P.- Doctor Carlos Díaz: ¿Es lícito recorrer el camino de la ciencia para llegar a Dios?
R.- El camino de la ciencia es uno de los múltiples caminos, pero quien pretenda que Dios sea simplemente la última incógnita despejable de un problema equivoca, porque Dios no es problema, sino misterio. Los problemas se tardan en resolver o no; pero el misterio es, de suyo, inabarcable, aunque viviéramos mucho y fuéramos muy listos todos. Dios nos desborda siempre. En las épocas en que disminuyó la fe, comenzaron a proliferar las demostraciones de la existencia de Dios. Pretender demostrar a Dios, es una manera de no fiarse de Él. Nadie me puede demostrar que me quiere, si yo no me fío. Y esto último no es ciencia, sino conciencia. Ahora bien, hay que estudiar seriamente. Como dice el Eclesiastés, quien añade ciencia añade también cansancio.
P.-¿Cuál sería, a su juicio, el error más grave en que incurrió Marx, y cuáles las actitudes erróneas de la Iglesia con respecto al marxismo?
R.- El marxismo se equivocó fundamentalmente al haber pretendido hacer del hombre un Dios. Ése fue su error principal: esa soberbia de la autonomía del ser humano. El marxismo, y sería mi segunda crítica, pretendió la revolución de las estructuras sin la transformación del corazón de cada persona. Eso no es posible. Si mi vida pública y la privada no van juntas, soy un esquizofrénico; y un esquizofrénico en el gobierno constituye un grave peligro social. ¿Y la Iglesia cómo respondió? La Iglesia en el terreno social casi siempre ha ido del brazo de los ricos. Por lo demás, nos hemos pasado media vida condenando al marxismo, pero no hemos hecho lo bueno que el marxismo pretendía, aunque no hizo. Por eso escribió Mounier que el éxito de los comunistas señala la dimisión de los cristianos. Si los cristianos hubiéramos sido como deberíamos, el comunismo histórico no habría hecho falta en absoluto. Qiuizá sean ateos porque tú y yo, blasfemamente, ponemos el nombre de Dios en vano mientras vivimos como cerdos del rebaño de Epicuro.
P.- ¿Cómo se hace para que los obreros vuelvan a la Iglesia?
R.- A esta Iglesia no creo que vuelvan por ahora.
P.- ¿No será que la Biblia se continúa escribiendo?, ¿no será que la historia del pueblo de Dios continúa su peregrinaje?, ¿sólo es pasado?
R.- La Biblia es la manifestación del amor de Dios a nosotros. Dios nos dice a cada uno de nosotros: te amo como sólo yo puedo amarte; mientras viva Yo, el Dios que te ama como nadie, tú no morirás. Pero ¿de qué me sirve que eso diga la Biblia, si mi corazón está muerto? Sería como si me hablasen del Dios ‘motor inmóvil’ de Aristóteles, que mueve al mundo como motor fuera de borda sin amarlo. ¿A ustedes les interesa ese Dios aristotélico, parecido a una fábrica de coches? Pero la Biblia es ese ágape en el que se reconoce el corazón de cada ser humano. Es un libro abierto y creativo, porque nada hay más creativo que el amor. Algunos creen que tras morir descansaremos lánguidamente encima de una nube con una túnica blanca, tocando la lira, y haciendo pipí para abajo. ¿Ese esperpento podría ser el cielo? Cuando veamos el rostro de Dios, ¡qué intensificación de todas nuestras posibilidades, qué crecimiento intensivo, eterno e insuperablemente deleitoso disfrutaremos!
P.- Cuál es la otra lectura de los acontecimientos, pensando en personajes históricos que hicieron camino?
R.- La aportación de un Gandhi, de un Luther King, de un Sócrates y de tantos humanos sigue contribuyendo a hacernos mejores. Tras su muer te hemos crecido un poco más en nuestra dignidad de humanos. Todas las aportaciones positivas son bienvenidas y además deben ser transmitidas.
P.- Yo soy yo y mis circunstancias. Cierto que es más edificante ser yo y mis circunstantes. Pero también está presente la materia...
R.- Desde luego, sin algo no podemos vivir. Pero ¡cuánto es lo que no necesito, y lo poco que necesito qué poco lo necesito! Esa es la madre de todas las batallas.
P.- Si uno descubre que no ha sido buen maestra o maestro ni padre o madre, ¿cómo recuperar el tiempo perdido?, ¿hay alguna esperanza de cambiar, si hace tantos años se intenta y no se logra ser mejor maestra o maestro?
