Como autor, Claudel se propuso no solo definir el texto, sino también inspirar la dicción de la obra.
En otoño de 1942, entregó un ejemplar de EL ZAPATO DE RASO con anotaciones para la dicción.
Jean-Louis Barrault reconoció en Claudel « un maestro con autoridad y trabajo »
Claudel sugirió la dicción a los actores:
-« El escenario sigue siendo el lugar para todo tipo de experimentación escénica. Por ejemplo, en la distinción entre palabras sagradas y profanas. Lo sagrado surge mediante una pronunciación musical pero no cantada. Y lo profano mediante una pronunciación que imita una relación concreta »
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El periodista Carlo Lorenzini
escribió en Florencia en 1890 :
« ...mi seudónimo Carlo Collodi dejó a Pinocho
con un palmo de narices. »
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