La reunión de los líderes europeos en Londres para abordar el fin de la guerra de Ucrania, al igual que la de París, ha terminado sin un solo acuerdo. Las propuestas de crear un Ejército al margen de la OTAN o la de enviar “tropas de paz” no han sido respaldadas por todos los países. En todo caso, han sido aplazadas. Eso sí, Francia y Gran Bretaña tienen previsto presentar a Trump un plan para el alto el fuego. Y suena a broma, porque al presidente norteamericano le importan un bledo los planes europeos, pues tiene el suyo que pasa por negociar exclusivamente con Putin para que Rusia mantenga los territorios ocupados tras la invasión a sangre y fuego por el Ejército del Kremlin y prohibir la entrada en la OTAN del país.
Por muchas cumbres que organicen Starmer y Macron, Europa se ha quedado fuera de juego. Ni siquiera Ucrania participará en las negociaciones. Porque Trump se ha adelantado a todos y sólo quiere acordar el alto el fuego con Putin. De ahí, la encerrona a Zelenski en la Casa Blanca. El presidente norteamericano, quiso humillar al presidente ucraniano para que se plegara a sus planes de paz. Para que fuera consciente de que sin el apoyo de Estados Unidos perdería la guerra en dos días. No en vano, desde que comenzó la contienda hace ya 3 años, Estados Unidos ha aportado 114.000 millones de dólares en apoyo a Ucrania. Una cantidad de dinero que ha contribuido decisivamente a que haya podido contener en parte la invasión de Rusia.
En realidad, a Trump poco le importa el futuro de Ucrania. Su objetivo es asfixiar a Europa, el gran adversario político y hasta económico de EEUU. Y, para ello, Putin es su mejor aliado, pues también el Viejo Continente es su mayor enemigo. Ahora sólo les falta ponerse de acuerdo en elegir a un hombre de paja para sustituir a Zelenski. Un político que facilite el control de Rusia del país y lo aleje de Europa.
Como decíamos, Europa se ha quedado sin voz ni voto en los acuerdos de paz de Ucrania que negocian por su cuenta Estados Unidos y Rusia. Hasta el punto de que la única propuesta de la cumbre de Londres ha sido que Francia y Gran Bretaña elaboren un “plan para detener los combates” que previamente presentarán a Trump. Pues saben que sin la aprobación del presidente norteamericano, el “plan” será papel mojado.
Eso sí, tras el fiasco de la última reunión, los líderes europeos han acordado celebrar “de manera urgente” otra cumbre. Y así, mientras hablan y hablan sin llegar a acuerdo alguno, Trump y Putin se reparten Ucrania: uno, para explotar los valiosos minerales de las tierras raras y el otro, para quedarse con los territorios ocupados por su Ejército durante la guerra.