R.- Si pierdes la esperanza estás muerto. El pasado pasó. Hay que mirar al futuro y hacerlo mejor, en la medida de lo posible.
P.- Los cristianos que decimos estar en constante proceso de conversión hacia la justicia y hacia el amor, ¿no tendremos que unirnos más a otros, aunque no sean cristianos, sin temor a contagiarnos en sus luchas sociales?
R.- Solamente si nos tomamos verdaderamente en serio y por amor a los anawim, a los pobres de Jahwé, tendremos derecho a reivindicar respeto para nosotros mismos y pedirles ayuda para purificarnos.
P.- Si Jesús es el Maestro, y sabía escribir, ¿por qué no habrá escrito ni una línea de doctrina?
R.- ¿Seguro que no escribió? Yo creo que sí: escribió en nuestro corazón. Sin palabras, sin letras, está escrito. Eso es lo que es la sabiduría: lo que queda cuando toda escritura se ha olvidado. Y además algunos exegetas dice que, cuando estaban lapidando a la adúltera, escribió algo.
P.- ¿Cómo pretender que venga a nosotros el Reino, cosa que pedimos cada día, si pensamos que ni las asociaciones, ni los partidos políticos, ni los gremios sirven para nada?
R.- Ojalá podamos nosotros decir sin fariseísmo ni hipocresía que estamos haciendo algo para que venga a nosotros el Reino de Dios y su justicia. La mayoría de las veces dejamos el terreno libre para que lo ocupen sin despeinarse los tiranosaurios, animales de poder.
P.- Algunos chicagoboys latinoamericanos pregonan que la solución a los problemas socioeconómicos es el posliberalismo, más centrado en la teoría de los sentimientos morales de Adam Smith que en su riqueza de las naciones. ¿Qué reflexión le merece esto?
R.- Un genocidio de lesa humanidad como el que está llevando a cabo el liberalismo ¿podría contener sentimientos morales? Los tuaregs del desierto tienen cincuenta nombres para designar al mismo camello. Yo discrepo respecto de la afirmación de que ellos son la estatura moral de la humanidad.
P.- ¿Qué hacen Uds. en sus países primermundistas para que dejen de discriminarnos y condenarnos al subdesarrollo? Sus pueblos están en mejores circunstancias que los nuestros para empezar a cambiar a los políticos de sus países, por nivel de educación, cultura, etc.
R.- Pocos reconocen que la renta per capita española y demás países asciende a costa de otros países que descienden, no hay juego de suma cero, pues con la misma sábana no nos podemos cubrir todos y si alguno nos enrollamos mucho en torno a la sábana, el otro se queda con el trasero al aire y sin cobija.
P.- ¿Piensa Ud. que el Uruguay puede tener chances de mejorar perteneciendo al Mercosur donde no tiene manera de competir entre los dos poderosos como Brasil y Argentina?
R.- Con el Mercosur ¿se da un pequeño paso adelante, sí o no? Pues, si se da, será necesario darlo, por insuficiente que sea, pero no el mismo perro con otro collar.
P.- Hay muchos débiles y pocos poderosos, ¿qué debemos hacer los débiles?
R.- Organizarnos. No somos débiles, nos debilitan y nos hacen creer que lo somos. Esa es la gran mentira del imperio: que nos hace creer que ya estamos muertos, así que ¿para qué vamos a luchar? Pero no, ellos son ídolos con pies de barro. Y, como se saben muertos, en su desesperación terminarán tirando del mantel con toda la vajilla.
P.- A un país como Uruguay con una población donde predominan los adultos mayores porque nuestra juventud está emigrando, ¿cómo hacerla renacer al progreso?
R.- El cardenal Tarancón, que jugó un papel decisivo en la transición del franquismo a la democracia en España, dijo a los jóvenes: “la verdadera juventud está en Cristo, échennos fuera a los viejos carcomidos de la Iglesia, pero entren Uds y renuévenla”.
P.- El impuesto a la venta de armas entre Estados es un inmenso volumen de dinero más importante que la ONU misma. Este dinero ¿debe volcarse para arreglar un país a la vez, única manera de abrir el corazón y los bolsillos de los poderosos y detener la lucha entre la antiglobalización y el G8?
R.- Nadie puede combatir el fuego siendo pirómano, ni combatir el armamentismo con los impuestos de las ventas de armas.
P.- ¿Qué opinión social le merece el foro social de Porto Alegre?
R.- Pues no tan alegre. Es un totum revolutum con un hipernacionalismo por encima de los nacionalismos.