Como tantas veces.
En un parque desconocido viví
un suceso prodigioso.
Como cuando en plena riada
más de setenta años antes....
tuve una portentosa aparición.
Como tantos episodios insólitos....
He recibido cientos de mensajes....
Este es de mi querido amigo José Antonio Gallardo Cubero....
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Tu universo es un caleidoscopio multicolor de símbolos.... y un espacio (no transitado antes) donde la alquimia de las palabras y los poemas... cobran vida.
En él, el pavo real despliega sus iridiscencias, extendiendo ese abanico infinito de significados que han marcado su presencia en la historia de la humanidad.
¿Qué mejor emblema para un escritor, como tú, cuya obra es un viaje místico, una experiencia donde lo onírico y lo sublime se funden de manera inevitable en un abrazo inmortal y eterno?
Desde la antigüedad, como bien sabes, el pavo real ha sido un signo de poder, sabiduría, belleza y renovación.
En la mitología griega, su resplandor estaba ligado a la diosa Hera, protectora de los destinos, quien veía en él la pureza y la vigilancia del espíritu. En la India, su singular silueta era el reflejo de la inmortalidad y la gracia; y en Persia, el ave majestuosa se convertía en la estampa de la realeza y la trascendencia.
Así las cosas, el absoluto esplendor de sus vivos y llamativos colores ha atravesado los siglos, convirtiéndose en una manifestación de lo divino en la tierra. De lo mortal en lo inmortal.
Los matices de su bello plumaje no son meros caprichos de la naturaleza, sino lenguajes cromáticos que evocan lo sagrado.
El azul profundo de su cuello es la bóveda celeste, la puerta a lo divino; el verde vibrante es la fertilidad, el renacer constante; y el dorado es la opulencia, la promesa de abundancia.....
Tú, en tu capacidad visionaria, eres un fiel reflejo de esta alquimia imposible de matices y trazos iluminados; un mago, un faquir,.... un alquimista de la palabra que, como el pavo real, has sido y eres un genuino y auténtico símbolo de la creación artística y de la transformación.
Jung, el explorador de los símbolos arquetípicos, veía en el pavo real el signo alquímico de la primavera. ¿La naturaleza que vuelve a sonreír después del letargo invernal?
Tú, con tu fuego creativo inextinguible, eres testimonio de este renacimiento perpetuo. Un espíritu inconformista e indómito que desafía el tiempo y que baila incesantemente como Shiva (¿en la danza de la realidad pisando en un anillo de fuego al enano de la ignorancia?)....en el escenario de la existencia..... con la majestuosidad de un "Ave regia"....
Ave de la alquimia, el pavo real es el ángel de la psicodelia y las visiones místicas, una criatura que atraviesa dimensiones y que convierte lo mundano en revelación.....
Tú, con su teatralidad febril y tu poética transgresora, has encarnado esta esencia.....
.....y tu sublime escritura es vuelo y alma...
...y es, también, un estallido de color que reverbera en la eternidad.
Hoy, a tus años, te eriges, como el pavo real más elegante de la literatura; como un ser que, al desplegar su plumaje, no solo exhibe la belleza de su legado, sino que invita a una experiencia visionaria.... y única....
Como el ave sagrada, tu obra es un canto a lo absoluto, un juego entre lo divino y lo terrenal...





