El Barcelona ha pedido a la Federación una nueva licencia, pero éste contraviene la normativa. El organismo de Tebas niega que le hayan presentado nada para inscribir al jugador y le ha desincrito. El presidente azulgrana, en un problema serio.
Dani Olmo ya no es jugador del Barcelona para LaLiga. Ese es el resultado de la frenética actividad que se vivió en las oficinas del club catalán este 31 de diciembre, el último día de la inscripción del futbolista español en el torneo liguero. Concretando más, éste es el fruto de la sostenida estrategia de improvisación llevaba a cabo por Joan Laporta desde que volvió a la presidencia de la entidad azulgrana en 2021. El dirigente sabía desde agosto que la licencia caducaba este martes y sólo activó la solución, literalmente, a última hora.
El fracaso contundente arrancó la pasada semana, cuando la directiva recurrió a la Justicia ordinaria para tratar de convertir en "incompetente" a la comisión liguera encargada de llevar a cabo los trámites de inscripción de los futbolistas. Al enterarse, LaLiga respondió con ese comunicado: "En los más de 12 años de vigencia de las Normas de Elaboración de Presupuestos (NEPs), dicha competencia no ha sido nunca cuestionada por ningún club, ni siquiera por el FC Barcelona quien además ha participado en la elaboración de dichas normas". Así las cosas, el pasado viernes recibieron los 'culés' la primera negativa del juzgado mercantil número 10 de Barcelona y cambiaron de juez para intentar doblegar al organismo de Javier Tebas y conseguir que Olmo recibiera una nueva inscripción. Tampoco lo lograron. El juzgado de primera instancia designado rechazó la intentona.
Ambas sentencias dejaron claro que Dani Olmo fue inscrito porque Andreas Christensen se lesionó de larga duración. El artículo 77 de las NEP de LaLiga permite que un club sustituya la ficha del jugador lesionado por la de uno nuevo. Así permitieron al Barcelona que el 80% del sueldo del danés dejase el hueco para el estipendio del centrocampista egarense, pero sólo hasta que el defensor se recuperase. Esto último ha ocurrido, por eso el club debía presentar a LaLiga unos ingresos extra suficientes para que les permitiera ampliar la incripción de su fichaje estrella a partir del 1 de enero.
Flagrante falta de previsión
Laporta y compañía anunciaron el sábado pasado que habían conseguido vender una parte de los palcos VIP del remodelado estadio a una empresa catarí a cambio de 120 millones de euros (cientos de millones de euros por debajo de lo que habrían conseguido con el Camp Nou ya terminado). La operación parecía que iba a servir para completar la cantidad de ingresos que exige el organismo liguero para que puedan inscribir a los fichajes sin incumplir la regla del Fair Play Financiero. Sin embargo, LaLiga fue tajante al respecto. Desmintió con fuerza ese argumento y el que habían deslizado desde Montjuic cuando aseguraron que habían presentado toda la documentación del acuerdo con los cataríes.
"A fecha de hoy 31 de diciembre el FC Barcelona no ha presentado ninguna alternativa que, atendiendo al cumplimiento de la normativa de control económico de LALIGA, le permita inscribir ningún jugador a partir del próximo 2 de enero", proclamó el organismo presidido por Tebas pasadas las 21:00 horas de este martes. Una hora antes, el Barça había emitido una nota en la que desmentía informaciones que indicaban que la RFEF les había brindado una polémica moratoria de tres días para dar tiempo a que las partes estudiasen bien la documentación. Porque para inscribir a Koundé y a Joao Félix y Joao Cancelo Laporta ya le coló a LaLiga unos ingresos ('palancas') por el Barça Studios que finalmente no se han completado porque la empresa Libero no ha pagado lo acordado.

