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DESDE ULTRAMAR

Trump: falencias, argados, tonterías y dislates

Marcos Marín Amezcua
jueves 27 de febrero de 2025, 20:03h
Tres disparates de Trump nos congregan esta semana para revisarlos: tildar como terroristas a los carteles mexicanos, cambiarle el nombre al Golfo de México sancionando a medios que no lo secundan en su disparate y el 25 % de aranceles que impondrá a la Unión Europea con el membrete de que existe aquella para “joder” a Estados Unidos.

A usted se lo adelanté semanas atrás: La UE sería la siguiente y ahí lo tiene.

Pues bien, nombrar a los carteles mexicanos (y a otros grupos) como terroristas es una medida absurda, de efecto, porque no propone combatir a sus pares, sus propios carteles, los verdaderos receptores y distribuidores de la droga en su población. Sin sus autoridades cómplices, resulta inexplicable su éxito. No repara en si son sanguinarios o no para ser tildados de terroristas, pero encubre la idea de invasiones futuras a México para cazarlos. Dice que la categoría dada es porque la forma en que se han combatido, ha sido insuficiente. Con las millonadas destinadas a ello desde EE.UU., el gran consumidor de drogas. En el colmo de la desvergüenza dice que eliminarlos, ayudará a México. Como si existieran porque son ociosos y nada tienen qué hacer. El planteamiento yanqui es erróneo.

Deja fuera, desde luego, toda consideración a perseguir a sus cárteles en su territorio. De ahí la inutilidad de la medida. Desde el gobierno mexicano se establece que no se admitirá una invasión –ya vamos en invasión– y se insta a la cooperación, pero no a la subordinación y es una postura correcta, calculada. Después de todo es un problema compartido y no puede plantearse de manera unilateral. Ahora, si bien la categoría asumida restringe los movimientos de los carteles, no llega al fondo, porque una cosa es que Trump plantee exterminio y otra, conseguirlo. Calentones de boca como el del asesor en seguridad nacional. Waltz, y su “desataremos el infierno sobre los carteles”, dice el lenguaraz, suena ridícula. Obtuvo por respuesta una iniciativa de ley mexicana ya en el Congreso mexicano que establece prisión a personas extranjeras que operen sin autorización en México. Es lo conducente. Compartir frontera con EE.UU. no es miel sobre hojuelas. Y como no hay ni una palabra a cómo combatirá en su terreno, a cómo lanzarán ese infierno a los de casa, la bravuconada de Trump es fuegos de artificio rechazables.

Pero se anda en todo y por eso ni es tontería ni distractor sostener que deba seguirse combatiendo el capricho de renombrar su plataforma continental como Golfo de América. Tampoco es un distractor proponer semejante cambio de nombre. Cada quien lleva su agenda. Para algunos yanquis es un distractor. No, hacer imperialismo imponiendo nombres no es un distractor y menos en la política expansionista y cutre estadounidense. Para quienes todo tildan de populismo –por la pereza mental de reflexionar tantito– también es una conclusión equivocada y apresurada de tildar la cosa de populista. No, es un acto de hegemonía y arbitrariedad. No de populismo. Y para quienes piensan que la presidenta de México, Sheinbaum, no debiera darle importancia, se equivocan igual. La medida de Trump renombra su placa continental y no a todo el Golfo, de ahí la tontería de Google Maps de renombrar Golfo de América a toda la cuenca sin ánimo de rectificar, como debería. Corresponde colocar dos membretes. Quizá la anunciada posible demanda del gobierno mexicano inste a Google Maps a rectificar. No queremos otra vergonzante complacencia como sucedió al nombre Palestina. Es que hay pésimos precedentes para Google Maps y sus procederes.

La antidemocrática medida trumpista de censurar medios que no secunden su capricho, es violatoria de Derechos Humanos y así queda y deja a su país.

Y para cerrar esta cadena de falencias, tenemos los anuncios de aranceles a la Unión Europea. Pero con el retintineo de decir que la UE existe para “joder” a los EE.UU.. La traducción va de timar, defraudar y parece que el contexto es otro. “Atorar” como tornillo encajado aludiendo al falo, es una acepción que en México lleva la misma connotación.

Hago un paréntesis. En 2002, a un viejecillo madrileño de 95 años se lo pregunté en las bancas que están casi frente al Congreso de los Diputados en la plazuela y perpendiculares al Palace, quien me dijo socarrón que “solos” no habrían podido. Podido ¿qué? afianzarse como países, consolidando una unión que materializaba crecer como los Estados Unidos de América, esos Estados Unidos de Europa que ya eran. Sí le digo qué de joder a alguien con eso, nada. Como estoy cierto que así es. No existe la UE para joder a otros.

El matiz importa. Televisión Española se decantó por “fastidiar”, pero la verdad es que el presidente yanqui dijo screw (atornillar). Mamarracho y guarrete que es. La agencia EFE optó por decir “joder”, apegada al guion, como también El Mundo. “Arruinar” fue el vocablo usado por NegociosTV.

Y ahí tiene el anuncio de aranceles contra la UE. Medidas proteccionistas. Arguye que responden a que la UE ha tratado mal a Estados Unidos. Qué forma tan miserable de defender una postura, cualquiera que esta sea. Y se lo dije semanas atrás: cuando la perra es brava, hasta a los de casa muerde y ahí lo tiene al yanqui, haciendo de las suyas.

Rinconete: A los BRICS, Trump los tiene amenazados si sueltan el dólar como una moneda franca. Ya ha forzado presiones a Sudáfrica. Está de atar el mandatario yanqui y solo cabe augurar cómo evolucionarán sus tropelías, propias de un elefante en cristalería, como se dice en México. ¿Le apetece más decir en cacharrería? Adelante, es la misma idea describiendo una determinada realidad.
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