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TOROS

Copa Chenel: tres trofeos por coleta

Copa Chenel: tres trofeos por coleta
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(Foto: Efe)
domingo 22 de junio de 2025, 09:22h
Actualizado el: 23 de junio de 2025, 09:20h

No he leído las bases o los criterios de la Copa Chenel para elegir a los triunfadores. Como cualquier trámite burocrático me da pavor y en este caso, cuando se trata de una tarde de toros, reducirla a un pliegue o a un conjunto de normas rígidas provoca cierto malestar. Mas dejemos estos rigores que ha de sufrir el jurado y vamos a ver qué sucedió en el ruedo.

Los toros de El Estoque (1º-3º) y de José Enrique Fraile de Valdefresno (4º-6º) han sido elegidos bastante parejos en sus hechuras y edades. Sin embargo, el comportamiento de los astados de distintas casas fue distinto, lo que podemos observar por los trofeos: desorejados han salido los de José Enrique Fraile de Valdefresno.

Sergio Rodríguez no le dio el esmero necesario a la lidia de Mocito (1º 5/21). Éste se le “coló” en los primeros muletazos y el diestro quedó descorazonado, dejándolo todo a la deriva. La faena no cuajó, obviamente, quedando en adornos efectistas como desplantes a deshora y las bernardinas de poco gusto. Pelotito (4º 3/21) fue un morlaco de muchos quilates. Embestía que maravillaba a la plaza, persistía e repetía en su afán de perseguir la pañosa hasta lograr una gran faena. Ovación al arrastre. En cuanto al diestro, pues, lo que algunos llamaron “pisar mal” o “el toro se tropezó” antes se conocía por codillear y salirse de la suerte. El manejo de espada deja mucho que desear.

Jorge Molina pecó de toreo algo mecánico o, quizá, ensimista, sin percatar de la naturaleza de su contrario Morisqueto (2º 5/21). De técnica esmerada, pero poca cintura, esta faena no dejó huella porque el animal tuvo complicaciones. Pelotón (5º 10/20) tuvo mejor compás y Molina se esmeró con los muletazos a pies juntos, para luego hacer unas tandas redondas con la mano derecha. Alargó la obra hasta que el toro se fue buscando las tablas. Sus estocadas fueron puestas con cierto desvío de la ortodoxia, pero pararon en un lugar apropiado para no escandalizar al respetable.

Jorge Burdel fue quien hiló la obra más fina. Paró a Conde (3º5/21) con muletazos de buen trazo y con la flamigera en la mano le hizo seguirla a pesar de sus escasas ganas. El estoque fue impresionante: un volapié en toda regla al toro completamente parado. Con Cantanero (6º 11/20) se arrodilló en el primer tercio para abordar su naturaleza. El animal no separecía mucho a sus compañeros de la misma ganadería: iba con un ímpetu imparable, rápido y saltarín, su lidia fue muy dura llena de capotazos destroncadores y brizquedad por parte del diestro y, sobre todo, de la cuadrilla. La faena tuvo mérito porque el toro ya estaba maliciado y a la defensiva. Burdiel demostró su gran virtud: no lleva la faena preconcebida y sabe ver y abordar al toro con naturalidad. La estocada entera.

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