En 2018 cuando Rajoy se resistía a aprobar en el Consejo de Ministros el proyecto de ley de Presupuestos, aunque finalmente lo hizo en una sesión extraordinaria el 27 de marzo, el entonces jefe de la Oposición, Pedro Sánchez, le exigió someterse a una cuestión de confianza o disolver las Cortes y convocar elecciones, según él, “porque sin presupuestos no se puede gobernar. Un Gobierno sin presupuestos es tan útil como un coche sin gasolina”. Y concluyó: “O Presupuestos o elecciones”. Ahora, sin embargo, el presidente, que todavía sigue malviviendo con las cuentas de 2023, ya ha reconocido que tiene previsto prorrogarlos de nuevo, pues no cuenta con apoyos suficientes para aprobarlos y no está dispuesto a ser derrotado por enésima vez en el Congreso. Incluso, planea prorrogarlos hasta 2027, pues entiende que tampoco podrá sacarlos adelante el próximo curso. Y es que, en lo que va de legislatura, el Gobierno ha perdido más de 100 votaciones en el Congreso, mientras el PP ha ganado 240.
De este modo, sólo habrá sido capaz de aprobar 3 presupuestos en 9 años de Gobierno. Todo un récord en democracia. Pero, en contra de mostrarse preocupado, Sánchez ha tenido la desfachatez de declarar que “el éxito de la política económica respalda continuar otro año más (o 2) sin presupuestos, porque ahora lo que necesitamos es estabilidad”. El presidente ha hecho estos comentarios poco después de llevarse otro monumental estacazo en el Congreso con la estampida de sus socios de legislatura, por lo que ha perdido 5 votaciones clave y donde Sumar ha rechazado incrementar el gasto en defensa y ha apoyado la salida de España de la OTAN. Así entiende Sánchez la estabilidad de su Gobierno. Debería asumir que no cuenta ni con su socio de coalición, que no le queda ni un litro de gasolina en el coche y aplicarse su propia receta: “O Presupuestos o elecciones”.