Barack Obama ha hecho público en Chicago el nombre de los principales miembros de su equipo económico, con el que deberá hacer frente a la actual crisis económica y financiera, que estará encabezado, tal y como estaba previsto, por Timothy F. Geithner, como secretario del Tesoro, y Lawrence Summers, como director del Consejo Económico Nacional.

En una rueda de prensa celebrada en Chicago, Obama ha subrayado que la actual coyuntura de "crisis global" supone un desafío en el que será necesaria "la colaboración con otros países para dar una respuesta conjunta". En este sentido, Obama ha destacado la experiencia internacional acumulada por Timothy F. Geithner, quien preside la Reserva Federal de Nueva York desde noviembre de 2003, ocupando también la vicepresidencia y un puesto permanente del Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal de EEUU, que se encarga de diseñar la política monetaria de EEUU.
Con anterioridad, Geithner
(en la imagen) formó parte del Departamento del Tesoro, que ahora dirigirá, y tras haber servido a las órdenes de Robert Rubin, trabajó bajo las órdenes de Lawrence Summers, quien también ha sido elegido por Obama para formar parte de su equipo económico como director del Consejo Económico Nacional.
En concreto, Lawrence Summers, desempeñará el cargo de director del Consejo Económico Nacional de EEUU, convirtiéndose en el asesor económico más cercano al presidente electo Barack Obama. Economista de 54 años, Summers fue ex secretario del Tesoro de EEUU entre 1999 y 2001, puesto en el que sucedidó a Robert Rubin bajo el mandato de Bill Clinton. Ha desempeñado diversos cargos en la Universidad de Harvard, de la que fue presidente entre 2001 y 2006.
Por otro lado, el presidente electo de EEUU ha elegido a la economista de la Universidad de California, Christina Romer, como directora del consejo de asesores de la Casa Blanca.
Durante su intervención, Obama ha reconocido que la economía de EEUU se encuentra en un "círculo vicioso" por lo que "no hay un minuto que perder", subrayando que el primer trabajo de su equipo será dar forma a un paquete de estímulos para crear 2,5 millones de empleos, puesto que en su opinión es necesario "poner a la gente a trabajar otra vez".

El presidente electo dijo que las últimas noticias han dejado todavía más claro que EEUU afronta una crisis económica de "proporciones históricas". "Si no actuamos con rapidez y de forma enérgica, la mayoría de los expertos creen que podríamos perder millones de puestos de trabajo el próximo año", añadió Obama.
Apuntó que el equipo económico recién anunciado goza de "un criterio sensato e ideas frescas". Insistió, además, que la primera tarea del equipo recién nombrado deberá dar forma a un nuevo paquete de estímulo económico, aunque no precisó una cifra concreta.
Reprimendas contra General Motors, Ford y Chrysler Obama ha reprendido a los ejecutivos de General Motors, Ford y Chrysler por solicitar al Gobierno estadounidense ayudas por importe de 25.000 millones de dólares (unos 20.000 millones de euros), sin presentar previamente un plan "elaborado", al tiempo de que les ha advertido de que no habrá "un cheque en blanco" para el sector.
"Los contribuyentes no pueden poner más dinero para una industria que ha estado resistiéndose al cambio, no vamos a darle un cheque en blanco", ha advertido Obama durante la conferencia de prensa para presentar a su equipo económico. No obstante, ha admitido que la industria del automóvil es "la columna vertebral" de la economía estadounidense, no sólo los 'tres grandes' (GM, Ford y Chrysler), sino muchas otras empresas, por lo que no puede permitirse su desaparición. "Tenemos que hacer que siga funcionando", ha apuntado.
"Mi postura es que deberíamos ayudar a la automoción, pero a condición de que cualquier dinero que se destine al sector sea invertido para que la industria sea sostenible a largo plazo, y no sólo un parche a corto plazo: tienen que presentarnos un plan claro en dólares y en detalles". Por último, ha asegurado que nadie quiere ver más pérdidas de puestos de trabajo y ha defendido el orgullo de los estadounidenses en su industria de automoción, pero ha reiterado que "el contribuyente no quiere ver más dinero tirado por la borda". "Cuando veamos un plan, podremos dar forma a un paquete de ayudas que tenga sentido".