La inconsistencia volvió al Bernabéu. Un chispazo del brasileño, rematado por Bellingham, derribó la resistencia de Di Gregorio. Courtois, salvador también. Por Diego García. Estadio Santiago Bernabéu.
Partido de cartel gigantesco el programado para este miércoles en el Santiago Bernabéu. Real Madrid y Juventus se enfrentaron por enésima vez en la Liga de Campeones. En esta ocasión se trataba de la tercera jornada de la Fase Liga del torneo continental, una altura de calendario todavía no definitiva. El problema para los capitalinos es que esta cita quedó encuadrada a días de recibir al Barcelona, en una partida por el liderato liguero. Sea como fuere, la nueva edición de este clásico europeo (vigésimo tercer enfrentamiento entre ambos) examinó la consistencia de los dos equipos y salió victorioso el favorito por la mínima. Sigue ganando más allá de las sensaciones colectivas, con la apertura a interpretaciones que conlleva dicha frase.
Xabi Alonso gestionó como pudo las bajas en su defensa (Dean Huijsen, Antonio Rüdiger, David Alaba y Trent Alexander-Arnold siguen tocados): devolvió a Fede Valverde al lateral diestro (subiendo mucho, eso sí) y confió en Raúl Asencio para acompañar a Éder Militao (que hoy volvió a resultar imperial). Además, el estratega vasco eligió a Brahim Díaz para dotar de mayor equilibrio a su esquema, dejando a Rodrygo y a Franco Mastantuono en el rol de recambios, y entregó a Arda Güler el timón de los ataques. Con ese planteamiento afrontaron un desafío a su paciencia y a su creatividad, pues el once diseñado por Igor Tudor vino a Chamartín a encerrarse sin complejos, con una defensa de cinco piezas y un único punta, y a esperar para sacar tajada de algún contragolpe.
El Madrid y la Juventus, entre dudas
Ante ese ajedrez, los locales no debían escatimar concentración y esfuerzos en la presión o tras pérdida. En cambio, tardaron en aplicar la receta y sufrieron varios sustos en un primer cuarto de hora en el que la 'Juve' mostró sus virtudes en transición con la tremenda potencia de Kephren Thuram y la finura distributiva de Teun Koopmeiners. Marcó al hombre el sistema español y padecieron serios desajustes por el perfil de Álvaro Carreras, que no contó en ese segmento con la ayuda de Vinicius. Así pues, a la carrera los italianos amenazaron, pero les faltó tino en los metros finales. En el 11 Winston McKennie conectó un latigazo desde media distancia que Thibaut Courtois desvió con apuros y, en el 14, el meta belga repelió como pudo un misil rasante que Federico Gatti chutó desde la frontal.

No duró ese paisaje que congelaba a la tribuna porque los merengues despertaron y compitieron de verdad con el paso de los minutos. Entonces a la 'Juve' no le quedó otra que volver al plan inicial, con dos filas muy juntas al borde de su área, sólo con Dusan Vlahovic adelantado. La muralla exigía a los locales crear en estático, la modalidad que más les cuesta. Por eso estaba sobre el césped Arda Güler. El otomano, que sólo cuenta con 20 años, respondió a la petición de su técnico y demostró su habilidad para dar agilidad al juego y para filtrar pases entre líneas. Es el mejor socio de Kylian Mbappé y, también, de un Jude Bellingham al que le faltó alimento antes del descanso y que todavía no se ha asentado en la renovada dinámica.
El brillante zurdo ("una mezcla entre Guti y Özil", en palabras de su entrenador) se ha vuelto indispensable en desafíos como el de esta fecha, porque además de lo narrado posee un golpeo de balón sensacional. De su bota nacieron las mejores llegadas del Madrid en la media hora inicial. En el 16 botó un córner maravilloso en el que Aurelien Tchouaméni perdonó de cabeza; en el 20 le volvió a regalar al pivote francés otro testarazo fallido; y en el 23 localizó a Bellingham por dentro y éste asistió para que Mbappé rematase a las piernas de la poblada zaga rival. Arda cumplió con las expectativas, incluso rindiendo como debe un centrocampista en las ayudas defensivas, y Brahim también. El internacional marroquí dio vuelo a Fede Valverde por la derecha, para aportar simetría a la proporción de los avances de su colectivo. Asimismo, finalizó con un derechazo raso cruzado que exigió a Michele Di Gregorio -minuto 25- y se le vio participativo y motivado.
Los 'bianconeri' no marchan en plenitud. De hecho, no habían ganado en los seis partidos precedentes, todavía no han vencido en este torneo y para visualizar su última victoria hay que viajar hasta el 13 de septiembre. Tudor ya está recibiendo ecos de inestabilidad en torno a su cargo, mas se aferra a un dato 'optimista', la otra cara de la moneda: sólo había caído una vez en lo que va de curso. Se le nota a esta 'Vecchia Signora' la pérdida de peso que ha arrastrado en el Viejo Continente y en la Serie A (son séptimos y no han ganado ni un Scudetto en más de un lustro). Lejos han quedado los tiempos en los que Andrea Pirlo, Alessandro Del Piro y compañía sacaban brillo a su camiseta. Ahora, en plena crisis económica (la UEFA les ha abierto una investigación por incumplir el 'Fair Play Financiero') y con seis entrenadores en las últimas siete temporadas, dan brazadas para ir creciendo sin estrellas que tiren del proyecto.
