La empresa estadounidense Colossal Biosciences ha anunciado la creación de los primeros ratones con características genéticas del mamut lanudo. Este logro, que no ha sido publicado en una revista científica revisada por pares, representa un avance significativo en los esfuerzos por traer de vuelta a especies extintas mediante la edición genética avanzada.
Colossal Biosciences fue fundada en 2021 por George Church, genetista de la Universidad de Harvard y pionero en biología sintética, y Ben Lamm, empresario tecnológico especializado en innovación disruptiva. La empresa se ha posicionado como líder en el campo de la 'desextinción', con el ambicioso objetivo de devolver a la vida al mamut lanudo y otras especies perdidas.
El experimento consistió en introducir siete variantes genéticas del mamut lanudo en embriones de ratón utilizando la tecnología CRISPR. Estos genes, relacionados principalmente con el crecimiento y el color del pelo, dieron lugar a roedores con un pelaje más largo y denso de lo habitual, de un característico tono pelirrojo. Los científicos seleccionaron genes específicos asociados al pelaje y al metabolismo adaptativo al frío, con el objetivo de recrear rasgos característicos de los mamuts.
Para llevar a cabo esta hazaña, los investigadores analizaron muestras de ADN de 59 mamuts congelados en la tundra siberiana, algunos de hasta 1,2 millones de años de antigüedad. Estos estudios permitieron obtener un genoma de alta calidad, que luego fue comparado con el del elefante asiático, su pariente vivo más cercano, utilizando muestras genéticas de 62 ejemplares.
El equipo identificó diez genes de los mamuts que influyen en el desarrollo del pelo y en la adaptación al frío, ausentes en los elefantes asiáticos. Mediante tres tipos de tecnologías de edición genética, lograron desactivar o alterar estos genes en embriones de ratón. Un ejemplo es la inactivación del gen Mc1r, que modifica el color oscuro del pelaje para volverlo amarillento o rojizo, como el del mamut. Además, la desactivación del gen Fgf5 provocó que el pelo de los ratones creciera hasta tres veces más de lo normal.
Otros genes editados cambiaron la textura del pelaje, haciéndolo más rizado y grueso. También se alteró el gen Fabp2, relacionado con el metabolismo de lípidos, para replicar el almacenamiento de grasa que permitía a los mamuts resistir las bajas temperaturas. Sin embargo, los ratones modificados aún no presentan un aumento significativo de peso respecto a sus congéneres no editados.
El ratón resultante tiene un aspecto lanudo, con un pelaje largo, rizado y pelirrojo, preparado para soportar mejor el frío. Los científicos destacan que este avance demuestra la capacidad de diseñar adaptaciones genéticas complejas, lo que acerca un paso más el objetivo de recuperar al mamut lanudo.
“Hemos demostrado que ahora podemos diseñar y reconstruir adaptaciones genéticas complejas, con profundas implicaciones para el futuro de la desextinción y la ingeniería multigénica”, señala el cofundador de Colossal Biosciences, George Church. “El ratón lanudo de Colossal marca un hito en nuestra misión de desextinción. La ingeniería genética nos ha posibilitado editar rasgos de tolerancia al frío ya extintos. Este éxito nos acerca un paso más a nuestro objetivo de recuperar el mamut lanudo”, apunta por su parte Ben Lamm.
El investigador español Lluís Montoliu (que no ha participado en el trabajo), del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), ha declarado a Science Media Center que aún hay unos 500.000 cambios entre el genoma del mamut lanudo y el del elefante asiático que los investigadores de Colossal deberán ir incorporando mediante técnicas de edición, usando como material de partida células de elefante asiático cultivadas en laboratorio.
“Después deberán reconstruir embriones de mamut usando óvulos de elefanta asiática y núcleos de las células editadas mediante transferencia nuclear (clonación) y gestarlos, seguramente en algún sistema extrauterino, que todavía está por inventar. Para ello habrá que mejorar los sistemas existentes hoy en día que permiten mantener la gestación y el crecimiento fuera del útero materno en corderos y en bebés prematuros”, explica Montoliu.