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TOROS

Crónica taurina en El Imparcial. Azpeitia: Murteira Grave y su gran tarde

Crónica taurina en El Imparcial. Azpeitia: Murteira Grave y su gran tarde
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(Foto: Efe)
lunes 04 de agosto de 2025, 08:00h

Murteira Grave eligió esmeradamente el sexteto para Azpeitia: parejas hechuras, edad de cinco años o a punto de cumplirlos. Además, resultaron ser prontos en el caballo y sus faenas transcurrieron en los medios, exceptuando al manso 3º. La tarde comenzó con la entrega del premio al ganadero portugués por Almirante, el toro indultado en 2024. Andrés Revuelta se desmonteró junto con Fernando Sánchez por los pares de rehiletes.

Borja Jiménez tuvo un lote inmejorable y se dio cuenta inmediatamente. Camarero (2º8/10) acudió a los estatuarios y pases cambiados con alegría. El toro tuvo el ritmo y profundidad para acompañar los muletazos de Borja Jiménez. El torero crecía al ver un animal tan entregado como noble. Una oreja. Borja citó a Vucano (5º11/20) con largas cambiadas y veroniqueó a gusto. Agarrado al estribo, sonriente, de nuevo logró una faena completa, intercalando molinetes de rodillas entre tandas. Una oreja. Obviemos la colocación de la espada en ambos casos, porque lo que consiguió es matar rápido.

Paco Ureña citó a Nuñez (1º 11/20) de rodillas y éste dejó una muleta despanzurrada de una embestida. El diestro persistió y realizó el lance emocionando al público. El toro cabeceaba y no fue fácil de abordar con la pañosa, pero Ureña aprovechó sus conocimientos para limar las asperezas y llegó a tocarle un pitón a la fiera, y puliendo las series. La espada algo baja, pero entera. La petición fue unánime, pero la presidencia quedó en sus trece y le negó un trofeo. ¡Muy mal la presidenta! La faena con Bienvenido (4º8/20) tuvo dos partes: la primera iba como la seda, hilando los pases en tandas, buscando la mejor colocación; la segunda parte llegó cuando el animal se cansó y comenzó a protestar: Ureña se jugó la vida metido entre los pitones. La espada lo dejó sin premio.

Guadairo (3º8/20) salió para Tomás Rufo y resultó ser un manso de solemnidad. Aunque no se hizo rogar para ir al caballo, se fue enseguida al sentir la puya. El animal buscó el refugio de los chiqueros, donde Rufo tuvo que hacer toda la labor con la flamígera en la mano. El diestro estuvo acertado con los terrenos y firme. Logró una faena de mérito. Fusilero (6º12/20) fue otro cuento: un toro noble, de embestida larga, se plantó en los medios y Rufo aprovechó su condición para una faena larga, rematada por bernardinas y luquesinas. Una oreja.

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