Vinicius y Courtois, fundamentales
La plantilla no goza del pedigrí de antaño y, en consecuencia, deben darlo todo los presentes para sacar resultados. Pero las limitaciones se pueden maquillar hasta cierto punto. Cuando el Madrid apretó no supieron salir a flote con balón y antes del intermedio habían concedido 14 remates, con sólo tres lanzamientos fabricados. Y sobresalieron sus problemas para achicar en el balón parado, en los interviene, sin duda, la lesión del pilar defensivo Gleison Bremer. Por ahí Pierre Kalulu les rescató, providencial, al despejar de urgencia un remate de Tchouaméni tras un córner sorpresivo de Fede Valverde -minuto 26-. Asimismo, con el cuero en juego a punto estuvieron de irse al vestuario en desventaja. En el 34 Brahim remató fuera un centro sedoso de Arda; tres minutos después el cerebro turco probó a Di Gregorio; y en el 40 el arquero transalpino le sacó a Mbappé un chut propicio. El flujo ofensivo local también pintó un regate rebosante de belleza de Kylian, que cedió para que Militao desperdiciase una posición de remate inmejorable.
Habían constatado los madridistas que su actitud podría determinar el resultado, más en la reanudación no mantuvieron el tono con continuidad. Tudor, visto lo visto, dio orden a sus jugadores de evitar el encierro siempre que fuera posible, de modo que intercalaron alguna subida de líneas. Y, curiosamente, un contragolpe suertudo cuando estaban atrincherados otra vez dio la 'Juve' su mejor opción ofensiva. Ocurrió en el minuto 51, cuando un rechace largo a tierra de nadie sintonizó con la poderosa carrera de Dusan Vlahovic, que se plantó sin marca frente a Courtois pero no pudo batirle. El portento belga, salvador, solventó el mano a mano y en el 57 tapó un zurdazo mordido de Koopmeiners en el mejor momento de la delegación turinesa.

Vinicius jugó pegado a la línea de cal, en busca del desequilibrio exterior. No le respaldó un Carreras dubitativo con pelota (todavía renquea del derbi del Metropolitano) y casi siempre hubo de encarar a dos y tras zagueros. Pero su calidad no entiende de contextos y parece haber tomado nota de la llamada de atención, en forma de suplencia, que le emitió Xabi Alonso. En el 59 se escapó por la izquierda, conectó un zurdazo directo al poste y Bellingham, astuto, embocó el rechace para inaugurar el marcador y premiar lo que hasta el momento era una victoria global a los puntos de los merengues. Un fogonazo del regateador brasileño bastó para desnivelar el marcador y nutrir al fenómeno británico, que sigue levantando el vuelo poco a poco.
Con 1-0 en contra los visitantes empezaron a ganar ambición y a desenfundar los revulsivos que esperaban en el banquillo. Comparecieron el agitador Francisco Conceiçao, Manuel Locatelli, Loïs Openda, Jonathan David y Filip Kostic. Encajaron bien el golpe y no le perdieron la cara al choque. Sin embargo, no les fluye el fútbol cuando deben crear. Únicamente la perla Kenan Yildiz probó a Courtois antes del desenlace, con una volea y un zurdazo rasante en el que el arquero madridista se estiró con solvencia. Todo lo demás le perteneció a un Madrid de conexión guadianesca (con un ejercicio de presión efectiva intermitente) y que dispuso de varias oportunidades para sentenciar. Di Gregorio destacó como el mejor visitante (completó nueve paradas en total) y le negó a Mbappé el tanto. Sobre todo, luciendo reflejos en los minutos 65 y 71. Brahim también encontró frenó a su gran rendimiento en el portero 'juventino' y Gatti le sacó un intento bajo palos -minuto 72-. Sostuvo a sus colegas cuando el bloque español volvió a apretar con intensidad y compromiso.
El cuarto de hora final acogió la incertidumbre propia de un marcador corto. En el Madrid susurraron mesura desde el banquillo. Entraron Eduardo Camavinga, Franco Mastantuono, Gonzalo García y Fran García para mantener el esfuerzo con piernas frescas, y para asegurar la ventaja desde el sudor, pero los merengues no pusieron el lazo al evento por medio de la posesión y los piamonteses gozaron de oxígeno para ir a por el empate en la recta definitiva. Ahí, Asencio salvó a los locales con un cruce prodigioso (antes de marcharse tocado) cuando Openda se relamía y el área madrileña vio cómo se amontonaban allí los centros amenazantes. Con todo, llegó a la orilla el favorito para sumar su tercer triunfo europeo y arribar al 'Clásico' del domingo con una sonrisa completa.
Ficha técnica
1- Real Madrid: Courtois; Carreras, Asencio (Gonzalo García, min. 88), Militao, Fede Valverde; Tchouaméni, Arda Güler (Camavinga, min. 74), Bellingham, Brahim Díaz (Mastantuono, min. 84); Vinicius (Fran García, min. 84) y Mbappé.
0- Juventus: Di Gregorio; Cambiaso (Kostic, 88), Kelly, Rugani, Gatti, Kalulu; Kephren Thuram (Francisco Conceiçao, min. 62), McKennie; Koopmeiners (Locatelli, min. 74), Kenan Yildiz (Openda, min. 74); y Vlahovic (Jonathan David, min. 74).
Goles: 1-0, min. 59: Bellingham.
Árbitro: Slavko Vincic (Eslovenia). Amonestó a Brahim Díaz.
Incidencias: partido correspondiente a la 3ª jornada de la Fase Liga de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Santiago Bernabéu (Madrid). Antes del pitido inicial, el club realizó un homenaje a su exjugador Lucas Vázquez por medio de un tifo desplegado en el fondo sur del graderío.