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Biografía

Shawn Levy: Paul Newman. La biografía

domingo 22 de junio de 2025, 23:35h
Shawn Levy: Paul Newman . La biografía

Traducción de Fernando Garí Puig. Lumen. Barcelona, 2025. 592 páginas. 22, 71 €. Libro electrónico: 9,99 €.

Por Carlos Abella

Con motivo de celebrarse el centenario del nacimiento de Paul Newman, la editorial Lumen ha reeditado una de las más interesantes biografías del actor norteamericano, cuyo autor Shawn Anthony Levy nos ofrece un muy bien documentado perfil de uno de los grandes actores norteamericanos del siglo XX, admirado por el mundo entero y dotado de grandes cualidades humanas, de una notable personalidad y de unas dotes interpretativas, apoyadas en una sólida formación y en una de las miradas más luminosas y celestes del cine.

El autor, Shawn Levy, es un reputado crítico norteamericano, que ha colaborado en periódicos y revistas de prestigio y gracias a cuya cercanía al mundo del Séptimo Arte ha podido recrear la vida de Paul Newman, su largo matrimonio con la también actriz Joanne Woodward, la tragedia que supuso la muerte de su hijo, o la relación que mantuvo con los colegas de profesión. También recuerda sus generosas aportaciones para obras sociales, porque Newman fue un hombre comprometido política y socialmente.

Por su atractivo físico y sus hermosos ojos azules, Newman fue, como Marlon Brando y Robert Redford, un sex symbol del cine, pero su ambición y deseo de diversificación le llevó a interpretar papeles de otros géneros, adaptándose con acierto a las distintas tendencias de la época. Paul Newman ha sabido recrear a lo largo de una intensa carrera profesional toda una suerte de personajes de las que esta biografía es buena prueba, y de los que quien este escribe no resiste citar en primer lugar la trayectoria profesional del boxeador ítalo americano Rocky Graziano, en Marcado por el odio y el del atormentado esposo de Liz Taylor en el drama La gata sobre el tejado de zinc.

Paul Leonard Newman nació en Ohio en 1925 en una familia de emigrantes eslovacos y polacos y después de cursar estudios elementales inició una trayectoria estudiantil y universitaria que se vio frustrada por su alistamiento en la Armada americana y su participación en la II Guerra mundial, destinado en la base japonesa de Okinawa y en la de la isla de Guam. Pero después de graduarse en Ciencias Económicas, pronto descubrió su vocación por la interpretación y estudió artes escénicas en la universidad de Yale y en el prestigioso Actor’ s Studio como oyente.

En este libro, el autor desgrana las distintas etapas de la carrera profesional del actor y sus facetas, pues a su vocación interpretativa unió su gusto por la dirección y la producción, actividades en las que también destacó.

Como es costumbre en Hollywood su llegada al cine estuvo marcada por su aparición en varios papeles de extra y no fue hasta la ya citada película Marcado por el odio, en el año 1956, dirigida por el muy notable director Robert Wise- el mismo de West Side Story- cuando se reveló en la recreación del boxeador ítalo norteamericano Rocky Graziano, al que supo dotar de la energía y el “rencor” que el papel exigía, y del coraje y determinación con la que el personaje recurrió al boxeo como medio de salir del barrio neoyorquino donde nació y se crio. Fue inolvidable su buen ejercicio de las claves pugilísticas del boxeo, muy alejadas de las escenificaciones que años después protagonizaría Silvester Stallone en Rocky, en unas ridículas escenas de fintas, crochets, ganchos, uppercuts, de cartón piedra. Con él, la bella e inolvidable Pier Angeli interpretó el papel de Norma, su esposa, y con ellos, Sal Mineo, unido ya en la historia de los legendarios actores surgidos del Actor’ s Studio.

