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TRIBUNA

Tump, Putin y Europa (I)

Jesús Carasa Moreno
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carasajesusgmailcom/11/11/17
https://www.jcarasa.com/
miércoles 26 de febrero de 2025, 19:16h

Penetro en campo minado.

Volvamos atrás. Creo que el político más importante del siglo XX, fue Ronald Reagan. El, con su habilidad, su bonhomía y su contagioso buen humor, convenció a Gorbachov, agobiado por la ruina económica de la URSS, de acabar, entre los dos, con la Guerra Fría.

Le hizo reconocer que el Comunismo había fracasado y creer que un mundo próspero, libre y amistoso le estaba esperando al otro lado del MURO. Gorbachov, nada menos, que derribó el Muro, desmanteló la URSS, retiró sus ejércitos de los países europeos ocupados y convocó elecciones libres, al estilo del mundo democrático. Y entre los dos, casi desmantelaron los arsenales nucleares. ¡Ahí es nada!

Reagan, no es que acabase con el comunismo, que de ello, ya se encargaron los comunistas; lo que hizo es dar salida, hacia la democracia, a aquel peligroso régimen.

Pero los sucesores de Reagan y sus coetáneos europeos, no fueron perspicaces y consecuentes con este concluyente cambio y equivocaron el tratamiento a Rusia, después del deshielo. En vez de facilitar su integración, en la comunidad democrática, la entorpecieron.

Debieron aceptar a Rusia como una gran potencia, avalada por su pasado y por su arsenal nuclear, aunque su economía fuera mediocre. Pero, cuando empezó a intervenir en el concierto europeo, la trataron como a una potencia de segunda. Hasta la echaron del G8, grupo económico en el que participaba, aunque, estrictamente, su poder económico no alcanzaba para pertenecer a él.

Debieron valorar su intención pacífica y su importante gesto de desmantelar su influencia de dominio en “sus” países satélites. Pero no lo hicieron. La OTAN no rebajó un ápice el espíritu defensivo, con el que había sido creada, sino que, por el contrario, amplió su influencia, acogiendo miembros cada vez más próximos a las fronteras de Rusia. Su espíritu no fue de distensión y siguió actuando como si la guerra fría no hubiera acabado.

Rusia se sintió humillada. Había celebrado las primeras elecciones, rigurosamente democráticas, en 1991 y el mandato de Boris Yeltsin, aunque torpe, discurrió según el patrón occidental. Le siguió Putin el año 2000, en la correcta misma pauta, hasta que se sintió engañado, al advertir las hostiles maniobras de Occidente, que he relatado.

Giró ciento ochenta grados, arrojó el manual democrático y aunque no osó volver al fallido comunismo, implantó en Rusia su ancestral sociedad: Un Zar o dictador, la iglesia ortodoxa como pastor espiritual, una clase dominante y explotadora y un pueblo sumiso y sin opinión. Y el propósito de revertir la situación fronteriza de la URSS, con el chantaje del poder nuclear.

Esta actitud reafirmó, equivocadamente, al mundo occidental, en su comportamiento hostil, sin que nadie advirtiera que el viraje de Rusia era consecuencia del de Occidente después de Reagan. Las dos actitudes eran equivocadas, pero aquí estamos.

Y ahora Trump con su impetuosa entrada en la política mundial, cuestiona la situación actual. Quizá considera, también, que el comportamiento de los

descendientes de Reagan y de Europa, durante el desmantelamiento de la URSS fue equivocado. Que debió cambiar a amistosa en vez de permanecer hostil. Pero, ahora, la situación ha cambiado y quizá no se puede revertir, por lo menos a la velocidad con la que él quiere hacerlo, porque Rusia, ahora, se siente engañada, humillada, hostil y dispuesta a volver, por lo menos en política internacional, al tiempo de la URSS.

Trump viene con la intención de jugar otra partida y quiere barra libre para dedicarse al mundo entero y al enriquecimiento de EE.UU. Europa ya no le gusta, los líderes europeos le aburren y los trata como a “amigos” gorrones. Viene a revertir las alianzas. No quiere que EE.UU. sea el protector eterno de Europa y la va a dejar a su suerte.

Y ahora Europa se enfrenta al gran riesgo de que la invasión de Ucrania sea solo el principio de los designios de Putin, al que le gusta tanto Trump, precisamente, porque va a dejar a Europa desguarnecida.

Seguiremos informando...nos.

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