Pedro Sánchez ha pedido a José Luis Rodríguez Zapatero que de desplace a Suiza para negociar con Carles Puigdemont el apoyo de Junts al Gobierno y, en especial, para alcanzar un acuerdo sobre los presupuestos que sueña con aprobar en 2026. Es una ardua tarea, pero nadie como el expresidente socialista puede conseguirlo.
Como comentamos en El Imparcial, José Luis Rodríguez Zapatero sembró la cizaña populista que aprovechó Pedro Sánchez para llegar al poder y que, ahora, inspira al Gobierno en su deriva política. Desde que abandonó la Moncloa, se dedica a ser el embajador personal y el mayor defensor de las tropelías del dictador Maduro. Todavía no ha dicho una palabra del fraude electoral del sátrapa caribeño. Se ha convertido, además, en el mayor defensor y gestor de los pactos con los herederos de ETA y también de los golpistas catalanes. Y ahora tiene previsto convertirse en el gran mediador del presidente español con el prófugo de Waterloo, con quien ya ha compartido largas charlas para intentar que apoye al Gobierno.
Zapatero reconoció en una entrevista en “La Vanguardia que Pedro Sánchez ya asume que es necesario “un plebiscito sobre el régimen”; esto es, que permita la celebración de un referéndum de autodeterminación. Y así lo contó el expresidente en su entrevista: “Hay un hilo conductor que es el reconocimiento de la identidad nacional de Cataluña. Es uno de los puntos de los pactos de Bruselas (acuerdos entre PSOE y Junts para la investidura de Pedro Sánchez en noviembre del 2023). Ese compromiso se debe traducir en políticas, en hitos, en realizaciones visibles. Estamos en ese proceso. Creo que a lo largo de este año, especialmente en la segunda parte del 2025, se verán concreciones".
Además de la aplicación real de la amnistía, Puigdemont busca la independencia total de Cataluña a través de la cesión de Sánchez de competencias que hasta ahora eran exclusivas del Estado, como la inmigración, el control de fronteras o la soberanía fiscal que ya están en marcha. Esto es; según Zapatero, ese “reconocimiento de la identidad de la nación catalana”, es “el hilo conductor” para amarrar los 7 escaños de Junts que servirían para prolongar la legislatura, aunque sea a costa de desguazar la Constitución. Y resulta evidente que Pedro Sánchez cumplirá con esa exigencia, como con cualquier otra, si le sirve para lograr sus objetivos.
Nadie, pues, como Zapatero para convencer a Puigdemont de los beneficios que obtendría si apoya a Sánchez. Y nadie como Zapatero para culminar con sus tejemanejes la deriva totalitaria y anticonstitucional que él mismo inició. Sólo falta que el expresidente socialista sea capaz de convencer también a Podemos, que se ha convertido en la china en el zapato de este Gobierno. Pero lo intentará con tal de apoyar al Gobierno de su mejor alumno.