El presidente sabía que Tebas esta vez iba a mirar con lupa los papeles pero no ha acometido la gestión con previsión. Lo ha hecho casi sobre la bocina y no ha funcionado, como tampoco funcionó el acuerdo con Nike ("el mejor contrato de equipación deportiva de la historia del mundo del fútbol", según sus palabras). Pensaba el directivo que iba a ser suficiente para equilibrar las cuentas y ampliar la inscripción de Olmo, mas no ha sido así. Los abogados de la patronal estudiaron el caso y sólo validaron como ingresos los 10 millones que son el prorrateo del bonus por la firma del nuevo contrato. De modo que le siguen faltando 60 millones de euros para cumplir con el Fair Play Financiero.
No ha podido arreglarlo en estos últimos días de improvisación ni en los cuatro años de su segundo mandato al frente del Barcelona. La táctica de la huída hacia adelante funcionó en el pasado con 'palancas' sobre la bocina y 'milagros' relativos a la permisividad de Tebas, que al fin y al cabo quiere que el producto de LaLiga cuente con las máximas estrellas para poder venderlo mejor a las televisiones extranjeras. Así logró superar Laporta cinco episodios de funambulismo que sirvieron para mantener la calidad de la plantilla y mirar para otro lado en cuanto a lo financiero.
Fichajes por 60 millones de euros... para jugar sólo cuatro meses
En esta oportunidad esperaba un resultado similar pero no ha ocurrido. LaLiga da por desinscritos a Dani Olmo y a Pau Víctor, que estaba en la misma situación. Ambos han sido los únicos fichajes del pasado verano y costaron casi 60 millones de euros... para jugar sólo cuatro meses. El caso de Olmo es especialmente flagrante, pues en su contrato incluyó una cláusula previsora que le desvinculaba del club catalán si Laporta no lograba inscribirle antes del 31 de diciembre. Además, obligaba al club azulgrana a pagarle todo el salario pactado en su contrato, hasta junio de 2030. El jugador quiere seguir en el equipo de sus sueños pero, ¿se pasará seis meses sin jugar y arriesgarse a salir de la dinámica de la selección española?
Ante la perspectiva de una ruina económica y una situación vergonzosa hasta límites siderales, Laporta ha recurrido a la confusión para intentar ganar tiempo. A las 20 horas de este martes anunció que había pedido a la RFEF que le brindase una nueva licencia federativa para el ganador de la Eurocopa con España. Saltándose la jurisdicción de LaLiga. Fuentes de la Federación han deslizado ya que no van a actuar de modo diferente al del estamento liguero. Entre otras cosas, por lo que dice el artículo 130.2 del Reglamento General de la RFEF ("Un futbolista podrá estar inscrito en un solo equipo de un club, sin posibilidad de ser dado de baja y alta por el mismo en el transcurso de la misma temporada") y el artículo 141 de la misma normativa ("Los futbolistas cuya licencia se cancele no podrán, en el transcurso de la misma temporada, obtener licencia en el mismo equipo del club al que ya estuvieron vinculados"). Es decir, el Barça inscribió a Olmo en agosto y no podría volver a inscribirle en enero o febrero. Ni como parte de los fichajes del mercado de invierno.
La realidad es tozuda a estas alturas. LaLiga ha desinscrito a Olmo y Víctor y ha inscrito a Christensen. Le pidió al Barcelona documentación del acuerdo por los 120 millones cataríes, garantías de pago y acreditar el cobro de un anticipo en plazo, y no recibió nada a cambio. Por ende, y siguiendo el contrato del centrocampista, es libre para fichar por cualquier otro club desde este miércoles. Y quedan subrayadas las siguientes frases que Laporta ha ido acumulando en estos meses: "No hemos llegado a la fórmula 1:1 (la del Fair Play Financiero) porque no hemos querido" o "no tenemos que sufrir por las inscripciones de Pau Víctor y Dani Olmo". Para colmo, la plaza que dejó libre la grave lesión de Ter Stegen fue ocupada por el portero Wojciech Szczęsny, que salió de la jubilación y todavía no ha jugado ni un sólo minuto. La guinda del sainete 'culé'.