Los brasileños derrotaron al Inter gracias a los goles de Germán Cano y Hercules (0-2). El equipo de Chivu, apático, sólo apretó al final y no fue suficiente. Lautaro Martínez se topó con Fabio.
Brasil, el único gigante económico de América del Sur, que posee en exclusiva la Copa Libertadores desde 2020, está protagonizando el Mundial de Clubes. Sus clubes han rubricado las sorpresas del torneo y han logrado clasificar a los cuartos de final a dos de sus equipos. El Palmeiras facturó su billete al derrotar al Botafogo el pasado domingo y este lunes el Fluminense dejó al planeta en shock al tumbar al Inter, el actual subcampeón de la Liga de Campeones. Los goles al comienzo y al final del encuentro sentenciaron al bloque milanés, que cierra la temporada del peor modo: ha perdido cuatro títulos en poco más de dos meses. De hecho, su victoria sobre el Barcelona en las semifinales europeas fue su última alegría... y ocurrió en abril.
Por aquel entonces el 'Flu' acababa de cambiar de entrenador. En la quinta sustitución de técnicos desde que Fernando Diniz hiciera historia en 2023, el club confió en Renato Gaúcho. El objetivo no era otro que construir equilibrio y consistencia defensiva. Aunque por el camino esquinara el talento de Ganso. La irregularidad y los problemas en el achique habían 'descendido' al plantel campeón de América hasta la Copa Sudamericana, de modo que la directiva entendió que había que dar un giro. La prioridad era no encajar. Desde entonces el fruto de la apuesta es rotundo. Llegaban a este partido con cuatro porterías a cero en los cinco choques precedentes y con la condición de invictos (tras empatar ante el Borussia Dortmund). En el presente son una roca agresiva que sabe competir presionando arriba o replegándose con orden. Con línea de cuatro atrás o con tres centrales y dos carrileros. En esta fecha se pudieron ver ambas variantes, si bien comenzaron con una valentía posicional que sorprendió a los transalpinos.
El Fluminente sentencia al Inter y se clasifica para los cuartos de final del Mundial de Clubes
Los 'nerazzurri' han llegado a este tramo del calendario fundidos. En su declive de la Serie A mostraron claros síntomas de agotamiento que se confirmarían en la final de la 'Champions'. Simone Inzaghi había exprimido a sus titulares (lesiones mediante) y éstos quedaron en la lona tras la debacle de Múnich. Después ha arribado el preparador rumano Cristian Chivu al banquillo y su primera encomienda ha sido levantar a la erosionada plantilla 'interista'. Por eso ha convocado a múltiples canteranos, sangre nueva y ambiciosa, para este campeonato estadounidense. Pero no ha alcanzado a esquivar las consecuencias del desenlace del curso descrito y en estas semanas se han vuelto a Italia, con dolencias, Benjamin Pavard, Yann Bisseck, Piotr Zielisnki, Davide Frattesi y, sobre todo, Hakan Çalhanoglu. La baja del arquitecto turco ha pesado demasiado. Kristjan Asllani fue el elegido para suplirle y, como no podía ser de otro modo, le ha quedado grande el traje.
A esta versión del Inter le faltan muchas cosas. La primera de ellas, y más importante, compromiso. Por eso habían tenido que remontar dos veces tantos tempraneros en contra durante la fase de grupos y por ahí empezarían a perder este encuentro, porque los brasileños saltaron con todo al caluroso Bank of America Stadium de Charlotte. Presionaron con voluntad dañina y los italianos, instalados en la economía de esfuerzos, fueron atropellados. A los 20 segundos Germán Cano ya había apretado a Yann Sommer y en el tercer minuto abrió el marcador. La acción arrancó con el guerrero Martinelli ganando el cuero al fallón Stefan de Vrij (titular curioso, en detrimento de Franco Acerbi), Jhon Arias se escapó por la derecha y centró una pelota que, tras tocar en Alessandro Bastoni, quedó sin dueño en el área. Ahí apareció el hambre de Cano, que cabeceó con furia para batir al meta suizo por bajo. El mito de los cariocas, faro de la eterna Libertadores a sus 37 años, dio la razón a Gaúcho.
A partir de ahí el 'Fluzão' aplicó su otra vertiente, la del atrincheramiento y el contragolpe. En ventaja, le entregó el cuero, el territorio y la iniciativa a los 'nerazzurri'. Y éstos no pudieron más que replicar la impotencia, lentitud y densidad creativa que han arrastrado hasta quedarse sin trofeos que levantar. Antes del descanso acumularon el 66% de una posesión inocua, que sólo sirvió para rematar dos veces a portería: en el 11 Nicoló Barella pintó un pase al espacio sublime que Henrikh Mkhitaryan cedió para el zurdazo de Federico Dimarco que estrenó los guantes de Fabio; y en el 37 Barella forzó una falta en la frontal que Dimarco estampó en los reflejos del veterano portero. La creación del escueto peligro 'interista' volvió a pasar, en solitario, por las botas de Barella. Mas el fenomenal centrocampista se quedó sin ayudas, con su centro del campo vaciado más allá de la movilidad del armenio. Así, sin fluidez ni armonía en la combinación, su equipo se empeñó en apilar centros frontales y laterales hacia un Marcus Thuram falto de chispa. El corpulento atacante lleva meses tocado y está fuera de la circulación competitiva.
