Al menos en público al musulmán no le interesa el desnudo. Incluso en las playas, donde es raro verlos bañarse, el topless, qué digo, incluso el bikini, es harto imposible. Por si no lo saben capan la pornografía en internet. Y como es bien sabido, además de no comer cerdo, beber alcohol está muy mal visto e incluso prohibido. Por lo que podríamos decir que estas acciones son bien conocidas por el resto de personas no musulmanas. Diríamos que ninguna checa en su sano juicio, se iría a una playa de Dubái a enseñar las tetas.
Siempre he considerado las normas como algo intrusivo. Y si estas tuvieran que ver con tradiciones ancestrales, y ya no digamos con religiones, aún me parecen menos comprensibles. Pero bueno: uno asiste desde otros países –en mi caso Indonesia– a lo que a ellos se les ponga evitando meterme en un buen lío. Siempre y cuando no te molesten de manera absoluta.
Porque eso es lo que ha ocurrido esta misma mañana –concretamente a las seis; con el alba–, que es cuando mis tímpanos se han puesto en marcha –y con ellos mi cerebro– gracias a que una familia, muy posiblemente desestructurada o camino de, ha comenzado su día a berrido limpio junto a la puerta de la habitación de mi hotel.
Al inicio del problema sólo he chistado. Luego, y al ver que no cesaban, he emitido un berrido en donde se entendió bien el todos vuestros muertos. Para finalmente acudir al umbral de la puerta, abrirla y salir a darles los buenos días.Debo aclarar que aunque duerma sin pijama siempre lo hago vestido. Pero que al haber llevado mi ropa el día anterior a la lavandería me había quedado sin calzoncillos, hecho este que ha permitido a mis vecinos verme con calcetines, camiseta y nada más. Ingles mañaneras. Pubis a mansalva.
Lo gracioso es que no me ha hecho falta ni hablar. Ha sido como coser y cantar. Un pene a media asta ha valido para que no sólo regresaran a sus habitaciones, sino para que se quedaran completamente mudos. Y sin siquiera tocarme.
El pudor siempre me ha parecido un retraso. Aunque mucho peor es que te despierten a las seis de la mañana vestidos. Porque si al menos hubieran estado desnudos...