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PRESENTACIÓN

Nuevo libro de Agapito Maestre: pensar hispánico en el Ateneo de Madrid

Nuevo libro de Agapito Maestre: pensar hispánico en el Ateneo de Madrid
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José Luis Roldán
viernes 11 de julio de 2025, 18:28h

Más de medio centenar de personas hicieron frente a la seca canícula mesetaria para acudir al Ateneo de Madrid en la tarde del jueves 10 de julio. Allí, tuvo lugar la presentación del nuevo libro del filósofo Agapito Maestre, Filosofía española de los siglos XX y XXI. Del pensar hispánico, editado en Almuzara.

El acto comenzó con la presentación que la ateneísta Ana Maestro hizo de los invitados, siendo Pedro López Arriba, secretario de la institución que dio acogida al acto, el primero en tomar la palabra. Invitó a todos los presentes a que vieran en Res Hispánica la entrevista que Alfredo Arias y servidor hicimos al profesor Maestre en la Cacharrería del Ateneo, pues ahí confiesa el autor que escribió su libro con el mismo propósito que el romano Diógenes Laercio, a saber: mostrar las Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres del pensamiento hispánico de los últimos dos siglos. Esta obra, señaló López Arriba, expone la filosofía de los pensadores hispanos en el seno de sus trayectorias vitales. Además, aborda la grandeza de los maestros a partir de sus discípulos: dos exiliados en el 39, Gaos y Zambrano, comparecen para mostrar el valor de la filosofía de sus maestros exiliados en el 36, García Morente y Ortega. Y muestra cómo muchos de esos exiliados en Hispanoamérica reunificaron el pensamiento español que se quebró en la península durante la Guerra Civil.

El escritor Jorge Casesmeiro celebró el compromiso con el trabajo intelectual del profesor Maestre, pues desde que se publicó en 2020 Razón en vena, un diálogo filosófico del escritor con el filósofo, nuestro filósofo había publicado seis libros en apenas cinco años. En esta intervención también se citó a un prócer romano, en este caso a Dionisio de Halicarnaso y sus Antigüedades romanas, pues esta obra y la que se presentaba aquella tarde compartían la misma condición: historias que albergaban una filosofía que es enseñada con ejemplos vitales. Casesmeiro reivindicó el subtítulo de la obra –Del pensar hispánico– como el auténtico título de la obra, de modo que un subtítulo más conveniente sería Una razón vital de los maestros españoles, ya que el profesor Maestre nunca separa el pensamiento de la carne que le da vida. Siguiendo con la consideración de los títulos de sus últimas obras, sugirió que su libro sobre Menéndez Pelayo, El gran heterodoxo, podría haberse llamado como el que dedica a Ortega, El gran maestro, sólo que con la apostilla que Ortega nunca quiso tener, ya que el joven madrileño albergó cierto resentimiento hacia el genio santanderino. Y es que tanto El gran maestro, como El gran heterodoxo y Filosofía española de los siglos XX y XXI hacen patentes las continuidades y rupturas del pensamiento español a través de los discípulos, y a veces falsificadores, de los grandes maestros del pensamiento hispano.

Pedro Corral, diputado por el Partido Popular en la Asamblea de Madrid, confesó que al ser un historiador leyendo un libro de filosofía se sintió como el que se cuela en una fiesta –del pensamiento– al ser embaucado por su música –el estilo–. Advirtió a los presentes que esta obra fue escrita a partir de la visita del autor a dos exposiciones, organizadas en la Biblioteca Nacional de España, relacionadas con la diáspora de los exiliados: El exilio intelectual español en Puerto Rico (2023) y Unamuno y la política. De la pluma a la palabra (2024). Esta última exposición, en una ficha que acompañaba la fotografía de la Comitiva fúnebre con los restos de don Miguel de Unamuno, sembraba dudas sobre la relación que el falangista Bartolomé Aragón pudiera haber tenido con el fallecimiento del bilbaíno. Baste este ejemplo, dijo el señor Corral, para hacerse una idea de las actividades de este gobierno sobre sobre la diáspora de los exiliados. Frente al afán guerracivilista de la ley de (des)memoria histórica, el libro del profesor Maestre contiene una idea de España que no es política, ni ideológica ni de uso partidista; una idea de nación con la que se sintieron identificados los que estuvieron dentro y fuera de España durante la primera mitad del siglo XX. Esta obra, sentenció, es un retablo de las vidas desgarradas por la Segunda República, la Guerra Civil y el franquismo, pero que nos da aliento al enseñarnos las semillas de esa diáspora que germinaron al otro lado del charco.

Finalmente, el profesor Maestre tomó la palabra haciendo una enmienda al latinajo baconiano de la primera página de la Crítica de la razón pura de Kant: De nobis ipsis silemus (De nosotros mismos callamos). Falso. Hay que desconfiar de todos aquellos que no defienden con pasión visceral sus propias razones. Y es que con pasión contó al público las razones que le condujeron hasta un descubrimiento sobre María Zambrano que asombró en su momento al historiador allí presente. Hacia 2002, cuando fue expulsado de su cátedra en la Universidad de Almería por el PSOE, empezó a trabajar en la radio con Carlos Herrera en una sección de cultura. Entre sus oyentes, estaba Rafael Tomero Alarcón, quien insistió en contactar con el profesor Maestre. Este Rafael resultó ser el primo hermano de María Zambrano Alarcón, el cual estaba entusiasmado de que por fin alguien se refiriera a su prima como la pensadora de Dios y de España. Rafael Tomero puso a disposición del profesor todas las pertenencias de la filósofa que había desechado la Fundación María Zambrano, la misma institución que malogró sus obras completas. Muchos años después, cuando animado por su amigo Gabriel Albiac se adentró en el estudio de los desechos de la fundación. Descubrió que el que fuera cuñado de María Zambrano, y con quien cruzó el paso fronterizo de La Junquera en un Rolls Royce hacia el exilio, era Manuel Muñoz Martínez. Esto fue todo un hallazgo para Pedro Corral, porque Muñoz Martínez no era un republicano más: fue el responsable de la seguridad ciudadana en Madrid, por el Ministerio de Gobernación, durante los años de la guerra y las checas. Tal y como testimonian los Iranzo Enguita, Ortega no habría salido vivo del Madrid republicano de haber tenido conocimiento el cuñado de su discípula, Muñoz Martínez.

Ninguna referencia encontrarán en los plúmbeos tomos bizantinos de los zambranólogos sobre estos hechos, tan sólo en el libro del profesor Maestre y en la novela Mano en candela, de Aquilino Duque. A la luz de esto, no es de extrañar que éste le dijera a aquél en 2002: «Tienes que estar muy contento de que te hayan echado de la Universidad porque vas a aprender mucho».

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