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Novela

Aki Shimazaki: Una joven en Tokio

domingo 04 de mayo de 2025, 21:44h
Aki Shimazaki: Una joven en Tokio

Traducción de Patricia Orts. Tusquets. Barcelona, 2025. 174 páginas. 18,55 €. Libro electrónico: 10,99 €.

Por David Almazán Tomás

La novelista Aki Shimazaki, japonesa de nacimiento, pero canadiense de adopción, escribe en francés y tiene un merecido reconocimiento por su obra narrativa ambientada en el Japón actual. El hecho de que Shimazaki se encuentre a cierta distancia de su país natal le permite describir con conocimiento de causa la sociedad nipona de nuestro tiempo, pero también la autora percibe con claridad las dificultades que el extranjero tiene para entender algunos matices culturales.

Estas dificultades se disipan desde el inicio, pues Aki Shimazaki sabe narrar con claridad y de forma natural ofrece las claves para disfrutar de la novela. Un pequeño glosario final ayuda también a manejarse sin dificultad en la terminología de algunas fiestas o costumbres. El estilo de Shimazaki ágil, ligero y fácil de digerir es la clave de su éxito. Las atractivas portadas diseñadas por Sandra Rilova para la edición española sintonizan bien con el tono de las novelas.

Shimazaki suele presentar sus trabajos en forma de pentalogías, compuestas por novelas autoconclusivas que puede leerse independientemente. Tras la publicación de Suzuran y Luna Llena, Tusquets nos presenta ahora Una joven de Tokio. Todas tratan de las vidas de los miembros de una familia, los Niré, de una pequeña localidad de la prefectura de Tottori. Luna Llena aborda la vida de la pareja de padres de dos hermanas. Suzuran trata sobre la hija menor, una divorciada con un hijo adolescente.

Y en Una joven en Tokio, se nos presenta el día a día de Kyoko, la hermana mayor, que no vive en provincias sino en la capital, como secretaria de dirección de una empresa internacional de cosmética. Guapa, elegante, inteligente, valorada en el trabajo y con buen sueldo, Kyoko disfruta de su soltería con una vida independiente y sin ataduras, huyendo de cualquier compromiso matrimonial y alternando amantes, preferentemente hombres casados.

Kyoko tiene ya 35 años y está satisfecha con su situación personal, con su éxito profesional y su independencia. No tiene intención alguna de atender las insistentes proposiciones de sus padres para encontrar candidatos a buen esposo, preocupados porque se le pase el arroz a su primogénita.

Su hermana menor, Anzu, sin embargo, la entiende perfectamente. Ella está arrepentida de haberse casado demasiado joven con un muchacho que acabó convirtiéndose en un hombre irresponsable, mujeriego y borrachín. Mejor sola que mal acompañada.

La vida de Kyoko tiene como epicentro el mundo de la empresa. Sin un tono tan incisivo como el de Amélie Nothomb, Aki Shimazaki describe bien el ambiente de una multinacional, las normas y la jerarquía de las corporaciones, las relaciones con los jefes y los compañeros. Y en este contexto, con pocas frases y diálogos hace un certero diagnóstico de los retos de una mujer en una gran empresa japonesa. En este caso, una multinacional estadounidense asentada en Japón, circunstancia que permite trazar también las relacionales entre extranjeros y nipones.

El título original de la novela es No-yo-yuri, esto es “lirio del campo”. Este protagonismo floral es muy japonés. No-yo-yuri es el nombre de un restaurante, con sofisticada comida y vino chileno, a la que Kyoko es invitada en la primera cita con su novio del comienzo de la novela y, también, por el último. Es también una flor que aparece en la novela con su simbolismo evangélico: “¿Y por qué os inquietáis por el vestido? Mirad los lirios del campo, cómo crecen, no se fatigan ni hilan”, escribió San Mateo.

La editorial, buscando un poco de tirón comercial, ha optado por cambiar el nombre a la novela. Se ha optado por Una joven de Tokio, realzando el atractivo de la capital nipona y quizá buscando la atención de las lectoras en edad primaveral.

En cualquier caso, hoy llamamos joven a Kyoko, que sociológicamente responde a un perfil cada vez más extendido en la sociedad japonesa de mujeres que han optado por no casarse, no tener hijos y buscar su felicidad individual. Con buen sueldo y casa propia, en esto, lamentablemente, nuestra joven de Tokio se aleja mucho de cualquier joven de nuestro país. La novela es fácil de leer, amena y simpática, para jóvenes de todas las edades.

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