El autor obvia con fundamento las películas que Newman rodó entre 1956 y 1958 por su escasa relevancia, para evocar como merece el rodaje de un filme que le concedió fama y proyección mundial, tanto por su propio papel como por la compañera -Liz Taylor- con la que mantuvo un excepcional duelo interpretativo en la dramática obra de Tennessee Williams, La gata sobre el tejado de zinc, dirigida por el notable director Richard Brooks y que, sin duda, marcó un antes y después en su carrera, y toda una época. Newman estaba espléndido en el difícil papel del atormentado hijo de un rico empresario y son inolvidables las escenas en las que la sensual y poderosa belleza de Liz Taylor en combinación y enaguas contrasta con la camiseta de Newman y su necesaria muleta.

En esta misma línea, el autor recrea el papel de Newman –ya como cotizado actor – en la película El zurdo, y sobre todo en otro filme, El largo y cálido verano, basado en la rica pluma de William Faulkner, donde Newman trabajó por primera vez con quien sería uno de sus directores de confianza, Martin Ritt, y con la que sería su esposa durante más de cuarenta años, Joanne Woodward, recién premiada con el Oscar a la mejor interpretación por su papel en la película Las tres caras de Eva, de la que se enamoró.

En El largo y cálido verano, Newman alternó con actores de la talla de Angela Lansbury, Tony Franciosa, Lee Reemick -siempre tan sensible- y con el magistral Orson Welles. Con su mujer Joanne Woodward se casó en 1958 y con ella tuvo tres hijos: Eleanor, Melissa y Claire. Con su primera mujer tuvo un hijo, Scott, muerto por sobredosis en 1978 a los veintiocho años, drama que le costó superar y al que dedicó una película, Harry e hijo (1984) y en cuya memoria también impulsó el Centro Scott Newman, dedicado a auxiliar y proteger a personas víctimas de la droga.

Shawn Levy se detiene en evocar las circunstancias del rodaje de la siguiente película realizada en 1960, en la que interpreta al protagonista de la adaptación cinematográfica del libro Éxodo, de León Uris, y que recrea la aventura del barco del mismo nombre sobre la creación del estado de Israel acompañado de la inolvidable Eve Marie Saint.

Entre 1960 y 1962 Newman rueda cintas de menor éxito, pero su prestigio crece con su papel en Dulce pájaro de juventud, otra adaptación del dramaturgo de mayor categoría del mundo teatral, Tennessee Williams, en la que ofrece una de sus mejores interpretaciones. En mi criterio, su papel en la película El premio – a las órdenes de Mark Robson- le muestra un tanto inexpresivo, quizás contagiado de la actriz – por llamarle algo-, Elke Sommer, recordada por sus “morritos”. Mejor recuerdo ha dejado su papel a las órdenes de Alfred Hitchcock, en Cortina rasgada con Julie Andrews, trama que recrea con acierto los perfiles de la Guerra Fría, el doble espionaje y la sordidez del Berlín Este.

Según Levy, su interpretación en la película Harper, investigador privado, rodada en 1966, significa “su consagración definitiva como estrella de Hollywood … ya que supone una renovación formal y estilística de un género ya en decadencia pero que este filme actualiza y reinventa”. En su papel en La leyenda del indomable, Newman acrecienta su imagen de actor difícil que interpreta a tipos duros, que rozan las penalidades carcelarias, sin por ello aplazar su decisión de situarse detrás de las cámaras para rodar una película –Rachel, Rachel- que además de suponer su estreno en esa condición significó un éxito rotundo para su esposa Joanne Woodward. También fue un éxito su tercera película detrás de las cámaras con el sugerente título de El efecto de los rayos gamma sobre las margaritas, de nuevo con Joanne Woodward como protagonista y por la que recibió reconocimiento de crítica y público a nivel internacional.

Y es en 1969 cuando Newman da un paso más en su trayectoria al dejarse acompañar por otro “guapo” como él, Robert Redford, en Dos hombres y un destino, famosa por muchas cosas y entre ellas por su pegadiza canción Raindrops Keep Fallin' on My Head. La película mereció varios Oscar de la Academia. Hasta el rodaje de El golpe -donde vuelve a trabajar con Redford- se sucedieron varias películas de las que en mi opinión solo merece recordarse El juez de la horca a las órdenes del genial John Houston, al igual que en El hombre de Mackintosh.

