DESDE ULTRAMAR
México: El secretario de Estado yanqui y la misma baraja mundial
jueves 04 de septiembre de 2025, 20:16h
La verdad es que esperábamos algo más, algo desastroso. No sé porqué se tenían tantas expectativas. Ya sabíamos que Marco Rubio no vendría a México si no traía una agenda más estructurada que la del botarate de su jefe y no por desdén, como afirmaban torpes opositores mexicanos. Rubio es la muestra del desparpajo, del caos que en política exterior tiene Estados Unidos. Claro, si la cabeza estuviera bien, los pies no divagarían, exactamente como le ha sucedido al yanqui en su anunciada visita del 3 de septiembre a Ciudad de México, donde ha hablado en español con su acento de cubano de primera generación, como si se tratara de su abuelo ilegal, porque así entró a Estados Unidos, y como paradojas de la vida a su nieto le toca ser un antimigrante impresentable. Es lo que hay.
Como nota al margen le diré que esta semana me topé con una mexicana trumpista en mis redes sociales. La he bloqueado porque el rebuznante y pestilente discurso trumpista no merece atenderse en lo más mínimo en mi espacio personal.
Prosigo: al dato de que gracias a la capacidad negociadora del actual gobierno mexicano y actuar contra el narco resultan en que México es el país que menos aranceles paga, pese a la reiterada violación del T-MEC por parte de Trump, ahora habrá un programa compartido en cuatro ejes y periódicamente evaluado, no obstante que reitera viejos temas irresueltos en una ajada baraja, clarificando procederes acordados, repartiendo golpes por igual entre México y EE.UU. a raíz de esta visita y son: Respeto irrestricto a la soberanía y a la integridad territorial, la responsabilidad compartida, la confianza mutua y la colaboración coordinada sin subordinación; y son mutuamente convenidos. De ahí su valía porque desarticulan fantasmones de invasión de EE.UU. a México.
No son poca cosa, ya que desbaratan presiones y amenazas de Trump, incluida la invasión a México, ya le digo. Consentida o no. Y ¡claro! sabemos bien qué nada es seguro con Trump. Apenas dos días antes decía que los narcos gobiernan en México en declaraciones salidas de tono y dos días después, Rubio hablaba de colaboración sin precedentes. ¿Entonces? Eso es parte del desbarajuste discursivo yanqui que los tiene entrampados en política exterior en sus trastabilleos permanentes en el orden mundial. Y tales acuerdos buscarán alcanzar una frontera compartida más segura, afirman ambos gobiernos. Aunque sabemos bien que EE.UU. fracasó en su combate a las drogas, repleto de drogadictos creados por su propia dinámica social y su carencia de autocrítica. Decir que se drogan por culpa de Venezuela es una supina idiotez inaceptable. Eso es solo no asumir.
Así, con esta visita se conjuraron en teoría los peores augurios planteados por la desacreditada prensa yanqui retomada por los medios opositores mexicanos siempre encandilados con tal, las más de las veces torpes en sus análisis estériles desinformados al por mayor, planteando que Rubio llegada como una suerte de mandamás replicado de su jefe. No, parece que meses de negociación previa consiguen una suerte de tregua a las fregaderas de Washington. Espacios comunes y reiterar lo sabido solo remacharon la visita. ¿Qué era la agenda de Rubio? No, es mutua. Los problemas son mutuos y nacen de ambos lados de la frontera común.
Cabe apuntar los términos del anuncio de la visita. Un tono poco diplomático: “[…] para impulsar las prioridades clave de Estados Unidos. Entre ellas se incluyen medidas rápidas y decisivas para desmantelar los carteles, detener el tráfico de fentanilo, poner fin a la inmigración ilegal, reducir el déficit comercial y promover la prosperidad económica y contrarrestar a los actores malignos extracontinentales.”. Advertía injerensismo, proteccionismo comercial y quimeras irresolubles si no se implica el visitante. Siendo así, estaría esperándolo la presidenta de México y no solo su homólogo y justo para defender los intereses de México. Aludir a China como agente extracontinental maligno es una ridiculez absoluta y hollywoodense. No hay seriedad.
