El club merengue ha enviado una carta de protesta a la RFEF y el CSD por sus últimos arbitrajes.
El Real Madrid se ha hartado de los arbitrajes que está sufriendo en las últimadas jornadas en LaLiga. La gota que ha colmado su vasco ocurrió el pasado fin de semana en el partido que les enfrentó ante el Espanyol. Los merengues perdieron por un gol de un jugador que, consideran, debía haber sido expulsado minutos antes. Esa es la situación que ha terminado por encender a la gerencia del club capitalino. El futbolista es Carlos Romero, un lateral izquierdo que en el minuto 60 rozó la agresión a Kylian Mbappé. Sin ninguna opción de jugar el balón y por detrás, decidió cazar al francés para cortar el contragolpe asestándole un pantillazo en el gemelo de su pierna izquierda.
El acta de Muñiz Ruiz indigna al Madrid
El árbitro, Muñiz Ruiz, penalizó dicha acción peligrosa son una simple tarjeta amarilla y desde el VAR nadie le llamó para revisar su decisión. Así las cosas, el futbolista siguió compitiendo y en el minuto 85 firmó el 1-0 definitivo. El grave error que denuncia el Madrid no sólo atañe a esta acción polémico, sino también al acta que el árbitro escribió al término del partido. En su informe, el trencilla describió la jugada como una "disputa del balón". Le amonestó, afirmó, "por derribar de manera temeraria a un contrario en la disputa del balón". La realidad es que en ningún caso está cerca de golpear la pelota. En Chamartín claman.