De manteles largos, el Banco de México ha cumplido cien años. Hay motivos para celebrar su existencia y este aniversario redondo. Se justifica estar de manteles largos. Es el resultado de encausar, en su origen, el desparpajo en la emisión de moneda de este país y se ha consolidado como un agente económico de carácter público que contribuye a encaminar la economía mexicana. Le ha costado casi una centuria colocar al frente a una mujer. Es el caso en la actualidad.
Quizá es que salga sobrando preguntarnos si tiene sentido contar con un banco central, que suele ir aparejado a poseer una moneda propia. Mas, puestos a preguntarlo, todo indica que es positivo poseerlo y contar con tu propia moneda, por mucho que a diario el tipo de cambio frente al dólar estadounidense, y al euro y demás monedas fuertes, no le sea favorable. Empero, acomodemos las ideas y los planteamientos. Tenga usted la bondad de proseguir su lectura, si es usted tan amable.
Recordemos que la institución fue creada tras un largo periodo de inestabilidad que supuso ser la Revolución Mexicana, que aceleró o favoreció, finalmente, instituirlo; pero ya antes en el Porfiriato había voces que sugerían establecerlo. Antes de 1925 la moneda metálica era acuñada por el Estado mexicano, pero el liberalismo decimonónico fomentó que los estados de la República y las primeras entidades bancarias pudieran emitir billetes. Hay cada ejemplar más folklórico. Hasta Pancho Villa se hizo los propios y valían…donde mi general se paseaba, claro. Era muy suyo y a ver quién era el valiente que le decía un “no”. Pasarse de guapo con mi general no era lo recomendado.
El Banxico fue creado para ordenar la emisión de moneda, para contribuir a la estabilidad financiera del país, para visibilizar sus recursos y divisas. Algunos desaprensivos insisten hasta hoy en que debe fomentar el crecimiento nacional como si de tal, dependiera. Craso error. Considero que eso es como decirle a tu contador que te haga más rico por el simple hecho de sumar tus emolumentos, cuando el que genera la riqueza eres tú y no él, por muchos malabarismos contables que hiciese. Los hace con tu dinero, no con el suyo.
Es verdad que la centenaria institución sí tiene la encomienda de contribuir a que crezca y permanezca la estabilidad financiera controlando el proceso monetario, resguardando las reservas internacionales, fomentando y procurando el poder adquisitivo de la moneda nacional –con especial cuidado en el control de la inflación– pero de eso a hacernos más ricos como le exigen….no es el generador de la riqueza ni debe serlo per se. No le corresponde.
Banxico dejó de ser la fábrica de billetes a la orden del Estado (1994), obtuvo entonces una autonomía que no siempre ha sido del todo bien entendida ni atendida, pero si uno pasa la lupa por su proceder, sabe que actúa acertadamente. El Banco de bancos tiene sus estamentos y preeminencia sobre el sistema financiero mexicano y es la reserva en divisas, cual banco central que es. Los opositores al gobierno mexicano actual –en una suerte de rebuzno perpetuo incorregible, pues ya no distinguen el blanco del negro– vociferan con el cuento chino [y chino, para más inri] afirmando que no es autónomo, aún demostrando serlo. Es su rol oponente demencial. Verbigracia, cuando se eligió a la actual titular, Victoria Rodríguez Ceja, y leyendo su certero currículum en lides financieras y monetarias, balbuceaban: lo que se necesita es alguien con experiencia en lides financieras y monetarias. ¿Usted los entiende? Yo, tampoco. Dan “peñita” ajena, parafraseando a un zoquete expresidente priista.
Su página hace ya tiempo que utiliza un lenguaje accesible, es puntual en los informes económicos que publica, es adecuado como herramienta de análisis referencial. Eso es meritorio. Tiene sus detractores, pero sus sesudos dichos más hacen de la economía un indebido deporte de apreciación que un argumento serio en contra del Banco central mexicano.
Recordemos que en México, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), dependiente del Ejecutivo federal (ergo, del presidente) determina el ritmo y la traza económica del país. Luego entonces, establecer tal ruta es responsabilidad directa del gobierno bajo la rectoría económica del Estado mandatada por la Constitución federal. De tal se desprende que la Casa de Moneda de México que deviene de la SHCP, acuña el metálico, en tanto que el Banxico emite los billetes; empero, el monto total de dinero existente lo fija el Banco de México atendiendo a los indicadores económicos. También conviene puntualizar que las cifras del Banxico suelen chocar con las de Hacienda. Es normal. ¿Cuál es la razón de tales frecuentes desencuentros y contradicciones? Banxico no se juega la permanencia en las siguientes elecciones federales. El gobierno partidario, Hacienda incluida, sí y ha de salir a defender sus números por muy dispares y contradictorios que los presenten frente a los enunciados por Banxico. Conviene no olvidarlo cuando vemos la disparidad de cifras de uno y otro en temas sensibles como crecimiento, inflación y otros rubros. Sabido es la rivalidad entre equipos económicos de ambas entidades, sin importar el partido que encabece el gobierno de turno.
Sí considero que contar con un banco central propio es positivo como instrumento de medición y control financiero, no obstante que esté sujeto a los vaivenes de la economía mundial que, ya se sabe, ha de sortear considerando que estamos en un mundo interdependiente, para los más y para los menos. Da igual.
Cabe aún expresar que es una magnífica entidad rectora, puesto que no hay como tener tu propia moneda, ya que en buena medida tomas decisiones sobre ella. Banxico ayuda algo. Puedes optar, sí, por el modelo de la UE, pero haciendo que todos renuncien a sus monedas para confeccionar otra nueva. Así, sí. No como propone la peregrina idea de adoptar el dólar estadounidense matando la propia moneda, lo cual nos recuerda una regla económica elemental: tu moneda existe y vale en función de la riqueza generada por ti. Si te “prestan” o facilitan otra que no existe acorde con esos parámetros, es altamente probable que sobrecalentarás tu economía, reventándola, como ha sucedido a varios países.
Visto así, prefiero el peso mexicano con el uso de la ceca timbrando sus creaciones (o sea, la M y esa º sobrepuesta que enseñorean sus monedas) antes que adoptar el dólar estadounidense, tan devaluado, tan cuestionado y cada vez más símbolo de esa economía decadente que está sobreendeudada comprometiendo de esa manera y cada vez más a su valor y su poder. Siendo así como lo es, en dado caso si alguien persistiera en que América del Norte se haga de una moneda única similar al euro, habría que seguir los pasos de aquel: que los 3 países renuncien a la propia y creen una nueva y no que uno le imponga la suya al resto. Y por favor, dejen de insistir en denominarla amero que es un nombre feo. Buscarse otro, que ese está muy feo, por decir lo menos.
Por cierto, cuando México adoptó el nuevo peso en los años noventa, emitió una serie de billetes que fue horrenda. Y se lo dije, lustros después, a funcionarios de Banxico: "México tuvo billetes preciosos, estos son espantosos". Fruncieron el ceño (pobres, pese a saber que se les podía quedar así el rostro). Llevamos varios años mudándolos por fortuna y ahora hasta premios internacionales han obtenido los billetes nuevos nominados de a 50 y cien pesos. Enhorabuena por haber rectificado. El tiempo me dio la razón. Dicho con sobrada humildad, naturalmente. Es cuanto.