Germán Cano y Hercules declaran la depresión del Inter
Al intermedio llegarían unos y otros un tanto descontentos. El Inter se sabía en inferioridad física, dado que a los brasileños les ha pillado este torneo en mitad de su temporada, y no habían localizado la manera de darle foco a Denzel Dumfries; y el Fluminense, en su caso, había ejecutado su plan a la perfección pero Samuel Xabier perdonó el 0-2 a la media hora, al cruzar demasiado un derechazo tras el paradón de Sommer a un cañonazo lejano de Jhon Arias. Y en el 39 Ignácio cabeceó a la red una jugaba aérea preciosa de sus compañeros aunque el VAR lo anuló por fuera de juego. Los cariocas estaban disfrutando, y lo seguirían haciendo en la reanudación por la apatía de sus rivales, mas sabían que debían aprovechar sus ocasiones.
A Chivu no le gustó lo que estaba viendo, esa tremenda ausencia de ritmo y claridad, la nada en cuanto a romper líneas a través del pase, e intervino en el minuto 53 con un triple cambio. Sacó del campo a Dumfries, Asllani y a Mkhitaryan para dar entrada a dos fichajes y a un canterano. Comparecieron Luis Henrique, Petr Sucic y Valentín Carboni. El primero no ha aterrizado bien desde Marsella, pero a estos dos últimos se les nota con filo. Agilizaron la circulación por dentro al tiempo que Gaúcho incluía piernas frescas con Hercules y Vinicius Lima. Las cartas estaban sobre la mesa, con unos proponiendo y los otros resistiendo. Y como los que debía remontar no aumentaron sus revoluciones hasta el minuto 70, el 'Tricolor' permaneció replegado con comodidad. E incluso se permitió una volea de Cano que rozó la madera -en el 57- y un latigazo de Arias que hizo volar a Sommer -minuto 63-. Los dos atacantes brillaron en el rol de aguantar pelotas y desahogar a sus colegas. Y atrás hicieron lo propio Ignácio y Juan Pablo Freytes. Los escuderos de Thiago Sillva (40 años), recién pescados del fútbol peruano, rindieron de maravilla con valentía y confianza para salir a anticipar y cortar.
El Inter estaba suspendiendo la prueba mental y, a la desesperada, su estratega quitó a Thuram y metió a Sebastiano Espósito. El hermano de Francesco Pio Esposito, el diamante devenido en héroe en estos días (y ausente por lesión), dio coherencia al perfil de atacantes corales que engrasaron el asedio postrero y apretaron de verdad hasta el descuento. En el 69 inauguraron la tromba con una falta lateral prologada por Esposito y Lautaro que De Vrj no supo embocar a un metro del arco. Terrible desempeño del neerlandés en este torneo. La acometida siguió con una falta frontal excelente de Dimarco que bordeó el palo -minuto 75-; con el despertar rotundo del capitán para exigir dos veces a Fabio y chutar a la madera -entre los minutos 80 y 82-; con el error en la clara finalización de Carlos Augusto -minuto 91-; y con el trueno que Dimarco envió al travesaño -minuto 96-. Sin embargo, el 'Flu' se colgó de su portero (impresionante a sus 44 años) y sentenció en el 94, cuando un fallo en la cobertura contrincante de un saque de banda, repleto de desatenciones, derivó en la carrera y el remate inapelable de Hercules. En el retrato paradigmático del cierre de curso nerazzurro y el éxtasis de Brasil.
Ficha técnica
0- Inter: Sommer; DiMarco, Bastoni (Carlos Augusto, min. 71), Stefan De Vrij, Darmian, Dumfries (Luis Henrique, min. 53); Asllani (Sucic, min. 53), Mkhitaryan (Carboni, min. 53), Barella; Lautaro Martínez y Marcus Thuram (Sebastiano Esposito, min. 66).
2- Fluminense: Fábio; René, Freytes, Thiago Silva, Ignácio, Samuel Xavier; Facundo Bernal (Thiago Santos, min. 81), Martinelli (Vinicius Lima, min. 60), Nonato (Hercules, min. 60); Jhon Arias y Germán Cano (Everaldo, min. 66).
Goles: 0-1, min. 3: Germán Cano; 0-2, min. 94: Hercules.
Árbitro: Iván Barton (El Salvador). Amonestó a Asllani, Germán Cano, Freytes, René, Bastoni, Renato Gaúcho (en el banquillo) y a Thiago Santos.
Incidencias: partido correspondiente a los octavos de final del Mundial de Clubes, disputado en el Bank of America Stadium (Charlotte, Estados Unidos)