Al menos dos personas han fallecido en
Filipinas después de que un terremoto de
magnitud 7,4 golpeara el sur del archipiélago, donde las autoridades mantienen la orden de evacuar forzosamente a habitantes de zonas costeras tras dar la alerta por tsunami.
"Hemos recibido información inicial de un muerto debido a la caída de escombros" en la región de Davao, en el sureste de la isla de Mindanao, afirmó en un comunicado el secretario adjunto de la Oficina de Defensa Civil (OCD), Bernardo Rafaelito Alejandro.
El sismo también causó daños materiales en edificios de la región, además de provocar cortes de electricidad, la cancelación de clases y de trabajo en oficinas gubernamentales, excepto servicios de emergencia, según las autoridades.
Alejandro señaló además que la alerta por tsunami continúa activa en varias provincias del archipiélago, entre las evacuaciones forzosas ordenadas en zonas en riesgo ordenadas por el Gobierno.
El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico levantó ya sin embargo la alerta de tsunami, que afectaba también a Indonesia y Palau.
El temblor se produjo a 58 kilómetros de profundidad bajo el lecho marino y a 20 kilómetros al este de la población de Santiago, alrededor de las 9:40 hora local (1:40 GMT), según indicó el servicio geológico de Estados Unidos, que registra la actividad sísmica en todo el mundo.
Este movimiento telúrico se produce unos 10 días después de que otro sismo de magnitud 6,9 golpeara la noche del 30 de septiembre la Isla de Cebú, en la región central de Filipinas, y que dejó 74 fallecidos.
Filipinas se asienta sobre el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, una zona de gran actividad sísmica y volcánica en la que cada año se registran unos 7.000 terremotos, la mayoría moderados.