Los romanos siempre tuvieron ganas de fiesta durante el mes de diciembre. Si nos remontamos a la Antigüedad, encontramos grandes celebraciones paganas siempre festivas. Dejando siempre aupada la esperanza.
Roma celebraba la Saturnalia todos los años del 17 al 24 de diciembre. La gente se hacía regalos, ataviados con guirnaldas al cuello ¿con alegría?.
Lo único en lo que pensaban todos era en empezar bien el Año Nuevo. Por esta razón, se sacrificaba simbólicamente un maniquí para que su vitalidad se extendiera por todo el periodo venidero.Un piñón de perdón entre los dientes
En cuanto al 25 de diciembre, debemos su importancia a un malentendido. En el año 46 a.C., Julio César reformó el calendario. Consultó a Sosígenes de Alejandría -Σωσιγένης ὁ Ἀλεξανδρεύς- . El antiguo astrónomo griego, que había ideado el calendario juliano con 365 días y doce meses, cometió un error al fijar en esta fecha el solsticio de invierno, que anunciaba el alargamiento de los días. En realidad, fue precisamente el 22 de diciembre cuando se produjo la noche más larga del año.
***
El emperador Augustus
Caligula Caivs Julius Caesar
dijo en el año 40:
«...torturar mortalmente a los más sufridos
me incita mucho después a la misericordia »
***