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entrevista

Gustavo de Arístegui: “Occidente va a ser culpable hasta de la muerte de Manolete”

viernes 05 de diciembre de 2008, 15:14h
¿Quiénes conforman esta alianza “contra Occidente”?
Gracias a Internet descubrimos vínculos interesantes: páginas radicales del País Vasco están directamente conectadas con el chavismo y el chavismo con páginas estalinistas, por ejemplo. Lo que dice Gramma [diario oficial de Cuba] es lo mismo que dice la web de Petróleos Venezuela Sociedad Anónima, una empresa de carácter estatal de un país de 30 millones de habitantes y que produce 2.700.000 barriles diarios.

Es decir, ya no sólo estamos hablando de los anti sistema reunidos en Seattle en noviembre del 99 para tirar vallas y piedras. [En 1999, miles de manifestantes anti sistema y ecologistas asaltaron las calles de Seattle para protestar contra la Organización Mundial del Comercio reunida en esta ciudad.] Estamos hablando de Nikolas Kozloff, doctor en la Universidad de Oxford, Nicholas de Genova, profesor catedrático de la Universidad de Columbia (Nueva York).

Estamos hablando de gente muy popular en el mundo, como el actor estadounidense Danny Glober, una persona muy peligrosa y sectaria que forma parte del Consejo Asesor de Telesur (el nuevo instrumento de propaganda chavista); estamos hablando de americanos extremadamente antiamericanos; de la estafa intelectual que representa el último libro de Naomi Klein, “La doctrina del shock: el auge del capitalismo desastre”, cuya tesis conspiratoria ha quedado completamente desmentida por la naturaleza de la crisis financiera que ha demostrado que ciertos ejecutivos han querido engañar a sus gobiernos y que no existía esa connivencia entre gobierno y corporaciones. [Naomi Klein plantea que los gobiernos y a las corporaciones de todo el mundo han conspirado para imponer a la Humanidad sus reglas de juego y aprovecharse de las crisis reales o percibidas.]


¿Considera que su discurso va contracorriente?
No es un discurso contracorriente pero, sin querer ponerme la medalla, sí es cierto que yo me he adelantado en muchas ocasiones a los acontecimientos. Hace ya años, en 1996, advertí, en un artículo publicado en la revista Política Exterior, sobre el peligro que suponía un tal Osama Bin Laden y la red de Al Qaeda. Nadie, ni mis compañeros diplomáticos me hicieron caso. Seis años más tarde, 3.200 asesinatos. Acerté también con pronósticos casi imposibles. Por ejemplo, cuando Barack Obama era un desconocido senador estatal, dije que iba a ser presidente de Estados Unidos.

Creo que tengo acreditada una capacidad analítica a medio y largo plazo y, sobre todo, en cuestiones de conflicto. Por eso, garantizo que lo que está ocurriendo existe.



¿Cree usted que en algunos círculos de poder calificarán a este libro como una obra polémica?
Creo que la extrema izquierda, que está muy criticada en el libro y que está vinculada al chavismo, al populismo, al indigenismo, a los antiglobalización y a los anti sistema, va a estar rabiosa. Están puestos en absoluta y completa evidencia.

¿Por qué esta vinculación de la extrema izquierda con estas corrientes anti occidentales?
La extrema izquierda estaba muy huérfana y, en ocasiones, se situó en un lugar todavía más a la izquierda y más radical que el comunismo estalinista. La alianza siempre está en permanente movimiento. Es decir, a veces se agregan unos elementos, otras veces, otros. Cuando la izquierda ve que la alianza es lo suficientemente bestial y no están de acuerdo, se retira.

Esta alianza en movimiento existe, es real, porque cuando algunos de los militantes más radicales del chavismo llaman “turistas anti” a Ignacio Ramonet que, cuando era director de Le Monde Diplomatique, defendió hasta la saciedad a Chávez, este “turista anti” se siente ofendido pues que cree estar haciendo algo [en esta batalla]. (Ignacio Ramonet también forma parte del grupo chavista Telesur).

¿En ese momento en el que se produce la crítica interna es donde se constata la heterogeneidad de la alianza?
Eso es. Los elementos más radicales de la alianza se preguntan si es una broma la filosofía de la vida alternativa (liderada por Ramonet) y su lema “Otro mundo es posible”. Estamos viendo ciertas tensiones en la alianza, sobretodo con aquellos a los que no les gusta el capitalismo, o Estados Unidos o Bush, o Sarkozy o Europa. No es necesariamente gente violenta. Hay de todo: gente simplemente que es intelectualmente “anti” y gente que está imbuida de la violencia.

Es curioso cómo, desde noviembre del 99 hasta ahora, en todas las manifestaciones convocadas por los movimientos antiglobalización, que están perfectamente globalizados, han ido dividiendo su forma de actuar de una manera muy sistemática. Así, se dividen en tres tipos de comandos: el primero, de chirigota y protesta simpática y desenfadada; el segundo corresponde a la protesta activa clásica, reivindicativa y con pancartas; y, por último, la protesta violenta que, con máscaras antigas, pasamontañas, tirachinas y escudos, busca la confrontación con la Policía y provocar el incidente para destruir la paz social existente en las ciudades. Lo han hecho en todas partes. Todo está perfectamente orquestado.

