Desde diversos sectores del Partido Socialista se viene sugiriendo con creciente insistencia la necesidad de dar un impulso al Gobierno dejando caer lastre para remontar el vuelo. Las encuestas difieren sobre la intención de voto que asignan al Partido Socialista y al Popular, pero todas coinciden en señalar una tendencia, y es que el PP recupera intención de voto y que los socialistas caen, de modo que o bien están igualados o bien es el partido de la oposición el que tiene una ligera ventaja. Este martes, el diario La Razón recogía una encuesta que suspendía a todos los ministros menos a cuatro: De la Vega, Chacón, Rubalcaba y Miguel Sebastián. Y el hecho de que diez de sus ministros sean conocidos por la mitad o menos de los españoles revela el bajo perfil del Gabinete.
Calendario electoralEsta situación se produce en un momento clave para los partidos políticos, porque en pocos meses se enfrentan a tres elecciones: dos autonómicas, las vascas, y las gallegas, y unas europeas en junio, a las que se podrían sumar unas elecciones catalanas antes de tiempo, en un momento de difíciles equilibrios y mucho desgaste para el tripartito. Parte del deterioro del Gobierno se debe a la crisis económica, y todos los analistas prevén que en 2009 la economía sufrirá un retroceso. Las perspectivas para 2010 son mejores, pero no alcanzan al nivel de crecimiento necesario para que deje de deteriorarse el mercado de trabajo, por lo que el Gobierno se enfrenta a dos años duros en materia económica, y por tanto política.
La estrategia del PP de centrarse en ese ámbito no le permite despegarse del Gobierno en la intención de voto, pero sí recuperarse hasta alcanzar a los socialistas e incluso superarles tímidamente. El Gobierno necesita recuperar la iniciativa en este ámbito, y siete planes de recuperación en siete meses no han logrado que se recupere la economía, la confianza en el Gobierno, o la intención de voto hacia los socialistas.
A partir de aquí, Zapatero podría seguir dejando que Pedro Solbes siga aguantando el chaparrón de lo más duro de la crisis, pues un nombre nuevo en esta cartera, a año y medio o dos años de que comience a recuperarse el empleo, puede suponer “quemar” al nuevo ministro. Pero el Gobierno piensa que necesita un impulso antes de que empiece el calendario electoral de 2009, por lo que la crisis de Gobierno podría ser inminente.
Vegara, Almunia, SebastiánLa cartera de Economía es clave, pero lo urgente es saber quién puede sustituir a Pedro Solbes, que ha sido el último ministro de Economía socialista desde 1993, cuando ocupó ese cargo en el último gobierno de Felipe González. El primer nombre es el de Miguel Sebastián, persona de absoluta confianza de José Luis Rodríguez Zapatero, y que en la rueda de prensa posterior a su nombramiento como ministro de Industria, ya hablaba como si la cartera que ocupase fuera la de Economía. Era el hombre para sustituir a Solbes tras la presidencia española de la UE, que concluye en junio de 2010, según pudo saber El Imparcial.
Pero también suena otro nombre con gran fuerza. Es el del secretario de Estado de Economía, David Vegara, una persona que cuenta con la confianza de Solbes, pero que también tiene la de Miguel Sebastián. Y no es el único. Jesús Caldera sonó como sustituto de Solbes justo antes de las elecciones, y es de la total confianza de Zapatero, pero se le relaciona con la llegada multitudinaria de inmigrantes por su regularización masiva y el efecto llamada, y ello le podría llamar precisamente en unos años con paro. Tiene más
Pero tiene más fuerza otro nombre. Es el de Joaquín Almunia. Tiene la desventaja de que no forma parte de la gente de Zapatero. Pero, pese a haberle precedido en la secretaría general del PSOE, no supone para él ningún rival político. Pero cuenta con la ventaja de que tiene credibilidad en materia económica, precisamente por su papel como comisario de Economía de la Unión Europea. Ahora bien, si Zapatero le elige, o bien Almunia se desdice de todos los discursos de los últimos años o la política del Gobierno tendría que cambiar y ser mucho más ortodoxa. Y ello chocaría con su política de recaer en el déficit para pagar gastos sociales, y también con la política antinuclear de Zapatero.
Relevo en exterioresUna de las áreas que podrían sufrir cambios es la de exteriores. José Luis Rodríguez Zapatero, que en 2006 se mofaba de la pretensión de José María Aznar de situar a España en el G8, ha realizado toda una gira mundial, de China a El Salvador, para que nuestro Gobierno entre en el G20. Este viraje podría indicar que, como todos sus predecesores, Rodríguez Zapatero esté pensando en aumentar su presencia en el exterior. Pero para ello tendría que cambiar al ministro.
Moratinos está muy quemado y se piensa ya en colocar a otra persona al frente del Palacio de Santa Cruz. Zapatero podría recuperar a una de sus estrellas, Trinidad Jiménez. Pero para un puesto tan comprometido, en un momento en que Zapatero le quiere dar mucha relevancia a las relaciones exteriores, la cartera debería caer para Bernardino León, que es el hombre del presidente. Fuentes diplomáticas aseguran a El Imparcial que fue Bernardino León quien puso al frente de Exteriores a Miguel Ángel Moratinos.