Varios dirigentes populares se quedaron estupefactos ayer al comprobar que, tras...
Varios dirigentes populares se quedaron estupefactos ayer al comprobar que, tras el mensaje a la nación de Pedro Sánchez anunciando el rearme dotado con una cantidad adicional de 10.471 millones de euros, Alberto Núñez Feijóo no reaccionó de manera fulminante. No se trataba de decir si el Partido Popular aprobaba o no ese gasto militar, sobre el que las opiniones se manifestarán, desde Abascal a Pablo Iglesias, de forma diversa. Se trataba de rechazar el procedimiento empleado. Un gasto de ese calibre y en materia tan visceral debe pasar obligatoriamente por la aprobación del Congreso de los Diputados, si se quiere mantener a España dentro de la democracia pluralista plena en la que desde 1978 y, tras la aprobación por mayoría abrumadora de la Constitución, vive el pueblo español.
Una vez más Pedro Sánchez le gana a Alberto Núñez Feijóo en el relato. El líder del Partido Popular se bate casi siempre a la defensiva, en lugar de atacar que es lo que lógicamente le corresponde como jefe de la oposición. En esta ocasión no se trata del fondo de la cuestión que exige un debate en el que se manifiesten las diversas opiniones sobre el rearme y la cuantía de los gastos que origina. No. Se trata del procedimiento. La norma democrática más elemental exige el paso de semejante cuestión por el Congreso de los Diputados, Cámara en la que está depositada la voluntad nacional.
Si Alberto Núñez Feijóo quiere que los votos le sigan acompañando de forma mayoritaria, según las últimas encuestas, deberá prescindir del incienso de sus agradaores gallegos y reaccionar fulminantemente ante abusos cesaristas como el que acaba de cometer Pedro Sánchez. Para mayor inri, el presidente del Gobierno ni siquiera ha contado, según parece, con la opinión de su Consejo de Ministros. Cesarismo, sí, puro y duro.