¿Es a estos manifestantes a los que usted llama “la izquierda despistada”?
No. Las izquierdas que componen la alianza son por una parte la izquierda más extrema, comunistas y estalinistas, y, por otra, miembros de la izquierda supuestamente moderada, que formando parte incluso en los partidos demócratas, considera que Occidente tiene muchos aspectos negativos y que ciertos activistas de la izquierda más militante tienen razón en su protesta y, entonces los apoyan intelectualmente o, por lo menos, con su laxitud y su permisividad. Ahí está esa izquierda despistada que piensa que, permitiendo que estas protestas alcancen velocidad de crucero y sean conocidas en el mundo, les va a convenir en el futuro, puesto que tienen un cierto parentesco con ellos. Eso es un gran error porque las izquierdas extremas que pertenecen a la alianza anti Occidente no son democráticas. Estos despistados son evidentemente demócratas pero también desconocen la verdadera naturaleza e intención de la alianza antisistema.

Es frecuente encontrarse con grupos ecologistas que critican y ponen el dedo en la yaga de Occidente como el causante de la situación catastrófica en la que dicen que se encuentra el Planeta.

Una cosa es la lucha contra el cambio climático y otra el hecho de que la alianza anti sistema aprovecha todos los males del mundo para echarle la culpa a los países más avanzados. Ahora, de repente, Occidente, Estados Unidos, la democracia occidental, Francia, España, van a ser culpables hasta de la muerte de Manolete.

Estas acusaciones son muy frecuentes en las personas aficionadas a las teorías conspiratorias. Obviamente ahora la extrema izquierda va a intentar secuestrar la causa del cambio climático. Hay que evitar que esto sea así. Y, justamente por eso, es preciso hacer un análisis con todo rigor y alejados de todo partidismo, sin que ningún partido se posicione a favor o en contra. No politicemos esto porque si es así, el que se aprovechará será claramente la extrema izquierda y la alianza antisistema.

Precisamente para evitar esta confrontación, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, planteó su Alianza de Civilizaciones. ¿Pero con quién tiene Occidente que aliarse?
El límite de la Alianza de Civilizaciones tiene que estar en el respeto escrupuloso a los derechos y libertades fundamentales. Quien haga de alguna forma vejación de estos Derechos y Libertades es un irresponsable. Y quién se sienta a forjar alianza con quienes considera que los derechos y libertades son un perverso dominio de Occidente está cometiendo un grave error. La alianza que cabe es entre demócratas y moderados, entre personas que creemos que la libertad, la democracia y los Derechos Humanos son inalienables e irrenunciables.

Por lo tanto, redefinámosla. Ya no está en manos del Gobierno español, Naciones Unidas y otros 80 países participantes han cambiando claramente la naturaleza de la alianza y esto no deja de ser extraordinariamente positivo.

¿Considera usted que el planteamiento inicial de Zapatero, en busca de alianzas con países claramente antioccidentales, iba en contra de Estados Unidos?
No. El Gobierno socialista a tanto no llegaba. Eso sería coger el rábano por las hojas. Creo que anteriormente, la Alianza estaba concebida y diseñada por el Gobierno socialista según sus propios intereses y sus planteamientos en Política Exterior, tanto española como europea. Y es cierto que el Ejecutivo había pensado en forjar una alianza con algunos países, como el régimen iraní por ejemplo, que consideran que los derechos y libertades es un concepto occidental y no tiene cabida en su país y en su sociedad. Y eso a pesar de que todos sabemos que los Derechos Humanos no son ni de los europeos ni de ricos sino de todos los seres humanos con independencia de la raza, la religión, sexo o condición.

¿Por qué sitúa el populismo como el eje principal de esta Alianza contra Occidente?
Porque es el que tiene un estado, el que tiene un Gobierno, el que tiene medios, el que tiene dinero y, en definitiva, porque tiene una organización estatal.

En su libro dedica un amplio apartado a la religión, que es malentendida como arma para atacar Occidente.

El islamismo radical, que no es religioso sino ideológico, es parte de la alianza porque tiene los mismos enemigos y porque dicen lo mismo de la democracia occidental que lo que decía en su día el nazismo: es decadente, corrupto, una dictadura de oligarquías.

Por su parte, la teología de la liberación ha contaminado sus fines pastorales de voluntarismo y de ideología. Y es evidente que, si sus intenciones eran buenas, tomando las armas para combatir la extrema pobreza y tomando partido por la extrema izquierda, esas intenciones se desvían. Ese no es el camino.

¿Podría ser el máximo enemigo de Occidente?
El máximo enemigo de Occidente son todos y cada uno de ellos y la combinación de varios de ellos. Pero, si tuviera que elegir uno o dos, señalaría el terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva, no por la amenaza de derrotar a Occidente, que no va a ocurrir nunca, sino por los daños y la profunda inestabilidad que pueden causar.

¿Cuáles son las armas de esta alianza?
Según quienes actúen. Los activistas antisistema tienen sus manifestaciones, también es Internet, el reclutamiento individual, la exageración, la propaganda… Pero los estados son los que más medios tienen, y más poderosos: los medios de comunicación de masas estatales, los intelectuales que les son afines, la diplomacia, redes de influencias propagandísticas, la coacción a los críticos, a la oposición.

El marketing, supongo, es fundamental para esta alianza anticapitalista y antioccidental.
Naomi Klein es todo marketing, ella es una multinacional en sí misma. Ha conseguido vender a un amplio espectro ideológico de personas sus ideas a través de su libro muy popular y muy hábil más que inteligente en el que incluye tesis absolutamente disparatadas sobre una conspiración masiva que ahora, con la crisis, se cae sobre su propio peso.

¿Es el odio el elemento de unión de todos los elementos de la alianza?
No. También son los intereses. La alianza antisistema es una alianza de poder. Es decir, algunos sólo quieren ir a la contra y con violencia porque es una parte de su cultura y de su forma de ser y otros consideran la alianza como una forma de perpetuarse en el poder y conseguir el poder total.
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