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DESDE ULTRAMAR

El Princesa de Asturias de la Concordia 2025

Marcos Marín Amezcua
jueves 05 de junio de 2025, 19:28h

Ha sido una gran noticia que nos alegró a muchos sobremanera al saberse que ha sido concedido el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2025 al Museo Nacional de Antropología (MNA), situado en la Ciudad México. Por casi 60 años fue el recinto museístico más grande del mundo en su género, desbancado en su extensión apenas por el reciente Gran Museo Egipcio de El Cairo.

Expresa la Fundación Princesa de Asturias, concedente de su máximo galardón en la excelsa gama de las categorías que conforman los premios aludidos, que el Museo Nacional de Antropología es “Heredero de una larga tradición en defensa y preservación de una parte esencial del patrimonio antropológico de la humanidad que, al mismo tiempo, expresa las señas de identidad de una gran nación en las que su gente se reconoce.”

Palabras encomiables que como mexicano, yo no puedo más que agradecer. Apelan a un franco espíritu de concordia y a un reconocimiento desde la misma España, que no puede ni soslayarse ni minimizarse. El acervo reunido en el complejo museístico referido es notable, puesto que conjunta valiosas piezas precolombinas, etnográficas y el destacadísimo acervo bibliográfico de su biblioteca abierta a consulta, incluido su fondo antiguo poseedor de verdaderos tesoros librarios, algunos de los cuales he podido revisar en mis investigaciones.

¿Qué se ha premiado? A una de las joyas más visitadas de la capital mexicana y estando enclavado en el bosque de Chapultepec, repitamos que hoy reluce y se materializa el sueño de su arquitecto, Pedro Ramírez Vázquez, cuando desde los portentosos ventanales de sus insignes salas se contempla la tupida y frondosa floresta de la afamada algaba, el boscaje urbano más antiguo de América, que con unas cuantas jornadas de aguaceros como los que hemos vivido en días recientes –propios de nuestro verano– ha recobrado el verdor que nos inspira y relaja al caminarlo. El MNA recibió más de un millón de visitantes en 2024, siendo el más visitado del país. Sin lugar a dudas que, con 47 millones de turistas en el mismo año, México puede hacer mucho más para que sus museos sean más visitados. Y eso que cada vez es más frecuente que todo el año por las estancias del citado deambulen viajeros de tantas latitudes manifestando su admiración y sorpresa por lo que contemplan de sus colecciones y espacios comunes.

Como asiduo visitante de tan prominente exponente cultural y que siempre me trae gratos recuerdos que narré a usted en 2019 en una entrega anterior en esta su columna intitulada “Desde Ultramar” leída en ambos hemisferios y que puede releerla aquí repasará otras bondades de lo mejor del galardonado.

La distinción extendida a este verdadero baluarte de la memoria de la Humanidad y que fue calificada por su director, Antonio Saborit, como un honor, será un aliciente y hacemos votos para ello, que incida en su renovación y en optimizar su funcionamiento; y prosiga adecuándose a los tiempos modernos, mereciendo una mejor gestión allí donde cabe. Destaco que si en su edificación colaboraron grandes talentos junto con el aporte inconmensurable de renombradas figuras como lo fueron la británica Leonora Carrington o Rufino Tamayo o el museógrafo mexicano de origen español Iker Larrauri, autor de mi mural favorito, “La fauna del pleistoceno”; en la actualidad supone haber sido el sitio donde se han montado grandes exposiciones provenientes de todo el mundo hermanando su objetivo al de otros espacios que resguardan el quehacer humano. Desde Persia y Japón a India, el mundo griego o la fotografía del recién fallecido Sebastiao Salgado con su grandiosa muestra Amazonia. El MNA tiende sus brazos a la Humanidad por mor de promover el conocimiento y el entendimiento entre los pueblos. Loable labor, desde luego que sí.

Yo lo invito de nuevo a que en su próxima visita a la Ciudad de México no lo dude en pasarse y pasearse por tan formidable patrimonio museal. No omito decirle que cuando cae la noche, deambular por sus galerías genera una percepción muy diferente y es sumamente atractiva, envolvente, resaltando un misticismo peculiar. Sea que le coja el crepúsculo o asista al programa de La Noche de Museos, cuando el imponente conjunto arquitectónico irradia una magia notable sobre las obras que alberga.

Cierro con las palabras inscritas en uno de los marmóreos muros del vestíbulo principal, pertenecientes a Jaime Torres Bodet, el embajador mexicano ante la UNESCO que consiguiera que el idioma español fuera oficial en las Naciones Unidas en 1948, que son una sentencia a quienes acuden ávidos, reflejando un ánimo advirtiendo que el MNA no es solo un cúmulo de objetos destacables:

"Valor y confianza ante el porvenir hallan los pueblos en la grandeza de su pasado... Mexicano, contémplate en el espejo de esa grandeza, comprueba aquí, extranjero, la unidad del destino humano. Pasan las civilizaciones: pero en los hombres quedará siempre la gloria de que otros hombres hayan luchado para erigirlas".

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