En los últimos días he tenido ocasión de conversar con varios compañeros...
En los últimos días he tenido ocasión de conversar con varios compañeros estadounidenses, todos ellos veteranos. “De amistades que son ciertas -escribió Cervantes- nadie las puede turbar”. Y la posición de periodistas expertos con muchos años de trabajo profesional puede resumirse en esta palabra: incertidumbre. Nadie sabe lo que un Donald Trump, al que intentaron meter en la cárcel, contra el que atentaron en varias ocasiones, hasta el punto de rozarle la oreja derecha de un disparo, y sólo por un centímetro se salvó de que le quebraran la cabeza, nadie sabe lo que un Donald Trump perseguido y vilipendiado puede hacer una vez reocupe la poltrona presidencial de la Casa Blanca. Tal vez haya superado tanto acoso y gobierne pensando sólo en el bien común de la ciudadanía. Puede también tejer la tela de araña de las venganzas y los desquites. Por lo pronto, y este es un dato cierto, ha elegido a algunos colaboradores que despiertan más que general alarma.
Todavía China no es el primer país del mundo. Todavía Donald Trump va a encabezar la nación económicamente más poderosa del orbe, militarmente inalcanzable, tecnológicamente en las alturas… y con millares de espías introducidos en los centros neurálgicos de los cinco continentes.
El año 2025 comienza en manos de Donald Trump y los analistas más avezados dudan de qué hará el presidente de los Estados Unidos de América. Es el signo de lo tiempos nuevos. Sus decisiones repercutirán sobre todas las naciones europeas, España entre ellas. Sus filias y sus fobias condicionarán el devenir de la política internacional. Y el desconcierto es lo mejor que se puede decir de la opinión de aquellos que mejor conocen la política estadounidense.
Comienza, pues, un año incierto que tal vez se haga disparatado, quizá hostil. El imperio americano, después de ocho décadas, se tambalea y puede agonizar. A su frente no se encuentra un gobernante moderado y prudente, si no una incógnita que se expresa en ocasiones como un energúmeno.