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ETAPA 12

Tour Francia. Un brillante Pogacar se venga en Hautacam: segundo KO a Vingegaard

Tour Francia. Un brillante Pogacar se venga en Hautacam: segundo KO a Vingegaard
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(Foto: EFE)
jueves 17 de julio de 2025, 19:27h
Actualizado el: 18 de julio de 2025, 16:16h
Ataque tempranero, valiente y autoritario del esloveno, que metió dos minutos a su máximo rival. Evenepoel rozó la lona. Los españoles, sentenciados. Clasificaciones

A Tadej Pogacar le afecta mucho más el calor que a Jonas Vingegaard y se le da mal Hautacam (allí vivió en 2022 uno de sus peores días como profesional). Con esas dos presunciones, compartidas por muchos analistas del ciclismo internacional, arrancó el fenómeno esloveno este jueves la duodécima etapa del Tour de Francia. Es más, en su mochila también cargaba con la caída sufrida en el final de la etapa previa. Es decir, todo apuntaba a que iba a padecer de lo lindo en esta jornada calurosa que regresaba al coloso de los Pirineos. Sin embargo, el mejor corredor del presente (y ya uno de los más espléndidos de la historia) rompió con todos los augurios y incluso arrasó con la lógica. Obró una de esas ascensiones que ascienden a la tradición oral, que narrarán los abuelos a sus nietos, para recuperar el 'maillot' amarillo.

Donde unos esperaban otro hundimiento en base a la elevada temperatura corporal, el vigente campeón del mundo ofreció un golpe de gracia a sus competidores. Subió el mítico puerto en unos asombrosos 35 minutos, habiendo atacado a 12 kilómetros de la meta (sólo llevaban poco más de 1.500 metros de subida). Refrescó el aroma ancestral de aquellas aceleraciones a pie de puerto que engancharon a varias generaciones a este deporte. Y después gestionó la ventaja con un aplomo que asusta. Parece haber mitigado aquella pulsión ganadora descontrolada y desordenada que le arrebató dos Tours. En la cima de Hautacam le metió 2:10 minutos a un Vingegaard impotente. Que comprobó en esta fecha su inferioridad. A igualdad de condiciones, tiene poco que hacer. Queda en la general a una distancia de 3:31 minutos con media carrera por disputarse.

Vingegaard no da la talla

La primera gran etapa de montaña deparó un trazado de 180.6 kilómetros que arrancó en la localidad de Auch y circuló durante 122 kilómetros en un terreno favorable. El picante empezaría en el tercio final del recorrido, pero el Visma | Lease a Bike comenzó rápido a tratar de poner nervioso al favorito. Aceleró y el gran grupo quedó hecho pedazos. De ahí surgió la escapada del día, conformada por la no desdeñable cifra de 46 ciclistas. Viajaban en esa fuga nombres de los dos equipos más poderosos (Tim Wellens y Tisej Benoot) o representantes del Movistar Team como Einer Rubio, Iván Romeo y Pablo Castrillo. No obstante, el mejor clasificado era el jefe de filas del Ineos Grenadiers, un Carlos Rodríguez que todavía sigue buscando su mejor versión en esta edición 102ª de la 'Grande Boucle'.

Nadie quiso aflojar, ni la escapada ni el pelotón, de modo que completaron 52 kilómetros en la primera hora. El ritmo anunciaba explosiones en el desenlace de la etapa y acontecieron en el primer gran puerto de este Tour, el Col de Soulor (primera categoría, 11,8 kilómetros al 7,3% de desnivel). Ahí se acabaron las bromas y la carretera puso en su lugar a todos los aspirantes. En el grupo de cabeza atacó Michael Woods, que hizo cima con 50 segundos de ventaja sobre el grupo de Carlos Rodríguez. Dos minutos después llegó un grupo de favoritos en el que el Visma puso caro el viaje. Tanto subió la exigencia que el bloque neerlandés llegó incluso a sacar de punto a Matteo Jorgenson. Sorprendió ver al estadounidense ceder unos metros cuando se puso a tirar su compañero Sepp Kuss. No es normal en un equipo tan bien coordinado asistir a semejante desbarajuste. Porque el actual ganador de la París-Niza jugaba un rol importante para desgastar a Pogacar si seguía cerca de ellos en la clasificación general.

