Frédéric Beigbeder, (21 de septiembre de 1965 en Neuilly-sur-Seine) creo que es, conmigo aquí, el mayor admirador de Salinger. Recibió muy merecidamente el Premio Interallié en 2003 y el Premio RF en 2009, por su memorable Windows on the World. Creó el Premio Flore, dirigió la revista Lui y la revista Bordel que en 2003 fundó en mi casa junto a la escultura de Camilo Botero : « Silla-de-ejecución-española-garrote-vil ».
Beigbeder es un apellido típicamente bearnés que significa «mirador», derivado de nombres de aldeas forjados a partir de las palabras gasconas « beth » , bello , y « veder », ver. [El general Juan Luis Beigbeder ejerció como ministro de Asuntos Exteriores durante el franquismo.]
Fue alumno de la escuela Bossuet de París 5, dirigida entonces por el sacerdote Jean-Michel Di Falco, con quien publicó el libro Je crois moi. En 1990, a los veinticinco años, publicó su primera novela, Mémoires d'un jeune homme dérangé, publicada por La Table ronde. Fundó el Caca's Club, acrónimo de «Club des analphabètes cons mais attachants» («Club de analfabetos gilipollas pero entrañables»).
La biografía ficticia de Beigbeder narra la conmovedora historia de amor entre Oona O'Neill, futura señora de Chaplin, y J. D. Salinger, en Nueva York en 1940. Oona, fue ¿una joven irresistible y misteriosa?, que conoce a Salinger, el cual se enamora instantáneamente de esta « paloma herida ».
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Ezra Pound rompe su silencio en 1967
para decirle a Pier Paolo Pasolini :
«... no me encierro en una torre de marfil
sino en un fortín»
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