Nuevamente en Satori Ediciones, este sello asturiano especializado en cultura nipona, volvemos a encontrarnos con las obras, siempre llenas de misterio, del maestro de la narrativa de misterio Edogawa Rampo (1894-1965). Este título, La butaca humana (en el original Ningen isu), es uno de sus relatos más conocidos y representativos. En mi opinión, el mejor de todos ellos. Por esta razón, veo acertado que la editorial haya preparado esta pequeña edición en su colección de “Satori Hilados”, a modo de fino cuadernillo, encuadernado a mano, con una bonita portada y todo el cuidado tipográfico habitual. Ciertamente es un regalo precioso para cualquier amante de los relatos breves. Nada comentaré de la trama, para evitar romper la sorpresa del final del imaginativo relato La butaca humana. El texto es una obra maestra en su planteamiento, desarrollo y desenlace.
Desde hace unos años, en la misma editorial, con más páginas y más empaque, en su colección “Satori Ficción”, se ha publicado gran parte de la producción de Edogawa Rampo, con títulos como Rampo: La mirada perversa (2016), El extraño caso de la isla Panorama (2017), Crímenes selectos (2018), Los casos del detective Kogoro Akechi (2019) y La bestia ciega (2019). Concretamente, el relato “La butaca humana” procede de la selección recogida en Crímenes selectos, donde aparecieron además los siguientes relatos: “Gemelos”, “Un sueño a pleno sol”, “La llegada de O-Sei”, “Bichos” y “Los extraordinarios crímenes del doctor Mera”. En esta misma línea, también es recomendable el ramillete de relatos breves de Rampo: La mirada perversa: “El que pasea por el revés del techo”, “Pulgarcito baila”, “El infierno de los espejos”, “Un amor inhumano”, “La oruga” y “El hombre que viaja con un cuadro en relieve”.
El prologuista y traductor de esta antología es Daniel Aguilar, madrileño afincado en Japón desde 1992, al cual debemos muchos estudios sobre cine de terror, entre los que destacamos, por su carácter pionero, Cine fantástico y de terror japonés (2001), al cual siguieron muchas otras publicaciones sobre esta temática, como Destellos de luna. Pioneros de la ciencia ficción japonesa (2016). También ha publicado sobre lo erótico y grotesco en la cultura contemporánea japonesa. Interesado por la literatura nipona, siguiendo sus propios gustos, Daniel Aguilar se ha esforzado en difundir en nuestro país la obra de Edogawa Rampo, que, si bien anteriormente ya contaba con alguna traducción, no había sido publicada de una manera tan completa.
A Edogawa Rampo se le suele presentar, con razón, como el Edgar Allan Poe japonés. A él le gustaba este paralelismo, pues su propio nombre artístico lo eligió por la similitud en la fonética nipona con el nombre del escritor norteamericano. Su nombre real era Tarō Hirai, pero poca gente lo conoce así. Nacido a finales del siglo XIX y con formación en la Universidad de Waseda, Edogawa Rampo comenzó a publicar sus relatos en los años 20, una etapa feliz y de libertades en Japón antes de la deriva militarista de la década siguiente. En esta época, en octubre de 1925, escribió La butaca humana. Durante los años siguientes Edogawa Rampo se convirtió en el referente de una libertaria corriente literaria marcada por el erotismo, lo grotesco y el sinsentido (ero guro nansensu en japonés).
Ya después de la Segunda Guerra Mundial, la obra de Edogawa Rampo comenzó a ser descubierta también en Occidente gracias a las traducciones de sus libros al inglés. Edogawa Rampo fue siempre un gran impulsor de la literatura fantástica. El más prestigioso premio de literatura de misterio de Japón fue creado en 1954 y lleva su nombre. Sus historias, además, se han llevado con éxito a la gran pantalla y al universo del manga, especialmente por Itō Junji. Quien no conozca a Edogawa Rampo que se siente cualquier noche en su sillón preferido y lea de un tirón La butaca humana. Tendrá una experiencia inolvidable.