Son excepcionales las tardes, cuando los diestros se quedan con tan poca materia para torear, pero logran faenas de interés. Los toros procedentes de Loreto Charro y otros tres de Vellosino tenían hechuras modestas, poca fuerza y embestidas de poca clase, salvo el primer de Luque y el segundo de Ortega. Así, los tercios de varas fueron un tramite; a veces, los animales se caían nada más llegar al equino. Curro Javier se destacó lidiando y Raúl Caracol se destocó por los pares de banderillas. Sencilla, sentida y breve fue la ceremonia de entrega a Daniel Luque del premio por sus faenas del año pasado.
Morante de la Puebla tuvo un lote soso. Jaranero (1º 7/21 Vellosino) aguantó unas cuatro series y se descompuso. Morante aprovechó para torearlo en corto y con gran naturalidad y duende, igual que a Barbuquillo (4º 5/21 Loreto Charro) cuya embestida se quedaba corta. Dos faenas tuvieron una ligazón excelente que quedó sin premio. La espada no estuvo del todo certera.
Barbalarga (2º Loreto Charro) fue cambiado por Fandango (2ºbis 2/21 Loreto Charro). Daniel Luque hizo un quite esmerado por delantales, siguió por estatuarios con la pañosa, apostándolo todo: el remate de una tanda fue principio de la siguiente, la naturalidad, la decisión del diestro, los adornos de buena ley…, todo eso llevó a una faena de extraordinaria verticalidad y belleza. La rubrica de la espada con un volapié al toro inmóvil y la plaza se llenó de pañuelos. La presidencia no concedió el segundo trofeo que llegó con Nochemalo (5º 3/21 Vellosino). Este animal, abanto, algo reservón, se caía a menudo, así el diestro tuvo que mantenerlo en pie, corregir su embestida y esquivar las tarascadas que le proporcionaba el morlaco. Una estocada en los rubios y un trofeo para abrir la puerta grande.
Juan Ortega lo puso todo para estar a la altura de sus compañeros del cartel. La media docena de verónicas a Nochetriste (3º 7/21 Vellosino) prometía ser un prólogo a una faena grande. El colorado iba distraído, pero cuando se metió en la faena tuvo celo, mas faltó algo de temple al principio, ya que los muletazos quedaban enganchados, mejorando las últimas series en redondo. La espada cayó muy bajo, lo que dejó a Ortega sin premio. Con Madrileño (6º 5/21 Loreto Charro) el diestro desplegó todo su repertorio: sembró la faena de molinetes, desplantes, tocando el pitón y de pases con la muleta planchada en la cara del noble bruto.