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Premier. Batacazos del Chelsea y del Manchester United para despedir el 2024

Premier. Batacazos del Chelsea y del Manchester United para despedir el 2024
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(Foto: EFE)
Efe
lunes 30 de diciembre de 2024, 23:08h
Actualizado el: 30 de diciembre de 2024, 23:26h
El club londinense pierde ante el Ipswich y los 'diablos rojos' caen en casa contra el Newcastle.
El Chelsea perdió la oportunidad de auparse a la segunda plaza de la Premier League y ve amenazada su presencia en los puestos de acceso a la Liga de Campeones, tras caer este lunes por 2-0 en su visita al campo de un Ipswich Town, antepenúltimo clasificado, que sumó su primera victoria del curso como local

Empeñados en romper la maldición que parecía perseguirles en Portman Road, donde los 'tractor boys' no conocían todavía el triunfo en la presente campaña, los locales parecieron afrontar la contienda con un punto más de intensidad que su rival.

Algo que no tardó en pagar el Chelsea, que si a los cuatro minutos se salvó del gol con un milagroso despeje de Tosin Adarabioyo a un remate del galés Nathan Broadhead, en diez vio como el portero danés Filip Jorgensen cometía un evitable penalti sobre Liam Delap.

Jorgensen, que dejó este jueves en el banquillo al español Robert Sánchez, no midió bien su salida y acabó derribando en el área al delantero local, que pese a llegar primero al balón no pareció realmente con opciones de poder controlar la pelota.

Una pena máxima que el propio Delap se encargó de convertir a los doce minutos en el 1-0 para un Ipswich, que apenas dos minutos más tarde pudo doblar su ventaja en un nuevo remate del internacional inglés sub 21 al que Jorgensen respondió esta vez con una gran parada.

Susto que pareció, por fin, hacer reaccionar al Chelsea que se aferró al inmenso talento que destila el media punta Cole Palmer para tratar de reconducir un encuentro que cada vez pintaba peor para los 'blues'

Con Palmer, posiblemente el jugador más determinante en estos momentos de la Premier League con permiso del delantero egipcio del Liverpool Mohamed Salah, a los mandos todo parece posible para el equipo londinense.

Tal y como quedó claro a los veintiún minutos con un sensacional lanzamiento de falta de Cole Palmer que se estrelló en el poste sin que el delantero francés Christopher Nkunku, una de las cinco novedades que presentó el Chelsea en su once inicial, lograse aprovechar el rechace.

Pero Palmer no es sólo pegada, pese a los 26 goles que el atacante suma en el año 2024, un nuevo récord en el equipo 'blue', sino también visión de juego, como demostró a los veinticuatro minutos con un sensacional pase al portugués Joao Felix que agradeció el regalo con un no menos sobresaliente remate.

Un gol que no subió al marcador tras comprobarse en las imágenes de vídeo que el exjugador del Atlético de Madrid, que sumó su tercera titularidad en la Liga, se encontraba en posición antirreglamentaria.

El Chelsea, de nuevo en crisis

Circunstancia que no pareció afectar a Cole Palmer que siguió generando peligro en cada una de sus acciones, pero la fortuna no estaba del lado del internacional inglés, que vio como en la prolongación de la primera mitad el larguero le privaba del gol tras tocar previamente en el guardameta local.

No fue la única intervención de Christian Walton que arrancó el segundo tiempo con dos buenas paradas a un cabezazo de Joao Félix, que sería sustituido a los 55 minutos, y a un peligroso remate de Noni Madueke.

Falta de acierto que contrastó, curiosamente, con la pegada del Ipswich, que arrancó la contienda como el tercer equipo menos goleador de la competición tras sumar tan sólo dieciséis tantos en las dieciocho primeras jornadas.

Una estadística que no refleja la peligrosidad de Liam Delap, de largo el mejor jugador del conjunto local, que en el 53 no desaprovechó un error del lateral francés Axel Disasi para robar el balón y asistir a Omari Hutchinson para que el centrocampista estableciese el 2-0.

Todo un mazazo para el Chelsea, que pese a reforzar el ataque con la salida delantero senegalés Nicolas Jackson, no tuvo capacidad para evitar una derrota, la segunda consecutiva en cinco días, que impidió a los del italiano Enzo Maresca auparse a la segunda posición.

Un gris final del año que contrastó con la alegría del Ipswich, que ve con esta sorprendente e inesperada victoria más cerca que nunca la salvación, de la que ya sólo le separa un punto.

