El Gobierno negoció con la formación morada una modificación en las obras del aeropuerto de Barcelona.
El Congreso de los Diputados convalidó dos iniciativas clave para el Gobierno de Pedro Sánchez en una jornada marcada por la cesión de Podemos, que cambió su voto en el último momento para respaldar ambas medidas. La formación morada votó a favor del decreto sobre el embargo de armas a Israel y se abstuvo en la Ley de Movilidad Sostenible, permitiendo así que las dos normas salieran adelante a pesar de sus duras críticas previas.
Embargo de armas: voto a favor pese al "embargo fake"
El voto de los cuatro diputados de Podemos fue determinante para que se convalidara el decreto de embargo de armas a Israel. Pese a este apoyo final, la formación morada mantuvo su frontal rechazo al contenido de la norma, a la que tildó de "embargo fake" y "coladero". La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, anunció que su formación iba a permitir la convalidación de este decreto ley, aunque insistió en que el texto "no acaba con las dos principales contribuciones de España al genocidio en Palestina: por un lado, la compraventa de armas, y por otro, el tránsito de material militar con destino a Israel".
Podemos justificó su voto a favor en la voluntad de "no ser la excusa del PSOE" para no hacer nada y para que "todo el mundo pueda ver" que el Gobierno sigue manteniendo relaciones militares con Israel, ya que el embargo planteado por el Ejecutivo no era real. Fuentes del partido explicaron que optaron por el voto a favor en lugar de la abstención (que también bastaba) para evitar cualquier error de última hora por parte de otros diputados que pudiera echar abajo la iniciativa. Con esta decisión, Podemos dejaba claro que su crítica pública de los últimos días había servido para evidenciar que el embargo de armas planteado por el Gobierno era solo un titular ante la "fortísima presión social".
Ley de Movilidad: abstención por la ampliación de El Prat
En el caso de la Ley de Movilidad Sostenible, el Ejecutivo logró asegurar la abstención de Podemos in extremis, un resultado que fue suficiente para salvar la norma, cuya aprobación dependía de forma crítica del partido morado. La formación, que previamente había amenazado con votar en contra, alcanzó un acuerdo con el Ministerio de Transportes para negociar cambios en la reforma de la ampliación del aeropuerto de El Prat.
Las negociaciones se mantuvieron abiertas hasta el último momento. El portavoz de Podemos en el Congreso, Javier Sánchez, había asegurado que, para que su partido "no tumbase hoy" el proyecto de Ley de Movilidad Sostenible, el Gobierno tenía que comprometerse por escrito a parar la ampliación del aeropuerto de El Prat. La paralización de la ampliación del aeropuerto barcelonés y del puerto de Valencia eran condiciones sine qua non para Podemos, que considera estos proyectos como "contrarios a la lucha contra el cambio climático". Finalmente, el Gobierno anunció el acuerdo que evitó que Podemos tumbara la ley mediante su abstención, despejando así el camino de la norma en el Congreso.
A pesar de las críticas de Podemos por una ley que consideraban "insuficiente e inútil", su abstención permitió la aprobación de un texto considerado clave para modernizar la movilidad y asegurar la llegada de 10.000 millones de euros de los fondos de la Unión Europea.
Las críticas del resto de grupos
La jornada estuvo marcada también por la postura del resto de grupos. Desde el socio de Gobierno, Sumar, su ponente Alberto Ibáñez acusó a Podemos de estar haciendo "estrategia corta" y "campaña de la cutre", defendiendo que el proyecto de ley era fruto de un "gran acuerdo" entre diferentes grupos. En el PSOE, Ignacio López Cano señaló que la elección para los grupos era "estar con los nuevos derechos o estar con la extrema derecha".
El rechazo frontal vino del lado de la derecha. El representante del PP, José Alberto Herrero, justificó su voto en contra en que se trataba de una "ley puramente ideológica" que "demonizaba el vehículo privado". En la misma línea, Carina Mejías (Vox) tildó la ley de "chapuza para imponer la ideología de la agenda 2030, que bajo el disfraz ecológico protege a los ecopijos y ecoburgueses y ahoga y perjudica a los trabajadores".
Por su parte, los partidos independentistas mantuvieron sus reservas. Desde Bildu, el balance del texto era "agridulce" y el resultado final no estaba a la altura de la emergencia climática, aunque reconocieron que la ley podía ser vista como una "pieza fundacional". Junts y ERC destacaron su labor para mejorar el texto inicial, que consideraban "centralista" e "incompleto", logrando salvaguardar las competencias de la Generalitat e impulsar el transporte ferroviario.
La luna de miel que ayudó a salvar la Ley
Paradójicamente, la Ley de Movilidad Sostenible habría sido mucho más difícil de aprobar sin un elemento externo: la ausencia de un diputado del Partido Popular. Se trata de Guillermo Mariscal, quien se había casado el sábado en Córdoba y se encontraba de viaje de novios. Dado que el reglamento del Congreso no contempla esta situación para el voto telemático, su escaño se restó del 'no'. Con un diputado del PP menos, los votos en contra se redujeron lo suficiente (de 175 a 174 en la suma de PP, Vox, UPN y Podemos) como para que aún con un rechazo de los cuatro diputados de Podemos fuese suficiente para salvar la norma.