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Novela

Pedro Simón: Los siguientes

domingo 15 de diciembre de 2024, 17:45h
Pedro Simón: Los siguientes

Espasa. Barcelona, 2024. 312 páginas. 21,90 €. Libro electrónico: 9,99 €.

Por Soledad Garaizábal

Es una foto antigua, de mediados de los setenta, una imagen de un padre fuerte, joven y feliz, orgulloso de sus hijos, sonriente. Un hombre sirviendo de base para la pirámide humana que se sustenta sobre sus hombros. Aupado a caballito, en el primer piso de este alegre zigurat familiar en día de fiesta, el hijo mayor, el que se agarra con determinación a la cabeza del padre a la vez que sostiene sobre sus hombros al hermano mediano. Un sistema de enganches, de pesos y contrapesos, una firme cadena de abrazos, una infancia a salvo, protegida, un niño feliz. El pequeño, en la cúspide de la pirámide, sonríe abiertamente. Se le puede reconocer. Es el periodista y escritor Pedro Simón ​(Madrid, 1971). La foto, que forma parte del álbum particular del autor, ha servido como imagen para la portada de Los siguientes, su más reciente novela.

Los siguientes vuelve a emocionarnos por su cercana humanidad. El periodista, que ha sido galardonado a lo largo de su carrera con premios tan prestigiosos como el Ortega y Gasset 2015 en la categoría de Periodismo Impreso, el de Mejor Periodista del Año de la Asociación de la Prensa de Madrid en 2016, finalista en 2020 de los premios de la Fundación Gabo y Premio Rey de España de Periodismo en 2021, es autor también de las novelas La vida, un slalom, Memorias del alzhéimer, Siniestro total, Peligro de derrumbe, Crónicas bárbaras, Los ingratos (Premio Primavera de Novela 2021) y Los incomprendidos. Tanto en sus crónicas periodísticas como en sus obras literarias destaca por su capacidad para conectar con el lector. Conmueve, emociona, es tan sentimental y cercano que llega al corazón, tan humano y sencillo que, irremediablemente, nos hace recordar pasajes de nuestras propias vidas.

Simón y yo compartimos año de nacimiento. Somos exactamente de la misma generación. Hemos visto envejecer a nuestros padres, nos hemos quedado ya huérfanos, hemos heredado ingentes sumas de “calderilla sentimental”. Estamos ahora asomados al mismo abismo. No queda nadie por delante. Somos Los siguientes en esta eterna cadena de vivos y muertos, un sencillo eslabón más entre pasado y futuro. “Somos esa intemperie de cuerda de presos que camina al cadalso, papá, ese frío de vacas de ojos saltones enfilando hacia el matadero”.

Gabriel, Darío y Carmen son los tres hijos del matrimonio formado por Antonio y Olivia, el conductor de la EMT y la costurera. Los hermanos se enfrentan ahora a la ardua tarea de cuidar del padre, viudo desde hace años, octogenario, dependiente. Han decidido que ya no puede seguir viviendo solo. Van a establecer un plan para ocuparse de él, “lo que vosotros digáis está bien”. Cada dos meses cambiará de casa, llegará con sus achaques y su vieja bolsa de Pullmantur, compartirá espacio y tiempo con uno de los hijos, sesenta días con cada uno de ellos, ellos y sus circunstancias.

El sencillo planteamiento de la novela, un capítulo por hijo anfitrión sirve para encuadrar una evolución que es ley de vida. No va a haber mejora, se acelerará o parecerá demorarse ligeramente el proceso, pero la decadencia y la decrepitud se harán dolorosamente patentes. Se anuncia el final de la película. El viaje generacional se ha puesto en marcha, se han invertido por siempre los papeles, el hijo hará de padre, el padre acabará tan indefenso como un bebé.

Con su última novela, Simón vuelve a emocionarnos. Desarma con su sencillez. Rinde homenaje a la familia, a la urgente necesidad de volver a restablecer todos los amarres que la vida pudo haber cortado. Nos habla del sacrificio y de la inagotable generosidad de los padres. Nos obliga a volver a valorar todo lo que hicieron por nosotros. Ante la desgracia, ante la incertidumbre, para cuando nos bloquea el miedo y se nos atraganta la pena, nos da un consejo: “Sois hermanos, y eso debería ser suficiente […]. Si alguna vez se os olvida, pensad que venís del cuerpo sagrado de vuestra madre. Si alguna vez os perdéis, volved al lugar donde más felices fuisteis, que es la infancia, y darle fuelle a aquello, no dejéis que se apague ¿No os acordáis ya?”.

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