Newman como tantos otros actores que basaban su prestigio en su condición intelectual y también -lo que es obvio- en su físico, sufrió la entrada en la madurez lo que se reflejó en que en los años setenta y ochenta rodó películas de buen “caché” pero escaso crédito, aunque de gran impacto comercial y popular como Aeropuerto, El coloso en llamas, y El día del fin del mundo. Hasta el rodaje de una película por la que tengo una especial debilidad Ausencia de malicia dirigida por el versátil Sidney Pollack donde Newman recrea un ambiguo personaje, y especialmente por su papel en El veredicto – ya en 1982, con 57 años- a las órdenes de Sidney Lumet, que creo es una de sus mejores y más contenidas interpretaciones, en la que construyó la historia de un abogado fracasado que debe enfrentarse a un caso fácil en apariencia, pero con trasfondo de poder. Con él destacaron la siempre misteriosa Charlotte Rampling, el imponente James Mason, y el sólido Jack Warden.

Y finalmente, aunque no fue el desenlace de su carrera, en los últimos años de los ochenta, Newman protagonizó la película El color del dinero, junto al -aparentemente siempre joven de aspecto- Tom Cruise-, por la que en 1987 la Academia le concedió el Oscar al mejor actor, premio que habia tardado más de cuarenta años en alcanzar. Su Oscar llegó un año después de que recibiese el Óscar honorífico por sus «múltiples y memorables interpretaciones en pantalla», y el actor reconociese perder la esperanza de obtener uno «de verdad» por una sola interpretación. Paul Newman habia sido nominado anteriormente en nueve veces al Oscar de la Academia.

Levy dedica las últimas páginas de esta extensa biografía a recrear los últimos años de vida del actor y director, pues en 1987 tuvo ánimo para rodar su última película como director- El zoo de cristal- y así conocemos que en los años noventa el actor siguió rodando filmes, en la mayoría de los cuales aparece como actor invitado y entre ellas destaca Mensaje de amor en una botella, junto a un actor que podría haber sido su sucesor en cuanto atractivo físico: Kevin Costner.

Levy menciona con el reconocimiento que merece que Newman fundó una serie de campamentos de verano para niños con enfermedades graves, donde utilizan la diversión y la sonrisa como tratamiento para sus dolencias, iniciativa gracias a la cual miles de niños disfrutan cada año del ocio y bienestar que ofrecen “Hole in the Wall Camps”, campamentos gratuitos, subvencionados por miles de entidades y personas de todo el mundo.

No quiero dejar de señalar que a quienes hemos admirado su trayectoria nos deslumbró su papel en la película Donde esté el dinero (2000), en el que encarnaba a un veterano atracador de bancos que finge una parálisis cerebral para que lo trasladen de la cárcel a una residencia de ancianos. La enfermera Carol -papel que interpreta magistralmente Linda Fiorentino, una de las mujeres más seductoras de la historia del cine- es la encargada de cuidarlo, y quien harta de su trabajo y de su matrimonio, hurga en el historial de Henry e incitada por su ansia de emociones fuertes, le fuerza a a que le revele su secreto -donde está el dinero de su último atraco-. Juntos planearán un golpe ofreciendo al espectador momentos de enorme tensión.

Al margen de su pasión por el cine, Newman se interesó por el automovilismo, participando con éxito en carreras de sport prototipos como las 24 Horas de Le Mans en 1979 -que concluyó en segundo lugar- y las también míticas 24 Horas de Daytona.

El 25 de mayo de 2007, a sus ochenta y dos años, anunció su retirada definitiva del mundo del cine y a principios del año 2008 se le detectó un cáncer de pulmón que le produjo su fallecimiento, en septiembre de ese mismo año.

​Como conclusión, la biografía de Shawn Levy, es un relato revelador de la gran personalidad de Newman y una profunda visión de su dimensión humana y artística.

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