Así pues, el Visma tensó sin atacar a Tadej y le salió regular la jugada. Eso sí, sacó de eje a un Remco Evenepoel que no sólo evidenció que está lejos de los dos favoritos, sino que ahondó en la sospecha de su incapacidad para superar la alta montaña con los mejores. Con él se quedó también un Enric Mas que cedería en meta 16 minutos. Ya no le quedan argumentos para seguir defendiendo su candidatura en la general, aunque fuera al 'Top 10'. En el Movistar deberán repensar el rol del balear... un año más. Con el Soulor como filtro y las fuerzas cediendo, los corredores se toparon de inmediato con la siguiente ascensión. El Col des Bordères (segunda categoría, 3,1 kilómetros al 7,7%) dejó al ciclista local Bruno Armirail como el único superviviente de la fuga (Carlos Rodríguez ya se había descolgado y llegó en meta con 12:31 minutos de desventaja) y sentenció de manera definitiva Jorgenson. El Visma también dejó sin fuerzas a otro de los grandes escuderos de Vingegaard, el vigente campeón del Giro de Italia, Simon Yates. Y Kuss duró poco más.

Pogacar se desquita en Hautacam

Mientras tanto, el UAE Emirates de Pogacar asistía en calma al desmoronamiento del plan oponente. El Visma, en un dilema por Jorgenson que les obligó a bajar el ritmo, no exigió al esloveno. Tanto hubieron de rebajar la tensión que permitieron regresar al tocado Evenepoel. Y visto lo visto, en el recorrido del valle que desembocaría en la subida decisiva, el UAE dirigido por Joxean Fernández "Matxín" tomó el mando. Su líder transmitió que estaba en buena forma, con buenas sensaciones, así que sus potentes gregarios realizaron el trabajo oportuno. Lo que parecía una estrategia reactiva, pendiente de los ataques de Vingeggard, se transformó a toda velocidad en un guión ofensivo. Wellens aceleró en el llano y Jhonatan Narváez prendió el incendio cuando asomaban las primeras rampas de Hautacam (categoría especial, 13,5 kilómetros al 7,8%). El ecuatoriano, que está en excelente estado de forma, destrozó el grupo de favoritos. Con su arrancada atronadora dejó también temblando al danés, ya asilado y que vio cómo Pogacar se escapaba con sólo un kilómetro y medio de subida.

Tadej lanzó su órdago con valentía y coraje. El UAE había transmitido en la previa que su jefe de filas estaba con "rabia" por la caída del miércoles en Toulouse. Parecería que en las cuestas pirenaicas recondujo esa emoción y pedaleó con ardor hacia la gloria. Supo desde que cosechó 10 segundos de renta que estaba corriendo para ganar la etapa y, sobre todo, para ganar el Tour. Y voló, arropado por la ingente masa de aficionados que se agolparon en esta espectacular llegada en alto. De un plumazo la ventaja era de un minuto y en el último kilómetro llegaba a los dos minutos. Jonas yacía en un desierto de fuerzas, en la agonía más pura. Y casi le alcanzó en meta el prometedor Florian Lipowitz, que había hecho todo lo posible para revivir a Primoz Roglic hasta que su equipo le dio permiso para ir hacia el podio. En la general queda Evenepoel todavía en la tercera plaza, a 4:45 minutos del liderato, pero el germano se acerca a ese cotizado tercer peldaño de París.

Emmanuel Macron, presidente de Francia, se unió meta a la ovación a un Pogacar que vengó aquel desfallecimiento de 2022 del mejor modo. "¿Revancha? La etapa de 2022 estaba en mi mente y ahora soy yo quien ha ganado. Lo habíamos preparado muy bien con el equipo y eso facilita las cosas (...) Teniamos esta etapa subrayada desde hace tiempo", confesó antes de enfundarse el amarillo de nuevo. Y mostró una prudencia que habla de la experiencia vivida: "Es cierto que tengo una ventaja confortable, pero queda mucho por delante. Tengo que seguir con calma, manteniendo este ritual. Hasta que no se cruza la meta de París esto no ha terminado". A sus 26 años ha allanado la que puede ser su cuarta conquista del Tour. Y todavía no ha llegado al esplendor físico, según marca la ciencia.

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