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Bombay y los conflictos olvidados

martes 02 de diciembre de 2008, 22:21h
Los imperativos de la actualidad mundial tienden a hacer olvidar a las opiniones públicas la existencia en varias partes del mundo de conflictos supuestamente locales , hasta que los imperativos de esa misma actualidad dramáticamente les colocan en un primer plano.

Así sucede con el problema de Cachemira dejado por Gran Bretaña entre los nacientes estados de Pakistán y la India al alba de sus nacientes independencias. Cachemira que ha provocado tres de las cuatro guerras que han enfrentado a ambos estados desde 1947.

El Presidente electo de los Estados Unidos recientemente con gran acierto se ha pronunciado por un entendimiento entre la India y Pakistán, lo que requiere necesariamente la resolución del conflicto de Cachemira, para así hacer frente al terrorismo islámico que amenaza directamente a los dos grandes estados igual que a Afganistán. Ambos deben comprender que el peligro que les amenaza proviene del terrorismo y no de sus rivalidades internas, según el próximo Presidente norteamericano.

Por su parte el Presidente de Pakistán con su manifiesta sensibilidad pro-occidental, hace pocos días había recogido el desafío adoptando un tono conciliador hacia la India para asi demostrar al nuevo Presidente la buena voluntad de Pakistán en un planteamiento global de la acción antiterrorista regional.

La preocupación estratégica de las fuerzas armadas pakistaníes de tener su espalda cubierta en Afganistán ante un eventual enfrentamiento con la India provocado por Cachemira, quedaría así disipada con la desaparición de las tensiones regionales existentes desde ambas independencias .Y de esta forma Pakistán podría dedicar mayores contingentes a proteger sus zonas tribales de la frontera con Afganistán.

Indudablemente estos aires de distensión de los conflictos regionales no favorecen a los múltiples intereses contrarios a la distensión que precisamente les explotan al servicio de sus propios intereses.

Las primeras acusaciones después del drama de Bombay, más o menos veladas, y posiblemente emocionales, de una procedencia de Pakistán de una acción terrorista tan bien montada y ejecutada, permiten deducir que los planificadores de esta verdadera acción bélica podrían alcanzar sus objetivos. Mantener las tensiones regionales en toda su intensidad para destabilizar al máximo la situación regional y los regímenes con un mayor grado de democracia actualmente existentes.

Por ello es indispensable que los medios de información internacionales extremen su prudencia evitando apuntar responsabilidades prematuras que atizen las inevitables reacciones y tomas de posturas oficiales de los gobiernos regionales. Por supuesto la actitud que adopte la India enfrentada con una delicada posición ante su opinión publica, será determinante para evitar una nueva y a todas luces indeseable, eventual crisis geopolítica en la zona.
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