Los
obispos han querido subrayar, tras el veto a las
fiestas musulmanas en Jumilla, que las manifestaciones religiosas públicas, entendidas como
libertad de culto, están amparadas por el derecho a la libertad religiosa, un derecho humano fundamental -dicen- protegido por la Constitución española.
De esta forma, la Conferencia Episcopal Española (CEE) se une a la postura de la Comisión Islámica de España en relación a la decisión del Ayuntamiento de Jumilla de prohibir las celebraciones religiosas en sus instalaciones municipales.
La Constitución blinda ese derecho fundamental en su artículo 16.1, que indica: "Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley", recuerda La Conferencia Episcopal.
Y por eso, a juicio de los obispos, la única intervención posible por parte de las autoridades públicas es ante "la perturbación del orden público que estas celebraciones puedan causar".