasero de ETA. La estrategia policial que demostró que la operación terrorista no estaba compuesta solo por comandos asesinos presentan una obra más necesaria y oportuna que nunca. En un momento en el que se intenta reescribir la historia del final de la banda terrorista ETA o, peor aún, se pretende blanquearlo, el relato que se nos explica vuelve la atención a los puntos fundamentales que dieron, como consecuencia, el final de ETA tras más de 40 años de sangrienta y cruel historia.

Esta es la cronología vista desde dentro. La de un grupo de hombres y mujeres decididos a abrir caminos, aunar esfuerzos y correr riesgos para acelerar el final de ETA y dejar, cuanto antes, sin oxígeno a la banda terrorista. De este modo, una de las principales novedades que aporta este libro a la historiografía sobre ETA es que pone el acento en muchas de las operaciones menos conocidas, junto a testimonios inéditos, que se realizaron contra el entorno, la regeneración de este y las fuentes de financiación del grupo terrorista.

Lo que se llamó “el patio trasero” y al que, hasta casi 1994, no se le había prestado demasiada atención. De esta manera, la narración acompaña a uno de los protagonistas, quizás involuntario, de este libro, el comisario Jesús de la Morena que puso en marcha la Unidad Central de Inteligencia (UCI) en el área de Información y que, después, pasaría a ser comisario general de la Comisaría General de Información. Es por medio de sus “ojos” por los que entendemos cómo se fueron desarrollando las estrategias para acabar con ETA y con su entorno y que iba, mucho más allá, de las armas.

De este modo, la obra va describiendo fiel y detalladamente, cómo se trabajó para el desmantelamiento de ETA desde diferentes ejes estratégicos: partiendo de su pasado y de todos aquellos colaboradores que había dejado la “lucha armada” pero podían seguir colaborando con ETA y, un segundo, relacionado con el futuro y el objetivo de investigar los comandos activos y los individuos que podían unirse a ellos. Y es que, como explican los autores, “los terroristas, los que empuñaban las armas, estaban en la cúspide de toda la pirámide etarra, pero, a la vez, la organización necesitaba de esas otras estructuras para mantenerse en pie y regenerarse. Todo era, por tanto, un conjunto, y si se atacaba también a esos grupos situados en la base, era muy posible que todo el edificio se tambalease hasta colapsar y caer” (pág. 32-33).

La obra, además, muestra el lado más humano de los que, durante tantos años trabajaron incansablemente en la lucha contra el terrorismo etarra. Acerca al lector a sus sentimientos, a cómo vivieron aquellos años de resistencia moral y convierte el relato, no en una narración fría y aséptica, sino en una crónica más cercana y cálida.

Sin duda, el trabajo que se llevó a cabo llama la atención por su complicación y por la minuciosidad con la que fue tratado. Se analizó el diseño de la macroestructura etarra, esto es, de las relaciones, la financiación, el modus operandi, pero también de las estructuras que estaban incardinadas en ella y la prestaban su apoyo: KAS/Jarrai convertidas en herramientas de regeneración de ETA y Egin, a la cabeza del aparato mediático de la organización. Como bien se narra en el libro, estas acciones dieron su fruto. Pero el camino para el final era largo e intrincado. A pesar de los resultados, y aunque muchas estructuras fueron desmanteladas, otras se creaban en su lugar, por lo que sólo quedaba seguir insistiendo en la estrategia. Es cierto que ETA acusaba cada golpe e intentaba sobrevivir sin exponerse demasiado, pero, aun así, seguía con aliento.

Como acertadamente dicen los autores, los miembros de ETA “no dejaron la lucha armada por convicción o porque pensaran que no hacían lo correcto. La dejaron porque fueron derrotados y se quedaron sin apoyos. El Estado ganó. Aunque hoy haya quien lo olvide” (pág. 291). Esta obra es el recuerdo y el reconocimiento a todos los que lo hicieron posible: las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y la coordinación con la que trabajaron, la magistratura y los fiscales, los partidos políticos, la sociedad civil y, por supuesto las víctimas. Quienes merecen que se honre su memoria con verdad, justicia y dignidad. Este libro, sin duda, lo hace.

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