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Con la Iglesia, Sancho

Juan José Solozábal
jueves 07 de febrero de 2008, 20:26h
Es algo mareante la situación en que nos encontramos, de improviso, enfrentándonos a una cuestión que creíamos resuelta y que resurge de manera sorpresiva y ciertamente incómoda. Vamos para atrás, parece que queremos definitivamente pisar charcos que sabiamente habíamos evitado. El pronunciamiento de la Iglesia, de su cúpula, recomendando el rechazo de los católicos a no nombradas, pero claramente, determinadas opciones políticas, reabre innecesaria y torpemente la cuestión del clericalismo en la política española. Este país tiene un grave problema, que no quiere decirse que no pueda resolverse, o encontrar un mejor acomodo. Me refiero naturalmente a la cuestión territorial. Es insensato reabrir otra cuestión vieja y grave que es la religiosa como división entre los ciudadanos.


Seguramente el Gobierno Zapatero habrá actuado torpemente en muchos campos. Quizás tenga un designio secularizador, obstinado y equivocado. No lo sé; no lo creo. Veo gestos más bien en un sentido contrario. Pienso en la condición de nuestro embajador en el Vaticano; en las formas delicadas de nuestra vicepresidenta del Gobierno en su trato con la Conferencia Episcopal. No creo que Zapatero ignore lo que la libertad religiosa supone para el Estado constitucional; para nada pienso que desee su menoscabo y que no sepa lo que contribuye a la devoción a la comunidad la existencia de unos ciudadanos unidos a los demás por el vínculo de la fraternidad.


Me parece que la reacción de la Conferencia tiene una dimensión de rechazo, que va más allá de discrepancias legítimas que desde su respetable perspectiva pueda formular. Creo que es algo de superior calado. Me atrevería a sugerir que lo que ocurre es que la Iglesia no repara en el fondo religioso de la ética que todo edificio constitucional implica. El sistema constitucional, pertenece indudablemente a un orden terrenal , pero que no es incompatible con los valores cristianos. La libertad, la dignidad de la persona, la solidaridad, la igualdad, los derechos humanos, como fundamento de nuestro sistema político, son inconcebibles sin el aporte del cristianismo, entre otros referentes ideológicos básicos. Si esto es así debe de confiarse en las posibilidades que los gobiernos democráticos desarrollan en relación con estos objetivos constitucionales. Critíquese si incumplen su deber o lo desempeñan deficientemente. Pero no se les descalifique ni se pretenda su dependencia con raseros o moldes que no son los que la comunidad en su conjunto determine.

Juan José Solozábal

Catedrático

Juan José Solozabal es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid.

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