El club español conquistó Liga y Liga de Campeones con una gesta legendaria.
El Real Madrid está festejando las Navidades con el dulce sabor del trabajo bien hecho. En 2024 lograron devolver al equipo a la cima del fútbol mundial, con la conquista de LaLiga, la Liga de Campeones, la Supercopa de Europa y la reciente Copa Intercontinental. La excelente cosecha trabajada por Carlo Ancelotti y la plantilla merengue ha recuperado la alegría para una afición que recordará durante décadas varios momentos de este año que termina. El golazo de Bellingham en el Clásico de Montjuic o el doblete de Joselu ante el Bayern en las semifinales europeas son algunos de esos episodios imborrables.
Sin embargo, hay uno que a buen seguro permanecerá en la tradición oral de los madridistas. Ocurrió en el Etidhad Stadium del todopoderoso Manchester City. Allí se jugó la vuelta de los cuartos de final de la Liga de Campeones, una eliminatoria que supuso el punto de inflexión definitivo en la temporada madrileña. Competían contra el mejor conjunto del planeta, entrenado por Guardiola. Era el vigente campeón el durísimo rival que puso a prueba a un jovencísimo camarín madrileño, ya sin Karim Benzema y plagado de secundarios que debían dar un paso al frente para que sobreviviera el colectivo.
La obra maestra de Lunin
Nacho, Camavinga, Lucas Vázquez, Fede Valverde y Brahim Díaz respondieron a la exigencia con creces, pero el protagonismo se lo llevó Andriy Lunin. El portero ucraniano saltó a la titularidad después de la grave lesión y de que Kepa Arrizabalaga fuera fichado de urgencia. A pesar de arrastrar dudas, el guardameta se hizo grande en los momentos decisivos y ofreció una exhibición para el recuerdo en la tanda de penaltis con la que el Madrid eliminó al City. Llegaron a esa ronda fatídica después de resistir 33 remates y Lunin puso la guinda a la heroica con 10 paradas, dos de ellas en los penaltis. Aquel hito propulsó la confianza de los españoles hacia la conquista de la 'Decimoquinta'.