El texto lo extraigo de la página del Departamento de Estado, que coloca la fatua frase “esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés”. Ya sabe, la necedad de negar que es el segundo país con más hispanohablantes del mundo. Cuánta fatuidad y cuánta torpeza de persistir en que solo el inglés sea su lengua oficial. Payasos, como si advance key U.S. priorities fuera lenguaje cifrado, encriptado. Nada del otro mundo ni novedad alguna.
Días antes, el impresentable congresista Ted Cruz se escandalizaba de que México rechazara la “ayuda” ofrecida por EE.UU. para combatir al narco. El yanqui sabe que implicaba varias cosas y se las calló: enviar tropas a México, esas que no quieren en sus propias calles. Perseguir al narco, exactamente como no lo hacen en su país, repleto de. Que lo fácil es dejarlos entrar, lo difícil es echar a los yanquis. Y, en efecto, propone a ir a México a luchar contra lo que EE.UU. es el causante: de traficar, plantar droga en su propio país, producirla y consumirla. Estamos hechos con semejante ofrecimiento desvergonzado e irresponsable de parte de los yanquis.
Sí, los opositores mexicanos aducen que no hubo una firma de un acuerdo. No les basta el comunicado que habla de trabajo conjunto. Allá ellos. Siempre tan extraviados. Para mí, la palabra clave es entendimiento, vocablo que mata las amenazas e intentonas yanquis. Eso vale y mucho. Y si son palabras, mejor que algo firmado que de todas formas incumplirá EE.UU. bajo Trump, cual su costumbre. Se habló de implementar un simple programa. Bueno, será vinculante si ambos países se responsabilizan. EE.UU. también tiene mucho qué hacer y no ha hecho para arreglar todos los temas que alega preocuparle en la frontera compartida.
Así, para muchos mexicanos no nos es bienvenido Rubio, como no lo es su presidente. Así que estén tranquilos. Habémos quienes no estamos preocupados de que no nos extiendan o nos retiren su visa. No callaremos. De cualquier manera no pensábamos poner un pie allí, mientras esté ese troglodita en la Casa Blanca.
El ajedrez mundial solo se reinventa, porque mientras Rubio vio no cumplir sus metas, de haberlas, bajo presión, y solo especulamos, el mundo sigue respondiendo a Estados Unidos. Ya dejaron de enviarle correo una treintena de países, México incluido, por los altos aranceles; y mientras China, en su 80 aniversario de la victoria sobre Japón, lanzaba la frase “China es imparable” y efectuaba un despliegue militar encubierto de desfile como hicieron las demás potencias este año, selló pactos comerciales regionales, y con Rusia e India destacadamente, desestimando así las ilegales sanciones yanquis a los BRICS, que no se amainan. Ponen en la mira a Estados Unidos, que en realidad solito se ha puesto en la mira. Claman esas alianzas por un multilateralismo. Y el discursillo de que no son democracias vale menos que advertir que sí son potencias nucleares. No pierda de vista a India. Es potencia nuclear, tercer ejército más grande del mundo y aliado económico no menor que da pasos advirtiendo a EE.UU. que le deje de tocar las narices. Sudáfrica o Brasil no son Rusia o China o India. Ojo.., y con Putin, que sigue airoso.
El amago de Estados Unidos situando barcos en el Caribe aduciendo combatir al narco acusando a Venezuela, no sorprende si no fuera por el petróleo venezolano vendido a China, 90 % de tal a ese adversario. O por sus alianzas con Irán, sus acercamientos con Rusia. Maduro es lo de menos y lo saben. Y eso de importarles el narco, por favor. Tantito de por favor. Ellos, los yanquis, los principales causantes mundiales de su existencia y principales beneficiarios. La corrupción también habla inglés, aunque les fastidie que se les repita. No dije “joda”, porque puede haber niños leyendo esto. Y sí, ya lo creo que tienen mucha cara los yanquis. Es cuanto.