El codirector del Proyecto Atapuerca, Juan Luis Arsuaga, ha confirmado este martes que el Homo antecessor, una de las especies humanas más antiguas de Europa, practicaba el canibalismo, según los últimos análisis presentados durante el balance de la 47ª campaña de excavaciones en la Sierra de Atapuerca. Los hallazgos refuerzan la hipótesis formulada por el equipo desde hace años, tras el estudio de restos óseos con marcas de corte humano en el nivel TD6 de Gran Dolina.
Hallazgos que confirman el canibalismo
Durante la campaña, que ha reunido a más de 300 investigadores nacionales e internacionales, se han continuado los trabajos en el nivel TD6 del yacimiento de Gran Dolina, donde en los años noventa se descubrieron los primeros restos de Homo antecessor. Los últimos estudios morfológicos y tafonómicos de fragmentos óseos han confirmado la presencia de marcas de descarnamiento, fracturas intencionadas y evidencias de procesamiento humano, típicas de prácticas de canibalismo.
“No se trata de un ritual, sino de un canibalismo con propósito alimenticio”, explicó Arsuaga, quien señaló que los individuos consumidos eran probablemente niños y adolescentes de otros grupos humanos, posiblemente enemigos o ajenos al grupo dominante.
Avances en otros yacimientos
Además de Gran Dolina, se han excavado otros diez yacimientos en la Trinchera del Ferrocarril y la Cueva Mayor. En Sima del Elefante, los investigadores han llegado a niveles de hasta 1,2 millones de años de antigüedad (TE9), donde han encontrado útiles líticos primitivos. En el Penal, se han introducido sistemas mecánicos para acceder a zonas profundas, y en el Portalón y la Cueva del Mirador se han documentado restos de ocupaciones neandertales.
El fósil de un león de las cavernas, el cráneo de un jaguar europeo, restos de ratones domésticos o un punzón hecho con hueso de perro son otros de los descubrimientos que ha ofrecido la campaña de excavaciones en los yacimientos de la sierra de Atapuerca, más allá de los fósiles humanos.
En Estatuas Interior, donde se ha ampliado la zona de excavación en busca de nuevos fósiles humanos de neandertales, se ha hallado una falange de león de las cavernas, una especie que todavía no se había encontrado en el yacimiento, ha explicado el codirector del Proyecto Atapuerca Juan Luis Arsuaga, en la presentación del balance de la campaña de excavaciones.
Mientras, en el Portalón de Cueva Mayor se han encontrado restos de ratón doméstico en los niveles de la Edad de Bronce, en concreto dientes y excrementos, y podrían ser la presencia más antigua de esta especie registrada hasta ahora en la Península Ibérica, según el codirector José Miguel Carretero.
Carretero ha destacado, igualmente, la aparición de un punzón realizado con hueso de perro, algo poco común y que permite constatar que en aquella época no solo se consumía perro, algo que ya se sabía, sino que también se aprovechaban sus huesos.
Además, en el nivel neolítico del yacimiento -hace unos 7.300 años- han encontrado muchos restos de caballo salvaje, que muestran la todavía alta dependencia de la caza que tenían los pobladores, lo que se ha convertido en una de las sorpresas de la excavación, que abre la puerta a la investigación.
Jaguar y un macaco
En el catálogo de hallazgos no humanos de Atapuerca se incluye un cráneo completo de un jaguar europeo, en el nivel TD3 de Gran Dolina, el primer nivel fértil de uno de los yacimientos más importantes (allí han aparecido 200 fósiles humanos de antecessor y se ha documentado la práctica del canibalismo).
También una mandíbula casi completa de un antepasado del lobo, así como mandíbulas de caballo, falanges de ciervos gigantes, restos de bisontes y rinocerontes y muchos osos, lo que demuestra la gran diversidad faunística del yacimiento.
Y en Galería, utilizada hace 300.000 años como lugar de aprovisionamiento de recursos animales como trampa natural, entre los 1.300 restos faunísticos recuperados destaca un molar de un macaco, la primera vez que se encuentra esta especie animal en el yacimiento.
Además, en la Cueva de El Mirador, en los niveles de neolítico antiguo (7.000 años) se han encontrado nuevas muestras de fauna doméstica, cerámica e instrumentos líticos y óseos, y restos de calizas con pigmentos que podrían corresponder a murales.
En especial, la codirectora Marina Mosquera ha destacado un fragmento de caliza con trazos en pigmento negro, posiblemente carbón, sobre el que caben diferentes hipótesis de interpretación, porque en Atapuerca todo suma para comprender la evolución humana
Importancia internacional y apoyo institucional
La campaña de 2025 ha contado con financiación reforzada por parte de la Junta de Castilla y León, que ha aumentado su aportación un 19 %, hasta los 190 000 euros. La Fundación Atapuerca, el CENIEH y diversas universidades han colaborado en las tareas de excavación, conservación y análisis de los restos.
Arsuaga subrayó la importancia de los yacimientos de Atapuerca para entender la evolución humana en Europa: “Aquí no solo estamos reescribiendo la historia. En muchos casos, la estamos escribiendo por primera vez”.
Futuras investigaciones
Los investigadores esperan ampliar en las próximas campañas el análisis de restos humanos con tecnología genética y continuar la exploración de niveles profundos en TD6. El equipo también planea publicar nuevos estudios sobre la dieta, el entorno y la estructura social del Homo antecessor, a partir de los hallazgos de este verano.