El United toca fondo

Ni siquiera en su interminable crisis tiene cabida la bochornosa primera media hora de este lunes del Manchester United, desbordado y fulminado por el Newcastle, que lo noqueó con una autoridad increíble y dos goles en 18 minutos, con sendos cabezazos de Isak y Joelinton, entre el sonrojo de Old Trafford.

La cara de Rubén Amorim era el reflejo de la impotencia en el 0-2. El entrenador que vino a relanzar al United tampoco ha encontrado ninguna solución en la decadencia de los 'Diablos Rojos', que, por más que fichen, por más millones que gasten, por más vueltas que le dé a su presente, por más entrenadores que cambie, deambula desde hace demasiado tiempo.

La realidad lo discute todo. Hasta al nuevo técnico. En sus ocho jornadas al frente del equipo, sólo ha sumado siete de los 24 puntos por los que ha competido. Ha ganado un 29 por ciento de los puntos. Ahora encadena cuatro derrotas entre todas las competiciones. En la liga inglesa, a la vez, ha perdido cinco de sus últimos seis encuentros. Es decimocuarto.

Un equipo diseñado para competir por arriba de la clasificación sólo malvive por abajo de la tabla. A años luz de su historia. Sus 22 puntos en toda la primera vuelta de los 57 posibles lo sitúan a 23 del liderato del Liverpool, que ha jugado un encuentro menos, y a trece de la posición de Liga de Campeones que marca el Chelsea, que perdió este lunes. No es su pelea hoy en día. El United compite por la supervivencia. El descenso ya lo acecha a siete puntos.

El Newcastle sí ha reaccionado. Irregular hasta hace un mes, ahora atraviesa una racha de cuatro victorias seguidas, desconocida desde abril de 2023. Es quinto en la clasificación y ya se siente un aspirante firme a las plazas de la Liga de Campeones. Hay un dato que, además, revela el momento de uno y otro equipo: el equipo blanquinegro tan solo había ganado en tres de sus últimas 62 visitas a Old Trafford antes de salir vencedor este lunes, cuando transformó a su rival en un equipo insignificante en cada metro del césped de Old Trafford.

La primera parte del United fue infame. No sólo había recibido el 0-1 al minuto y 33 segundos, obra de Isak, asistido desde la banda izquierda por Lewis Hall e indetectable para Maguire y Lisandro López, sino que se sintió absolutamente desbordado en cada lance, en cada rechace, en cada transición, en cada instante de la primera media hora. Sobrepasado.

Al gol de Isak, que ha marcado en cada una de las últimas seis jornadas de la Premier y que suma ocho tantos en sus últimos siete encuentros entre todas las competiciones, le siguió una nueva ocasión suya, en la que se picó de forma fallido el balón ante Onana y, sobre todo, el 0-2, similar al 0-1, esta vez con Joelinton como rematador con el mismo pasador.

Y todo eso, más unas cuantas ocasiones más, como un gol anulado a Isak por fuera de juego o un tiro al poste a un metro del gol de Sandro Tonali, apunta a muchos de sus jugadores, pero enfoca de forma clara a su nuevo entrenador, cuyo planteamiento contra el Newcastle fue destrozado por su adversario, hasta el punto que debió rectificar a la media hora, cuando sólo la falta de puntería había frustrado una goleada escandalosa para los visitantes.

A la media hora, cuando fue anulado el 0-3 de Isak, el Newcastle había lanzado diez tiros, cuatro de ellos entre los palos, aparte del palo posterior de Tonali. El United, a esas alturas, no había tirado. Ni dentro ni fuera ni a ningún lado. No lo hizo hasta el minuto 34, por medio de Hojlund. Ya había rectificado Amorim: quitó a Zirkzee y dio entrada a Mainoo. Un delantero, que ejercía como media punta, por un medio centro. Un cambio descriptivo.

Después mandó calentar a Rashford, ausente por decisión técnica de las últimas cuatro convocatorias de Amorim, entre la mejoría -era muy sencillo ser mejor que en todo el tramo anterior- del United desde la media hora en adelante y entre el remate fatal de Casemiro con casi todo a favor para haber marcado el 1-2 antes del descanso, con todo lo que había sido el primer tiempo y con todo lo que habría supuesto para el segundo. Falló. Sin matices.

No le dio al Manchester United para empatar en la segunda parte. Sí para crearle algunas inquietudes en su área al Newcastle, como un cabezazo de Maguire contra el poste. También, por lo menos, para mejorar su imagen, equilibrar el juego, parecer un bloque competitivo y, sobre todo, aplacar a su rival, que ya no se sintió tan superior.

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